noviembre 26, 2020

Las ideas y los actos

El pensar es una de las actividades más importantes del ser humano, es una actividad eminentemente libre, todos y todas somos libres al momento de elaborar nuestro pensamiento, por supuesto que algunos contextualizan su pensamiento con la realidad que le rodea y pretenden transformarla.

También existen los otros que contextualizan su pensamiento exclusivamente con sus intereses personales, en este tránsito de contextualización el pensamiento se vuelve dependiente de una u otra intención y se actúa en consecuencia.

Cuando el pensamiento se pone en acción puede transformar la realidad mediante una revolución en favor de la mayoría de un pueblo, pero también puede mantener una estructura social y económica al servicio de pocos.

En nuestro país las élites intelectuales y económicas siempre han estado decididas a mantener una estructura oligárquico-colonial. En momentos claves de nuestra historia se han mostrado como “revolucionarios” cuando en realidad su objetivo era destruir el proceso forjado por el pueblo, esa es una constante en nuestra historia desde inicios de las luchas anticoloniales del Manco Inca hasta nuestros días.

En esta coyuntura política los llamados librepensadores son los instrumentos intelectuales que sirven al bloque oligárquico-colonial, sus desmentidos no pueden ser contrastados por sus actos, por esa relación dialéctica, su afirmación de pensar libremente cae por su propio peso.

El librepensador construye un imaginario de acuerdo a su interés, y acomoda la realidad a ese imaginario construido, en algunos casos, con una ayudita de teorías europeas que, ciertamente, los convierten en dependientes.

Figurativamente podemos comparar la actividad de estos personajes como “roedores” pues van debilitando desde fuera los soportes de los procesos de cambio, trabajan en la coyuntura olvidando que los procesos de descolonización son de largo plazo.

Por esto mismo, el caso boliviano es muy particular y precisa de mucha imaginación para conjugar el presente con el futuro, en esa línea, solamente los movimientos sociales con su pasado de haber soportado el peso colonial-oligárquico, son los constructores de ese futuro y no necesitan de la ayuda de “libre pensadores”.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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