abril 11, 2021

Fumata negra para América Latina

por: Manuel Canelas Jaime

La elección de Jorge Bergoglio como nuevo papa envía una mensaje claro de intento de frenar la desbandada de fieles que vive la Iglesia Católica desde hace décadas, escogiendo a un papa que pertenece a la región que cuenta con un mayor número de fieles. También, desde otro punto de vista, envía un mensaje claro de reconquista conservadora de la región que seguramente despierta más esperanzas políticas en el último tiempo: con la socialdemocracia europea paseándose como un cadáver sin brújula, los gobiernos progresistas de América Latina son los únicos espacios de contestación a un proyecto neoliberal aún no lo suficientemente moribundo, solo hace falta ver la “salida de la crisis” impuesta por la Troika( Comisión Europea, FMI, el Banco Central Europeo) en Europa para hacernos una idea del vigor que aún tiene el proyecto neoliberal.

En ese sentido la elección de Bergoglio tiene una clara intencionalidad política, no olvidemos que la otra Troika (la que implementó el neoliberalismo como sentido común de época) tenía a Juan Pablo II como uno de sus pivotes fundamentales, junto a Reagan y Thatcher. Se ha escogido un papa cuyos nexos y apoyo a la dictadura argentina no son simplemente parte de una leyenda urbana. Un papa que cuando la Argentina debatía la aprobación del matrimonio igualitario (como dijo la presidenta Cristina Fernández, con esta ley nadie le quitaba derechos a nadie y se otorgaban derechos a gente que no los tenía) se oponía argumentando que “el matrimonio igualitario es una movida del diablo”. Por último un papa refractario a las tradiciones más emancipadoras dentro del catolicismo (por mucho que el diario El País se invente una supuesta flexibilidad en ética sexual) y con mejores relaciones con los grandes poderes mediáticos en la Argentina que con los curas de las villas.

Ya el periodista argentino Horacio Verbitsky ha demostrado como Bergoglio mintió y falseó el informe que en 2006 la conferencia episcopal argentina publicó sobre el comportamiento de la misma durante la dictadura. El argumento, un clásico entre los sacrificados obispos tan atentos a las fumatas y tan distraídos con las violaciones de derechos humanos o las denuncias de pederastia dentro de sus muros, es que la iglesia se “enteró tarde” de lo que ocurría….

La elección de Bergoglio supone un espaldarazo para lo peor de la iglesia en la región, potenciará, ni duda cabe, el papel conservador de algunas jerarquías de varios países de América Latina. Desafortunadamente Bolivia no será una excepción y resulta esperable un aumento del protagonismo político de la curia local contra el Gobierno de Evo Morales. Por supuesto quien tiene al adversario dentro es la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la alicaída y fragmentada oposición argentina ha encontrado un aliado fundamental aparte del esquivo magnate de la comunicación, Hector Magnetto.

A pesar de que el nuevo papa tiene muchísimos trapos sucios que lavar en casa, desde el escándalo del Vatileaks hasta la creciente influencia de grupos de poder muy poco apegados al catecismo. Sin embargo, las esperanzas de los fieles que pensaban en la elección de un renovador han sido, salvo sorpresa, totalmente defraudadas. Nada entre los antecedentes del nuevo papa apuntan a que su designación suponga un revulsivo de la manera que si lo fue Juan XXIII, sin embargo, examinando esos mismos antecedentes, si se apuntan varios datos que tienen que poner alerta a los gobiernos y movimientos sociales progresistas de América Latina ( y no solo). Aunque no forme parte del plan oficial del nuevo papa ni seguramente se comunique públicamente como “plan de gobierno”, sin duda alguna la reconquista ideológica de la región será una de sus prioridades ocultas, y existen pruebas suficientes que es en lo oculto donde la verdad del Vaticano se forja.

*          Doctorando en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid

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