septiembre 4, 2026

Pescadores al por mayor

La confusión ha sido siempre un recurso de quienes tienen la intención de torcer la historia de acuerdo a sus intereses, especialmente de los que asumen una posición al cambio, este es el caso de un ex defensor del pueblo que no pudo soportar la sana costumbre de darse cuenta que uno es prescindible en la historia.

Los estudiantes de derecho saben que los delitos son de carácter personal, asociar los delitos individuales al gobierno, es una burda manipulación, de esta manera sus opiniones no son más que otros ingredientes en el caldo desestabilizador, que cuidadosamente se viene cocinando en los centros de poder colonial y sus nuevos aliados.

Se han invertido muchos recursos para la educación ciudadana y el ejercicio de derechos ciudadanos, las ONG y la Defensoría del Pueblo, informan de la realización de “talleres de capacitación” en el ejercicio de derechos; cuando suceden hechos de corrupción y comprobamos la falta de ejercicio ciudadano, especialmente denunciando a miembros del gobierno, tenemos constancia real que algo ha fallado en estas “capacitaciones”.

La práctica de la ética como valor no es de exclusiva responsabilidad de los gobiernos, sobre todo debe ser una práctica de la sociedad civil, en las cuales conviven cientos de instituciones dedicadas a la “promoción y defensa de los derechos”. El temor a la maquinaria del gobierno, como dueña de toda la realidad, es todavía un mal colonial que debemos superar.

La actual lucha contra la corrupción incluye, en los procesos a miembros del gobierno. Basta ese dato para demostrar la voluntad de cambio, actitud que no se replica en varios opositores, que solamente amplifican un aspecto de la problemática de la corrupción.

Es por ello que no ha sido sustancialmente suficiente la elección de las autoridades judiciales por voto de la ciudadanía para erradicar la corrupción, pues la moral no se forja con las formas -elección de autoridades judiciales en octubre del 2011, y por mandato de la propia Constitución Política- si no por el contenido de su conducta, de un compromiso de no ser corrupto, como cortar de cuajo la corrupción.

Los defectos acumulados en el Estado, a lo largo de los gobiernos que se sucedieron a partir del año 1952, han conformado una mentalidad de saqueo al Estado, no otra cosa significa la creación de una burguesía nacional, la dotación gratuita de tierras a los participantes en los golpes de estado y las perversas privatizaciones, en todos estos casos la corrupción fue una política pública, por eso existe la creencia que intervenir en política es con el ánimo de convertirse en nuevo rico.

Es innegable que muchos de los actuales funcionarios y representantes nacionales tengan esa forma de pensar, porque es la subjetividad colonial que estamos tratando de superar.

La corrupción, entendida como mal social, tiene que ser combatida por la misma sociedad. El sistema político anterior aisló a la sociedad de la responsabilidad de participar en la vida política, de la toma de decisiones, por eso existe el convencimiento que es el Estado quien debe solucionar todos los problemas, siendo esta actitud la que hace que el poder se concentre cada vez más.

Una sociedad que busca una democracia radical, es decir un ejercicio pleno de los derechos, tiene la obligación de hacer visible los hechos contrarios a la democracia; como es la corrupción, esa es tarea de todos, por estas razones las personas que solamente dirigen su dedo acusador al Poder Ejecutivo, olvidan que están poniendo en cuestión las bases mismas del ejercicio de la democracia, están en contra del ejercicio de los derechos humanos y están alentando la concentración del poder en pocas manos.

*          Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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