octubre 27, 2020

Movimientos sociales y fondo solidario

Desde el ingreso triunfal de los marchistas del TIPNIS, no se realizan concentraciones en la sede de gobierno con solo paceños. El gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) necesita alquilar vehículos que traen gentes de todas partes, gente que —da lástima ver— no ama la ciudad y la dejó con 30 toneladas de basura, lamentables escenas de ebriedad y de descomposición consiguiente.

En esta ocasión el motivo explícito era reunir a las masas para contrarrestar a la Central Obrera Boliviana (COB) y a su columna vertebral, la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), acusadas de golpistas y siervas de la derecha.

El argumento del duro conflicto fue la Ley de Pensiones y uno de los tópicos menos analizados en su momento de aprobación, el Fondo Solidario. La mayoría de los oradores de la multitudinaria concentración, antes y durante la misma, se refirió al egoísmo obrero por no querer seguir con el fondo solidario o reclamaron a los mineros por sus “excesivos” sueldos.

Lo curioso es que las y los dirigentes que más despotricaron pertenecen a sectores que históricamente no son aportantes al sistema de seguridad social y, en muchos casos, tampoco aportan con tributos personales o colectivos ni son responsables del ingreso de divisas para el Presupuesto Nacional.

El comercio de la coca genera dinámica económica pero cuánto es cuantificable para las cuentas fiscales. El circuito coca cocaína es otro asunto, al margen de la ley aunque fomente bonanza económica. Los cooperativistas, nuevos ricos, contratan a personal eventual sin papeletas de pago ni aportes a las AFPs. Tampoco los transportistas ni los comerciantes mayoristas o minoristas. Sería interesante conocer si, por ejemplo empresas familiares del ex sin tierra diputado Tupa, tienen planillas con aportes al fondo solidario.

Igual que voceros gubernamentales, Reymi Ferreira asegura que en Bolivia la edad de jubilación es una de las más bajas del continente y quizá del mundo. Como muchos no completa la cifra comparándola con la esperanza de vida en los países vecinos o en los europeos, menos aún la esperanza de vida de un minero.

Sería importante que cada boliviano, empezando por las promociones colegiales, ingresen a una mina; que los analistas y periodistas vivan por lo menos una semana en el socavón; que los burócratas cumplan una mita redoblada de 36 horas, como trabajan las asalariados.

El asunto es aún más profundo porque el fondo solidario fue aprobado sin consultar a los aportantes. El dinero de cada uno de los jubilados, en el anterior o en este sistema, es nuestro. ¿Por qué se dispuso que sea para otros, para quiénes? Lo peor, ¿por qué unos bolivianos son obligados a ser solidarios y no así los cocaleros?

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