octubre 29, 2020

Bolivia: la versión fuerte de la tesis gubernamental del crecimiento con redistribución

El pasado 19 de agosto, se publicó en el periódico Página Siete un artículo titulado: “Bolivia: la débil tesis gubernamental del crecimiento”, del economista boliviano Mauricio Ríos García, miembro del cuerpo académico de Fundación Milenio.

El mencionado economista señala que “ha pasado un nuevo 6 de agosto y el gobierno de Evo Morales ha vuelto a presumir sobre el crecimiento y estabilidad macroeconómica de Bolivia como prueba fiel de su buena gestión”.

Aquí, vale la pena aclarar que no se trata de una presunción, sino de una realidad innegable, ratificada por organismos internacionales, por lo que yo diría que ha pasado un nuevo 6 de agosto y, gracias a la buena gestión económica del gobierno del Presidente Evo Morales, seguimos teniendo crecimiento, estabilidad macroeconómica, redistribución de ingresos y reducción de la pobreza, incluso en un entorno internacional en crisis; logros que durante el periodo neoliberal jamás caminaban juntos, no sólo debido al rotundo fracaso de las recetas neoliberales en nuestro país, sino también porque a muchos gobernantes sencillamente, no les interesaba crecer con redistribución.

Posteriormente, Ríos García señala que el Ministro de Economía y Finanzas Públicas Arce Catacora (para conocimiento de Ríos, el nombre de dicha Cartera de Estado ya no es Hacienda), “afirma que el crecimiento y la estabilidad macroeconómica se sostienen pese a la caída de los precios internacionales de materias primas, porque, contrariamente a lo que sostienen los neoliberales, incluso se estaría venciendo el desafío de estar expuestos a los shocks externos gracias al impulso que se le ha dado a la demanda interna”.

Jamás he escuchado decir al Ministro Arce que se estaría venciendo el desafío de estar expuestos a los shocks externos, ni que nuestra economía está blindada frente a las crisis estructurales que atraviesa el capitalismo, declaraciones que también le atribuyen algunos opinadores desinformados; lo que ha señalado en reiteradas oportunidades, es que hoy podemos hacer frente a los shocks externos de una mejor manera, pues nuestra economía es más fuerte, y tenemos el motor de la demanda interna que nos ha permitido seguir creciendo en coyunturas adversas a nivel internacional, como en 2009.

Este es un gran logro, tomando en cuenta que en un pasado no muy lejano, se nos dijo que Bolivia era inviable, que se nos moría y la solución era exportar o morir, esa era la premisa neoliberal.

Ríos García, tiene a bien reconocer que el Ministro Arce “no miente al decir que el crecimiento se debe fundamentalmente al impulso de la demanda interna”, y se refiere al Ministro Arce como “el ministro estrella del gobierno de Morales”, esto se debe a que el buen manejo económico, es sin lugar a dudas una de las mayores fortalezas del actual gobierno; pero además la estabilidad económica es la que permite profundizar los cambios sociales y políticos en una democracia en revolución.

Los neoliberales son conscientes de ello, y por esta razón sistemáticamente buscan atacar esta fortaleza; pero no han tenido éxito, pues el error del cual pecan los analistas económicos de la oposición sigue siendo el mismo de siempre, estar lejos del pueblo para ver la transformación de la realidad económica en nuestro país.

Por otro lado, el mencionado economista, le atribuye “dos errores graves” al Ministro Arce, que a continuación pasaré a refutar:

1. Hipótesis del “Error de diagnóstico”: Ríos García al referirse al contexto internacional, indica que “es cierto que se ha registrado una caída en la cotización internacional de materias primas, sobre todo mineras, debido a la considerable desaceleración de países como China e India y su consecuente restricción de demanda”, pero que “los precios todavía se mantienen muy por encima del promedio de los últimos seis años”.

Nunca se ha señalado que los precios de las materias primas hoy estén por debajo del promedio de los últimos seis años; lo que se ha indicado es que a pesar del desplome de éstos en 2009 (Ej. Petróleo que cayó de $us. 142 el barril a sólo $us. 32, Estaño que cayó en 26%), nuestro crecimiento ese año fue de 3,4%. Paradójicamente, y refutando la estadística a los neoliberales, ese año de caída dramática de los precios internacionales, Bolivia por primera vez en la historia, obtuvo el primer lugar en crecimiento económico en la región; frente a tasas de crecimiento muy bajas, e incluso negativas de otros países. Y los años posteriores continuamos creciendo. En 2012, los precios de las materias primas, especialmente de los minerales, también sufrieron otra caída, y a pesar de ello, nuestro país alcanzó una tasa de crecimiento de 5,2%.

Lo que le cuesta reconocer a algunos economistas, es que nuestro crecimiento no se explica sólo por un tema de precios de materias primas, así como tampoco la redistribución de ingresos y la reducción de la pobreza, sino que responde a políticas concretas adoptadas por el gobierno del Presidente Evo Morales, como la nacionalización de los hidrocarburos y la negociación de precios de exportación de nuestro gas con Brasil y Argentina.

La renta petrolera se incrementó de $us. 673 millones en 2005, a $us. 4.292 millones en 2012. Lo que significa que gracias a la nacionalización de nuestros hidrocarburos, entre 2006 y el primer semestre de 2013, nuestro país ha percibido $us. 19.339 millones por renta petrolera.

Y aquí, vale la pena preguntarse, ¿quién se hubiera beneficiado de los buenos precios de los hidrocarburos si es que el gobierno del Presidente Evo Morales no tomaba la decisión política de nacionalizar?

Adicionalmente, desde el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, se han impulsado políticas orientadas a mejorar los ingresos tributarios. En 2005 la recaudación era de Bs15.874 millones, mientras que en 2012 fue de Bs49.674 millones.

Sin embargo, aún teniendo estos recursos, hubiese sido posible concentrar la riqueza en pocas manos, como sucedió en buenas coyunturas económicas en el pasado; pero no es esto lo que sucede actualmente; pues la gran virtud de la versión fuerte de la tesis gubernamental de crecimiento económico es su política de redistribución del ingreso, caracterizada por medidas como las transferencias condicionadas de las cuales se benefician casi 4 millones de bolivianos (Bono Juancito Pinto, Bono Juana Azurduy y Renta Dignidad), así como la expansión de la inversión pública ejecutada que pasó de $us. 629 millones en 2005 a $us. 2.874 millones en 2012; también forman parte de la política redistributiva, los incrementos salariales sostenidos e inversamente proporcionales, las subvenciones a los alimentos (Ej. Harina para que no se incremente el precio del pan), Tarifa Dignidad en el caso de la energía eléctrica, y otros.

Estas medidas además de dinamizar la demanda interna, tuvieron una importante incidencia en la reducción de la pobreza moderada y extrema. La pobreza moderada entre el año 2000 y 2005, se redujo de 66,4% a 60,6%; mientras que entre los años 2006 y 2012 logró reducirse a 43,4%. Asimismo, la pobreza extrema, que entre los años 2000 y 2005 se había reducido de 45,2% a 38,2%; logró disminuirse a 21,6% en 2012, produciéndose la mayor reducción en el área rural, de 62,9% en 2005 a 40,9% en tan sólo 7 años de gestión. Otro dato importante, es que en 2011, ya habíamos dejado de ser el país más pobre de Sudamérica.

Por lo tanto, hay que tener la honestidad intelectual de reconocer que estos resultados no se hubiesen alcanzado sin las políticas económicas y sociales implementadas por el gobierno del Presidente Evo Morales. En el pasado el excedente se hubiese externalizado, y de los buenos precios de las materias primas, hubiesen disfrutado más las transnacionales y algunos grupos de privilegiados, que la mayoría de los bolivianos. No tomar esto en cuenta en el análisis de un economista que se piensa serio, es un grave error.

2. Hipótesis del “Error de prescripción”: Al reconocer la dinamización de la demanda interna, Ríos realiza una crítica a las empresas estatales; llegando a un errado reduccionismo economicista. De acuerdo a su análisis, las empresas estatales no funcionan, entonces lo que en realidad estaría impulsando la demanda interna y el crecimiento, sería el sistema bancario financiero desarrollado durante los últimos diez años. Quizás economistas suizos podrían presumir de algo así; atribuir el crecimiento económico de Bolivia al desarrollo del sistema financiero, “es cuanto menos peligroso”; o mejor dicho, sospechoso; pero además denota una falta absoluta de conocimiento respecto a nuestra estructura económica.

Primeramente, la dinamización de la demanda interna, no puede reducirse al funcionamiento de las empresas estatales; entiendo que el concepto de demanda interna lo llevan en un curso inicial de Introducción a la Economía; digo entiendo, porque no soy economista; pero tengo una meridiana claridad respecto a que la demanda interna está referida al consumo interno, a todo lo que se puede absorber por parte de los hogares, así como el gasto del gobierno y la inversión que realiza tanto el sector público como el privado.

Por otro lado, la incidencia de la actividad de servicios financieros en el crecimiento económico no superó ni el 0,5% en ocho años, sólo en 2012 llegó a 0,9%, porque antes de 2005 tenía una incidencia negativa, esto quiere decir que disminuía el crecimiento de la economía. No parece por tanto Ríos García un buen economista al afirmar que nuestro crecimiento se debe al sistema bancario; pero sí un buen abogado de los banqueros.

Si bien la actividad de servicios financieros se ha desarrollado desde hace ocho años, y no diez como Ríos menciona, a no ser que la contracción de la actividad de servicios financieros para sus estudios de maestría signifique desarrollo; la pregunta que debería hacerse es, ¿Gracias a qué se ha dinamizado en los últimos años este sector?

Pues bien, la respuesta es sencilla. Gracias a las políticas de incremento de la producción, sociales y redistributivas los ingresos de la población han mejorado. Como hay mayores ingresos, la capacidad de ahorro de las personas ha aumentado, por eso los depósitos en el sistema financiero han crecido significativamente, de $us. 3.711 millones en 2005, a $us. 13.545 millones a julio de 2013. Es importante mencionar que en el año 2005, había 1.9 millones de número de depósitos, mientras a julio de 2013 había 6.8 millones, y lo más interesante de este dato, es que el 87% de éstos, corresponde a depósitos menores a $us. 500, es decir que los ingresos de las personas de menores ingresos han tenido una sustancial mejora, pues hoy tienen capacidad de ahorro.

Además, debe destacarse el mayor potencial de pago que tienen los prestatarios, prueba de ello es que la mora del sistema financiero disminuyó sustancialmente, de 10,1% en 2005, a 1,6% a julio de 2012.

De esta manera, el incremento del ahorro en el sistema financiero ha llevado a la dinamización del crédito, hoy los bancos tienen más dinero y por esta razón hoy pueden realizar una mayor canalización de recursos hacia créditos.

Continuando, Ríos señala que el crédito interno crece a un alarmante ritmo que oscila entre el 20 y 25% anual con la bolivianización, o como él lo define el “nacionalismo monetario” como base. Es correcta la apreciación respecto a una política monetaria caracterizada por la bolivianización que ha impulsado el Ministro Arce Catacora desde el año 2006 con bastante éxito, pues a julio de 2013, el 74% de los depósitos y el 86% de los créditos están en bolivianos. Mientras en 2005, sólo el 16% de los depósitos y el 8% de los créditos, se encontraba en bolivianos.

La bolivianización nos ha permitido recuperar la política monetaria, y esto tiene importantes connotaciones para nuestra economía. Por ejemplo, cuando hay inflación, el Banco Central de Bolivia (BCB) contrae la masa monetaria, es decir retira dinero de la economía para poder controlar los precios; o en su caso puede aplicar una política expansiva, es decir aumentar la cantidad de dinero en circulación para evitar una recesión. Este accionar, está limitado en una economía neoliberal dolarizada, pues el dólar no es una moneda que producimos ni controlamos; por lo tanto la cantidad de dólares que se puedan poner en circulación, está determinada por el stock de esa moneda en nuestra economía, así como por la evolución de los flujos de comercio (captación de dólares vía exportaciones) y capital. De esta manera, es que en una economía dolarizada se renuncia a la libertad de aplicar una política monetaria.

Por lo tanto, la recuperación de nuestra soberanía en la definición de las políticas monetaria, fiscal y financiera, ha sido un elemento central en la construcción del Nuevo Modelo Económico Social Comunitario Productivo, impulsado por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.

Ahora bien, volviendo a la falsa hipótesis del “Error de prescripción”, Ríos García llega a la siguiente conclusión: como el sector bancario financiero es el que explica el crecimiento, “de ahí la intentona pseudo nacionalizadora del sector”. Imagino, ya que no lo dice explícitamente, que se refiere a la nueva Ley de Servicios Financieros, que sepulta a la ley neoliberal de Bancos. Vale la pena aclarar al economista que no ha habido ninguna intentona de nacionalización de este sector. El Gobierno Nacional, de manera muy acertada, ha establecido un nuevo marco jurídico para el sistema financiero, respondiendo al mandato establecido en la Constitución Política del Estado (CPE), que señala que es el Estado el que regula el sistema financiero con criterios de igualdad de oportunidades, solidaridad, distribución y redistribución equitativa; pero además, establece que las actividades de intermediación financiera, la prestación de servicios financieros y cualquier otra actividad relacionadas con el manejo, aprovechamiento e inversión del ahorro, son de interés público.

Hoy es el Estado el que conduce el proceso de planificación económica y social, es el Estado el que dirige la economía y regula los procesos de producción, distribución y comercialización de bienes y servicios, conforme a los principios establecidos en la CPE, para pesar de los neoliberales, que aún sienten nostalgia por aquellos tiempos en los que nuestra economía se sometía a la mano invisible del mercado capitalista.

Por otro lado, Ríos García asevera “que el país sólo importa consumo y encarece la inversión para todo lo que hoy debería estar produciendo precisamente para aprovechar los precios internacionales”. Debo lamentar esta afirmación, pues evidencia un total desconocimiento respecto a la estructura de importaciones de Bolivia, así como respecto a nuestra estructura productiva.

El 78% de las importaciones que se realizaron en nuestro país el año 2012, corresponden a productos intermedios y bienes de capital. Se entiende por productos intermedios, aquéllos que se destinan a la producción de otros bienes. Y cuando hablamos de bienes de capital, nos referimos por ejemplo a maquinarias que se emplean en la industria nacional. En 2005, el valor de las importaciones de bienes de capital era de $us. 611 millones, mientras que en 2012, este monto ascendió a $us. 2.330 millones.

La importación de bienes de consumo, es decir productos que ingresan a nuestro país para el consumo directo de la población, representó sólo el 21% de $us. 8.281 millones que fue el total de importaciones durante la pasada gestión.

Y aquí, vale la pena resaltar que el actual gobierno, como ningún otro en nuestra historia, está impulsando el desarrollo productivo y la industrialización de nuestros recursos naturales, orientado a la ampliación y diversificación de nuestra matriz productiva. Hoy tenemos en funcionamiento la Planta Separadora de Líquidos de Río Grande, en Santa Cruz, con una inversión de más de $us. 150 millones; un hecho histórico poco comentado por economistas de la oposición. Dicha inversión fue realizada por una empresa pública estratégica, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), hoy convertida en un pilar fundamental del desarrollo de Bolivia, recuperada de la condición residual en la que la dejó el neoliberalismo con sus políticas privatizadoras y capitalizadoras, verdaderas causantes de huecos negros en nuestra economía.

Como parte de la política de industrialización del actual gobierno, también están las termoeléctricas ya en funcionamiento, y los complejos mineros como el hidrometalúrgico de Coro Coro en La Paz. Asimismo se tienen los proyectos y megaproyectos, como la Planta Separadora de Líquidos en Tarija, la Planta de Amoniaco y Urea en Cochabamba, la planta de Carbonato de Litio/Cloruro de Potasio en Potosí, la Hidroeléctrica de Cachuela Esperanza en Beni; con inversiones que ascenderán a más de $us. 4.000 millones; y otros importantes proyectos de industrialización, que conjuntamente con una fuerte inversión en infraestructura vial y productiva, marcan un punto de inflexión en la historia económica de nuestro país.

Finalmente, el economista Ríos García recomienda que para cuando la recaída estadounidense sea mucho más evidente, se tendría que haber abandonado las rigideces productivas y laborales para readaptarse rápidamente a una nueva estructura de la demanda (del mercado capitalista). Esto en otras palabras, significa el retorno al neoliberalismo, a lo que nuestra población dijo de manera clara y contundente el año 2003 ¡NO!

Entonces, si la arrogancia del maestrante de un programa doctoral en economía en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, “todavía le permite ver lo que sucede en su entorno” (no el de España, sino el de Bolivia), “se dará cuenta” de que nuestro país ya no es el mismo, y que la firma que habían puesto los neoliberales en nuestra economía se ha ido desvaneciendo; “pero si además tiene un buen olfato político, o cambia de rumbo radicalmente”, podrá contribuir a impulsar la versión fuerte de la tesis gubernamental de crecimiento económico con redistribución y reducción de la pobreza. ¿Lo hará? ¿O, el Estado, la redistribución de ingresos y la dinamización de la demanda interna, son afirmaciones que se confirman como temerarias para cualquier economista neoliberal contemporáneo serio, y no serio? ¿Terminará el Rey Juan Carlos de España consolidando el pensamiento económico de Mauricio Ríos García, o podrá aprender algo del mandar obedeciendo al pueblo del Presidente Evo Morales?



*    Maria Nela Prada Tejada es Licenciada en Relaciones Internacionales, Diplomada en Gestión Pública Plurinacional y Analista Política.

    Nota: Todas las frases entre comillas fueron extraídas de manera literal del artículo “Bolivia: la débil tesis gubernamental del crecimiento”, del economista Mauricio Ríos García.

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