agosto 19, 2026

De resentidos y despechadas

El  resentimiento es la fuerza motriz que condiciona el actuar de las personas que pretenden imponer su interés personal sobre los demás, ocurre en la familia, ocurre en la sociedad y ocurre en la política. Veamos algunos ejemplos:

La COB, después del descalabro ocasionado por el decreto 21060 ha perdido su fuerza histórica, hoy es falsa la afirmación de algunos dirigentes que sostienen que fueron ellos los que recuperaron la democracia, no fue así, los que recuperaron la democracia fueron los movimientos sociales generados en los barrios, como las juntas vecinales de la ciudad de El Alto, el Plan 3000 en Santa Cruz y el innegable liderazgo del movimiento campesino en todo el país.

La COB se debate entre la sobrevivencia como un sindicato grande que sólo pide más salario o en convertirse en constructor de un nuevo Estado y recuperar su proyecto histórico.

Las movilizaciones y bloqueos son motivados con el anzuelo de jubilaciones imposibles y detrás de esta irracional propuesta arrastran a todo el cuerpo de trabajadores que han sufrido un profundo proceso de despojamiento de su potencial revolucionario.

Es bueno recordar que la dirigencia de la COB, nunca quiso realizar un congreso orgánico para recomponer la estructura orgánica del Comité Ejecutivo. Por la influencia de las fuerzas políticas ortodoxas se mantiene el discurso de la “vanguardia proletaria”, impidiendo que sean los movimientos campesino-indígenas, quienes dirijan la COB.

La COB no esta midiendo las repercusiones que puede traer una movilización con fuerte infiltración de otros sectores ajenos, que aprovechando el clima de levantamiento social, permite que las fuerzas opositoras, azucen y echen leña al conflicto para ganar terreno político.

Otro ejemplo de resentimiento es la actitud de una diputada que olvidando los principios de una militante del cambio, rema contra corriente y luego pretende corregir su actitud señalando que es un tema de “camino”.

En lenguaje político sería una cuestión de táctica que por supuesto se discute al interior de cualquier organización o grupo político y no en debate parlamentario. ¿Se impone el espíritu leguleyo colonial sobre el proceso descolonizador? Pensamos que esta duda existencial acosa a muchos militantes con débil consistencia ideológica.

En el caso del CONAMAQ y el TIPNIS, existen dirigentes que obran en función de sus intereses personales, se volvieron en contra del gobierno simplemente porque no se les otorgó las “pegas” que solicitaban, esta actitud también demuestra la fragilidad de su pensamiento por el bien común.

Finalmente como en el amor el despecho desencadena una fuerza irracional que busca hacer daño a quién se ama y el arrepentimiento posterior no puede remediar el daño ocasionado.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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