noviembre 29, 2020

Palestina logra su objetivo en la ONU, a pesar de las amenazas de Israel y EE.UU.

El reconocimiento de Palestina como “Estado observador no miembro”, ante la ONU es sin duda un gran logro para el pueblo palestino, y un paso que puede contribuir a buscar una solución por la vía pacífica en el Medio Oriente, para poner por fin a la ocupación israelí de los territorios palestinos, iniciada en 1967.

El 29 de noviembre es sin duda una fecha que quedará registrada en la historia como un paso importante, por la vía diplomática, en busca de lograr la paz entre esas naciones. También esta determinación de la ONU es una demostración de que crece el apoyo internacional hacia Palestina. Y aunque se esperaba una mayor adhesión, de los 193 países que conforman la Asamblea de la ONU, 138 votaron a favor, 41 se abstuvieron y 9 votaron en contra, con lo que Palestina dejó de ser una “entidad” observadora, para pasar a ser “Estado observador no miembro”, estatus que le permitirá tener una mejor posición en las deliberaciones al interior del organismo internacional.

Expertos en la materia señalan que con el estatus de “Estado observador no miembro”, la Corte Penal Internacional (CPI) podría recibir demandas relativas al conflicto entre Israel y los palestinos; sin embargo algunos consideran que resulta poco probable que la CPI intervenga en el actual estado de cosas, es decir que es legalmente posible pero hará falta más que eso, es decir voluntad política. Las condiciones están dadas, y queda camino por recorrer y mucha presión por hacer para que la CPI ejerza justicia.

Por otra parte, cabe notar que la declaración del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, manifestada el mismo 29 de noviembre en Jerusalén, a pocas horas de realizada la resolución de la ONU, en sentido de que “la decisión de la ONU no cambiará nada en el terreno. No va a hacer progresar la creación de un Estado palestino. No acercará más la paz, sino que de hecho la alejará más”, es una vez más una declaración de guerra, deplorable y reprochable, sumada a los chantajes del gobierno israelí y de los Estados Unidos, de aplicar medidas económicas en perjuicio del estado palestino, sobre la cual la comunidad internacional debe manifestarse enérgicamente.

Una muestra de apoyo, valiente y decidida fue, por ejemplo, la ocurrida el pasado año, cuando la Unesco permitió el ingreso de Palestina como miembro pleno, lo que le costó sin embargo sufrir recortes presupuestarios importantes, por parte de los Estados Unidos, aliado incondicional del gobierno israelí. El ejemplo de la Unesco es digno de resaltar y se seguir por parte de otras organizaciones que se jacten de abogar por los derechos humanos y la paz mundial.

Lo que la mayoría del mundo desea es que de una vez por todas Palestina sea un estado independiente y soberano, y que goce de todos los derechos y privilegios de los demás estados miembros de la ONU, y que por fin la población que por más de 60 años ha sufrido y sufre aún violación de sus derechos, pueda vivir en paz al lado de Israel y de los vecinos países.

La fecha del 29 de noviembre, elegida para la declaración no fue escogida al azar, y tiene un significado importante para los palestinos porque en esa fecha el año 1947 la ONU aprobó el plan de división de Palestina, donde se preveía la creación de un estado judío y de un estado árabe.

La Paz, 29 de noviembre de 2012

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