por: Ada Zapata A.
| Con todas sus fuerzas chocan/el sol y la luna/las estrellas caen para atestiguar/la moral/con una carga de nervios grises/no tengas temor atiende a las crecidas/aguas que desbordan el límite de/los espejos/han salpicado el lodo en mis ojos/y veo yo veo terriblemente veo en/todas las montañas en todas las islas/que no queda nada más que algunos/malditos colmillos de la/impenitente saliva del mar. (Entre otras masacres, Aimé Césaire). |
| “Europa es moral y espiritualmente indefendible” con el espíritu de esta frase, el poeta Aimé Fernand David Césaire (Martinica 1913-2008), trastoca espinosamente un imaginario intelectual influenciado poderosamente en el actual pensamiento decolonial. El autor devuelve nuestra mirada en el espejo de una historia borrada sobre su propio abismo. Desenmascara los artilugios colonialistas, y su principal mentira, pretender equiparar la colonización con la civilización. En el Discurso sobre el Colonialismo Césaire señala dos molestias en la “decadente y enferma” civilización Europea bamboleándose ante el problema del proletariado y le problema colonial. Claramente nos dice Césaire, La colonización “no es ni evangelización, ni empresa filantrópica, ni voluntad de hacer retroceder la ignorancia, la enfermedad o la tiranía, ni propagación de Dios, ni difusión del derecho” tratando de hacernos reconocer, de una vez por todas, ante el trizado espejo de nuestra transfigurada memoria, que la colonización fue una brutal aventura comercial para extender su economía. Se trata de la hipocresía de una construcción teórica no de los primeros colonizadores sino de la pedantería cristiana que ha planteado falsas ecuaciones como cristianismo = civilización y paganismo = salvajismo. Nosotros compramos estas ideas deformantes. Ecuaciones de abominables consecuencias colonialistas y racistas. Con una carga de ironía encontramos al pensador afirmando que el contacto, generador de energía, entre diferentes civilizaciones no es malo, pero que definitivamente la colonización no fue la mejor forma de contacto. La colonización que no es civilización vuelve salvaje al colonizador. Es decir desciviliza a la propia cultura europea volviéndola insensible a los abusos cometidos por los colonizadores. Con un gran reproche al pseudohumanismo, el autor llega a declarar que este “nuevo salvajismo” europeo es equivalente al nazismo. La diferencia es que Hitler aplicó el salvajismo a la misma población Europea pero Europa lo viene aplicando “hipócritamente” a los pueblos extra-europeos colonizados como Argelia, India o África. La Sociedad capitalista en su estado actual conduce inevitablemente a Hitler, en definitiva ya no puede sustentar una moral, su doble-discurso es sórdidamente racista. Como prueba de ese doble discurso Césaire enumera textos que justifican el racismo y el derecho a colonizar: El supuesto filosofo “idealista/humanista” Renan dirá “Aspiramos no a la igualdad sino a la dominación (…)El país de raza extranjera deberá convertirse en país de ciervos”. El político Albert Sarraut se suma a este imaginario indicando que “los pueblos colonizados no tienen derecho a la posesión de riquezas”. R.P. Muller afirmara que “la humanidad no debe tolerar que los pueblos salvajes dejen ociosas las riquezas que Dios”. Curiosamente Césaire detecta que ningún intelectual, en su momento, político o religioso, ha contestado estos textos racistas que defienden un supuesto derecho de expropiación por razones “de utilidad” pública. “Al tratar al otro como bestia el colonizador se vuelve bestia”, la colonización revestida de civilización no es sino una franca ocupación/invasión, que deshumaniza la civilización. Césaire cita así relatos verídicos de violencia colonial: Montagnac, colonizador de Argelia, corta cabezas humanas para “ahuyentar ideas”. El conde de Herison llena un barril de orejas de prisioneros. Saint Arnau se enorgullece de “arrasar, incendiar, saquear”. El Mariscal Bugeaud llama a una gran invasión de África al estilo de los francos o de los godos. El comandante Gerard realiza una masacre inútil en la toma de Ambuke en la que muere mujeres niños formándose una neblina rosada por la sangre de las 5.000 víctimas evaporándose. Parece evidente en nuestra actualidad la afirmación de Carl Siger, citada por Cesaire en el Discurso sobre el Colonialismo, Singuer afirma que las colonias son una “válvula de escape a la sociedad moderna”, es decir que en las colonias no se aplicarían las restricciones morales/éticas. La colonización ha destruido admirables civilizaciones: la india, la inca, la azteca remplazándolas con empresas comerciales como Estándar Oil, Royal Dutch Deterding. El contacto entre colonizador y colonizado no es un contacto igualitario, humano, sino sencillamente un brutal sometimiento jerárquico “no hay lugar sino para la servidumbre, la intimidación, la presión, los policías, el impuesto, el robo, la violación, las culturas obligatorias” denuncia Césaire. Para él “colonización” lejos de ser “civilización” o progreso es más bien “cosificación” de culturas atropelladas. El llamado progreso no es más desde la masacre que va de la anulación cultural y pasa por el saqueo, anulando “las economías naturales” Césaire no se ve a sí mismo como un “enemigo de Europa” como ha sido acusado de ser, tampoco pretende un retorno imposible, de la misma forma no condena a la civilización Europea, lo que condena es la manera en que se ha operado la imposición de la civilización europea mediante la colonización. La barbarie de Europa occidental sólo es superada por la norteamericana, para el autor. Para Césaire se trata de la hipocresía de la sociedad “chabacanería burguesa” en decadencia moral ocultando cínicamente un racismo rotundo. Para subrayar este punto Cesaire citar varios autores racistas. En textos de Joseph Maistre, Lapouge y Psichari se defiende una supuesta superioridad de la raza blanca frente a la “amarilla” y “negra”: “No había sino mucha verdad en aquel primer movimiento de los Europeos que en el siglo de Colón se negaban a reconocer como sus iguales a los (…) hombres que poblaban el nuevo mundo”, asimismo “no debemos olvidar que la esclavitud (de amarillos y negros) no es más anormal que la domesticación del buey” o finalmente “no han sido sino los blancos quienes han hecho la civilización”. Incluso cita a Jules Romains, miembro de la Academia Francesa: “La raza negra no ha dado todavía y no dará nunca un Einstein, un Stravinski o un Gershwin”. Evidentemente como afirma Césaire no se trata de proponer un “retorno” a sociedades pasadas, a las “viejas civilizaciones negras” con valores para él superiores a los de su época; lo que el crítico desea es la construcción de una nueva sociedad que supere el colonialismo y sea moderna, productiva y fraterna. En este punto vemos la influencia de la doctrina marxista en el discurso de Césaire, que introduce como ejemplo ideal de esta nueva sociedad a la Unión Soviética. La historia ahora conocida nos demuestra sin embargo el desmoronamiento la utopía comunista. En el Discurso sobre el Colonialismo Césaire cree que no es realmente ignorancia el motivo de este racismo, la razón es más perversa, existiría un “filtro” en la mente de los pseudo-intectuales que impide valorizar cualquier indicio de virtud, igualdad, o grandeza en civilizaciones no “blancas”. Desde muchas disciplinas, como la arqueología, la historia, la psicología, etc., se niega los logros de las “otras” razas: Gourou en Les Pays Tropicaux,por ejemplo, afirmara que no puede haber nunca una gran civilización en un clima tropical. Otro ejemplo llamativo es el de la justificación psicoanalítica de la inferioridad de los Malgaches expresada por Mannoni. Según este último los malgaches no lograrían una independencia psicológica al no cumplir el mandamiento “dejaras a tu padre y a tu madre”. De esta falta nace un eterno estado de inmadurez: “los negros son niños grandes”. El colonizador sería entonces la figura paterna que entraría a completar esta falta emocional. Así recordamos al interesante poeta y activista Aimé Césarie. El 26 de junio se recuerda el noventa y cinco aniversario de su nacimiento. En resumen el interesante Discurso sobre el Colonialismo nos deja las marcas de una enumeración de los abusos cometidos por la Europa colonizadora, por esa grotesca colonización disfrazada hipócritamente de civilización. Valientemente Césaire acusa la cosificación/deshuminazación, regresión de la propia Europa que se vuelve a sí misma salvaje. Salvajismo que también adopta la forma de benevolencia, y justificación activa del racismo que nace de la “burguesía” intelectual europea. |

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