diciembre 6, 2021

Trata y tráfico de personas en el continente Americano: Problemas con orígenes comunes que requieren de acciones estructurales

Trata y tráfico de personas con fines de explotación sexual Una noticia reciente, publicada en el diario “La Prensa” señala que “después de ser socializado entre la sociedad civil, se espera que el proyecto de ley de lucha contra la trata y tráfico de personas sea aprobado durante los primeros días de julio por la Asamblea Legislativa Plurinacional”. A partir de la fecha y por el lapso de cuatro semanas, en “Diálogos Feministas” de La Época nos estaremos ocupando de este tema que ha adquirido particular relevancia por su creciente magnitud en el país y la región. Esta primera entrega incluye una panorámica internacional sobre esta problemática y la exposición de motivos del proyecto de ley mencionado.

La trata y el tráfico de personas se han convertido en problemas intrínsecamente relacionados en el ámbito internacional que necesitan ser atajados desde sus raíces comunes. Numerosas bandas criminales operan hoy en día desde el Cono Sur sudamericano hasta la Unión Americana y Canadá, la mayoría de las veces, en complicidad con autoridades encargadas de evitar violaciones a los derechos humanos, con lo que además de generar millonarias ganancias, socaban y ponen en entre dicho la capacidad de los Estados para garantizar su seguridad y la de sus gobernados. El presente artículo pretende recalcar la necesidad de que los gobiernos, organismos no gubernamentales, agencias internacionales y centros de investigación se enfoquen en las causas estructurales que han permitido proliferar tanto la trata como el tráfico de personas en el continente americano.

Radiografía numérica de la trata y el tráfico de personas: Los datos sin rostros

 

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay al menos 12.3 millones de personas atrapadas en el trabajo forzoso, y sus víctimas más débiles son mujeres y niñas obligadas a prostituirse; inmigrantes que son cooptados en esquemas de servidumbre por deudas, y trabajadores retenidos en talleres o granjas en forma ilegal con escasa o ninguna compensación.

Del total de estas personas, «9.8 millones son explotadas por agentes privados, incluidas más de 2.4 millones sometidas al trabajo forzoso como resultado de la trata de seres humanos. Los 2.5 millones restantes son víctimas de trabajo forzoso impuesto por el Estado o por grupos insurgentes» 1.

Además, se calcula que 44 por ciento de las víctimas de trata son explotadas sexualmente, 32 por ciento laboralmente y un 25 por ciento son sujetos a los dos tipos de explotación. Y si bien es cierto que la población mundial sobrepasa los seis mil 749 millones de personas 2 y que los 12.3 millones sujetas a trabajo forzoso apenas si representan el 0.18 por ciento del total, el fenómeno de la explotación humana continúa creciendo y generando ganancias millonarias. Por ejemplo, sólo la trata de personas con la finalidad de trabajo forzoso genera beneficios para las bandas delictivas por alrededor de 32 mil millones de dólares anuales 3.

Respecto al tráfico humano, se calcula que unas 800 mil personas son «contrabandeadas» a través de las fronteras internacionales cada año y que entre los individuos que forman parte de este flujo anual se encuentran desde refugiados políticos y personas que escapan de la violencia en sus países de origen, hasta migrantes económicos en busca de un mejor nivel de vida 4.

Alrededor del mundo, las bandas del crimen organizado han aprovechado los vacíos legales, la corrupción de funcionarios y las carencias de millones de personas para lucrar con los sueños y las esperanzas de los más vulnerables, ya sea a través del tráfico de migrantes o por medio de la trata de personas 5.

Otros factores que han influido para que las dos actividades sean delitos con un crecimiento notable en los últimos años son las «difíciles condiciones de vida en los países menos desarrollados, al endurecimiento de las políticas migratorias en los países industrializados y al hecho de que por mucho tiempo, estos fenómenos no fueron considerados como un problema estructural sino como una serie de episodios aislados» 6. Esta «desatención» sobre los factores que provocan la trata y el tráfico de personas también influyó en la tardía respuesta por parte de gobiernos y organismos internacionales para tipificar dichos delitos y recolectar bases de datos que permitieran entender la magnitud del problema.

La carencia de datos también impidió formular perfiles detallados sobre las víctimas de los dos delitos, sin embargo el trabajo de algunas agencias internacionales en conjunto con países de todos los continentes y los estudios de organizaciones no gubernamentales y de institutos de investigación han permitido reunir algunas estadísticas para desarrollar estrategias encaminadas a combatir los dos flagelos.

Entre estos esfuerzos se encuentran el Reporte Global sobre Tráfico de Personas, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) y publicado en 2009, y el Reporte de Tráfico de Personas 2009, que es editado anualmente por el Departamento de Estado de Estados Unidos. A grandes rasgos, los dos trabajos reflejan una realidad innegable: la trata de personas y el tráfico son problemas de alcance global que afectan «virtualmente a cada país» del mundo, y que forman parte de un fenómeno común: la «esclavización» moderna basada en la «explotación de las personas, día, tras día, años, tras año» 7.

Y aunque los dos delitos han sido tipificados de manera diferente y existen protocolos internacionales para cada uno de ellos, la realidad indica que convergen, pues por momentos es difícil distinguir cuándo el tráfico de personas se convierte en trata de personas, lo que ha afectado de manera negativa las respuestas de los Estados y de la sociedad internacional para evitar y sancionar estos ilícitos.

 

*     Maestro en Estudios en Relaciones Internacionales por la UNAM. Realiza estudios de doctorado en la misma área y la Maestría en Políticas de Migraciones Internacionales en la UBA. Profesor adscrito al Centro de Relaciones Internacionales de la FCPyS-UNAM.

**    Fuente: http://www.escenarios21.com/2011/0046.html (Fragmento del artículo, recomendamos su lectura completa).

1    Organización Internacional del Trabajo (OIT), Erradicar el Trabajo Forzoso, OIT, Ginebra, Suiza, 2007, p. 1.

2    Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFAP), Estado de la Población Mundial 2008. Ámbitos de Convergencia: Cultura, Género y Derechos Humanos, UNFAP, Nueva York, 2008, p. 90.

3    Organización Internacional del Trabajo, “Foro de Viena para Combatir la Trata de Personas”, febrero de 2008, en http://www.ilo.org/global/About_the_ILO/Media_and_public_information/Feature_stories/lang– es/WCMS_090355/index.htm.

4    Jacqueline Bhabha, “Trafficking, Smuggling, and Human Rights”, en Migration Information Source, Migration Policy Institute-Harvard University, marzo 2005, p. 1.

5    Se estima que 56 por ciento de todas las víctimas de trabajos forzados son mujeres y niñas (Departamento de Estado, op. cit., p. 8), y que 79 por ciento de las víctimas de trata de personas son mujeres, de las cuales 13 por ciento son niñas (Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, Global Report on Trafficking in Persons, UNDOC, Viena, 2009. p.11).

6    Elementos destacados por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, en http://www.acnur.org/index.php?id_pag=2038, página consultada el 10 de septiembre de 2009.

7    El Reporte Global sobre Tráfico de Personas compara al tráfico de personas con la esclavitud en la página 6, mientras que el Reporte de Tráfico de Personas 2009 lo hace por vez primera desde la página 3.

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