octubre 26, 2021

Docente y estudiantes reflexionen… la universidad vive de los impuestos…

Estas fueron las palabras que el Presidente Evo Morales pronuncio en Sucre, haciendo alusión a los lamentables acontecimientos protagonizados por los universitarios de:

  • La UPEA del Alto, quemaron una bandera del hermano país de Cuba
  • La UMSA de La Paz, patearon y apedrearon salvajemente a los policías.
  • La UMSS de Cochabamba, que quisieron asaltar las instalaciones de la gobernación.
  • La UMSFXCH de Sucre, pontificia y sacrosanta casa de sangre azulados, cuna del racismo y la exclusión.

Las palabras de Evo Morales fueron simples y sinceras, nada ofensivas ni agresivas como los actos que citamos arriba. Dichas frases no requieren de ningún ministro interpretador ni menos de periodistas que se creen la voz de todos los que no saben opinar, “sabios” de conocimiento en general con un milímetro de profundidad.

El discurso del Presidente Evo Morales que diera en la gobernación de Chuquisaca el miércoles pasado, fue el dedo que tocó la llaga de los clase-medieros de la sociedad: periodistas y licenciados, doctores y “sabios de la intelectualidad” boliviana se están rasgando las vestiduras por las palabras francas y sinceras del presidente Morales.

Las reacciones que manifiesta la clase media o pequeña burguesía en el país debieran ser objeto de estudio e investigación de la sociología de masas o de la psicología social. A mi modesto entender, el problema es que hay sectores de la sociedad que hipócritamente esconden sus raíces racistas y todas las taras que los colonizadores trajeron a esta parte del planeta.

El actual “racismo” de la clase media “ilustrada” es el racismo de la blanquitud, aquella que exige no piel blanca sino mentalidad de ser moderno. Paul Celan dice al respecto que: “El racismo de la blanquitud sólo exige que la interiorización del ethos capitalista se haga manifiesta de alguna manera”… “Los negros, los orientales y los latinos que dan muestras de buen comportamiento en términos de la modernidad capitalista norteamericana pasan a participar de la blanquitud. Incluso aunque parezca antinatural, llega con el tiempo a participar de la blancura, a parecer de la raza blanca” (Paul Celan, Imágenes de la blanquitud, Siglo XXI, México, 2007).

En nuestro medio, los títulos académicos representan un estatus social o de “clase social”. Tener un título universitario sirve para pensarse blanqueado o tener el “pensamiento de blanco”. Al margen del color de la piel, el ser licenciado, doctor o master significa superioridad frente a los que no lo tienen. En una sociedad con esas taras, la calidad humana es lo que menos se valora.

Son estas las razones que por ejemplo: los abogados que obtienen un título de licenciatura, se hacen llamar doctor, los médicos cuyo título es médico cirujano, prefieren hacerse llamar doctor; los que obtienen el cartón de maestría ponen en sus tarjetas de presentación Mg.Sc, que quiere decir Master Cienciarum, en latín; los que obtienen el título de doctores, colocan en sus tarjetas de presentación Phd ( por sus siglas en idioma extranjero).

Por otra parte, eso de los títulos académicos es una herencia de la soberbia eurocentrista. No obstante que entre los europeos el título de doctor significa que este profesionista se dedicará a la investigación, o sea es un estatus ocupacional. En nuestro medio los doctores que investigan se pueden contar con los dedos de la mano, y sobran dedos.

Los doctos docentes universitarios de nuestro medio ¿transmiten también estas taras a sus estudiantes? ¿Será que los estudiantes tienen como referencia a los que sus docentes aparentan ser? ¿Escoger un título académico también está ligado a obtener y acumular riqueza? ¿Existe alguna formación que haga énfasis en el servicio a la sociedad? ¿Existe esta vocación de servicio en los futuros profesionales?. Si el ejemplo de sus maestros no muestra esta posibilidad.

La investigación universitaria es una lágrima, pues con los recursos del IDH que supuestamente deben servir para el trabajo de la investigación, las universidades no producen ni siquiera folletos de difusión de su producción intelectual. Cada vez que hacen ferias del libro en el atrio de la UMSA, encontramos solamente los libros que exponen la “Asociación de Vendedores Antonio Paredes Candia” y es una vergüenza que no haya ni un “puestito” de la producción “intelectual” universitaria, con algunas excepciones como las producciones del CIDES, que es una expresión de la derecha intelectual y del escepticismo al cambio, una trinchera del conservadurismo academicista.

Cuando Evo Morales sugiere a los docentes y estudiantes reflexionar, porque la Universidad vive de los impuestos, está pidiendo que reflexionen en el pueblo que los mantiene y lo menos que pueden hacer es devolver ese sacrificio, preparando generaciones que sirvan a ese pueblo y que no se sirvan de él.

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