diciembre 8, 2021

Música misional de la Chiquitanía: Breve historia de su rescate y difusión

Los más gratos recuerdos y privilegios que atesora una o un periodista, son sin lugar a dudas, los encuentros y diálogos que se establecen en las entrevistas con distintas personas, cuyas historias, anécdotas, hazañas y avatares enriquecen la propia experiencia, lo que hace del oficio del periodismo uno de los más fascinantes, desde este punto de vista.

Una de las experiencias que atesoro es la entrevista lograda como periodista de EFE, hace 17 años, con Piotr Nawrot, musicólogo e investigador polaco, quien había retornado a Bolivia tras concluir su tesis doctoral referida a la música de las misiones jesuíticas de América del Sur y que un año antes de volver a este país, en 1994, había publicado un estudio titulado “Música de Vísperas en las reducciones de Chiquitos-Bolivia”. Así, mediante un artículo firmado y publicado a través del hilo de EFE, que contenía la entrevista al investigador y organista, daba conocer la noticia de que “El repertorio de música de las reducciones de la Chiquitanía de Bolivia es el más grande en el mundo”. Un sentimiento de emoción me inundó al ver que diarios nacionales e internacionales publicaron la noticia.

Nawrot, que hizo de Bolivia su país de residencia desde entonces, es el principal gestor y promotor del Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos”, que se celebra cada dos años desde 1995 en la región de la Chiquitanía, en el departamento de Santa Cruz, y que ha llegado a constituirse en uno de los eventos musicales más importantes del mundo, en lo que a música antigua se refiere, lo que le ha merecido a este investigador, recibir en marzo de este año, una Mención Honorífica en el “Premio Internacional Reina Sofía de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural”, por su aporte al rescate, preservación y difusión de la música misional.

Este musicólogo oriundo de Polonia, se enamoró de los sonidos mágicos de la música compuesta en las misiones jesuíticas de Bolivia, “del pueblo y para el pueblo”, que él logró recopilar y transcribir de los manuscritos de principios del siglo XVIII, tomados de la colección de Concepción de Chiquitos de las reducciones de Santa Ana y San Rafael del Departamento de Santa Cruz, según relató en aquella entrevista en abril de 1995, y lo que lo llevó a preparar en aquel entonces un concierto inédito junto a Coral Nova, bajo la dirección de Ramiro Soriano.

Según cifra en el sitio Web del Festival, hasta la fecha “más de 370 mil personas han presenciado 804 magistrales conciertos, llevados adelante por el talento de 285 grupos y 4.687 músicos provenientes de varios países”, a lo que se suma con la última versión, que concluyó este 6 de mayo, las más de 50 agrupaciones y ensambles de 17 países que se dieron cita.

La música renacentista y barroca misional de la Chiquitanía, estilo traído a América por los jesuitas europeos, como instrumento de evangelización, ha devenido producto de la hibridación y la interculturalidad, en un estilo particular recreado por los pueblos indígenas de la región oriental de Bolivia, que revive en el mencionado Festival, para el deleite de propios y ajenos, y que ha llegado a constituirse en Patrimonio Cultural intangible no sólo de nuestro país, sino de la Humanidad.

 

andamiajes@gmail.com

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