octubre 27, 2020

Quintana liquida a Samuel

El papel de la oposición no deja de ser triste y reprochable. En la interpelación al ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, sobre el programa Bolivia Cambia, Evo Cumple, la participación de la oposición se limitó a la ausencia de muchos y al uso de algunos mecanismos para la descalificación, antes que para la contra-argumentación.

Durante cerca de seis horas el ministro Quintana desarrolló una explicación lo suficientemente profunda que, con bastante orden y relación de hechos y argumentos, abarcó la totalidad de preguntas que se pusieron en escena en las últimas semanas, luego de la publicación de un contradictorio informe sobre el programa de parte de la opositora Unidad Nacional.

El informe del ministro de Evo ingresó en detalle, desde la concepción del programa, el origen de los recursos, las dos partes de su implementación, la coordinación con los municipios, la participación de la gente en la identificación de las obras que se necesita, la ejecución de las obras y los distintos mecanismos de fiscalización.

Si hay algo que puede afirmarse es que Quintana liquidó a Samuel Doria Medina, el jefe y empresario político que en los últimos dos meses cree haber encontrado la punta de la madeja para desenmascarar las acciones irregulares del gobierno del presidente Evo Morales.

Ha quedado demostrado que el Programa Bolivia Cambia, Evo Cumple parte de una doble dimensión complementaria en el tiempo: En primer lugar, acercar al Estado a las comunidades más pobres del país, tanto en el viejo Estado como en que ahora se está construyendo. Durante el Estado mono civilizatorio y neoliberal al que solo le importaban las ciudades del eje central y no estaba hecho para la inversión, el gobierno de Evo, que fue el último en ese tipo de estado (2006-2009), rompió esa lógica de exclusión y llegó directo. Durante el Estado Plurinacional en actual proceso de construcción, es para no solo hacer obras donde nunca se hizo, sino para redefinir la relación Estado/Sociedad.

En segundo lugar, el programa es una expresión clara y contundente de otra concepción del ejercicio del poder presidencial. Ya no se trata de un jefe de Estado que ordena desde una cómoda silla presidencial y que ignora lo que a la gente le hace falta y sobre todo de lo que la gente siente. Eso ha cambiado radicalmente. Se trata de un presidente que llega personalmente a todos esos alejados lugares del país, entrega obras que pueden ser poco para los que viven con comodidades pero que son significativas para los que no tienen nada y, sobre todo, muestra a un jefe de Estado hablando y construyendo poder junto a la gente.

Bueno, todo eso quedó demostrado el jueves pasado. Quintana, volvamos a decirlo, liquidó a Samuel Doria Medina.

Pero si de engaños se trata, ha sido el de la oposición. Durante semanas el jefe de UN y los principales portavoces opositores estaban demandando que el Ministro de la Presidencia sea interpelado. Cuando esto se materializó, por iniciativa de los asambleístas del MAS, no aparecieron los argumentos para refutar al gobierno y solo cartelitos y avioncitos de papel con consignas facilonas. Cuanta necesidad de una oposición sería existe en el país.

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