octubre 26, 2020

Palmasola y la retardacion de justicia: síntomas terminales de la justicia

Que el sistema judicial en nuestro país anda mal no es ningún descubrimiento. Son varios los síntomas que muestran la dramática situación en la que se debate el cuerpo de administración de justicia y que nuevamente tiene que hacernos reflexionar a raíz de lo sucedido hace unos días en la cárcel de Palmasola, ya que pese a que se puede eludir la situación tratando de mostrar lo acontecido en el reclusorio cruceño como un hecho estrictamente policial o de violencia delincuencial, es evidente que detrás de aquello existe una gran responsabilidad de jueces y fiscales.

Uno de estos síntomas es el de la retardación de justicia. La Pastoral Penitenciaria en su informe anual señaló hace poco que Bolivia junto al Perú son los países con mayor retardación de justicia, situación que se evidencia en un breve recorrido por ambientes judiciales donde los litigantes presentan como su mayor queja la lentitud de la atención que reciben de los operadores de justicia.

Precisamente, éste es uno de los factores que más llama la atención de la tragedia de Palmasola, ya que de acuerdo a los mismos informes oficiales, de treinta y un muertos en ese luctuoso suceso, solo uno se encontraba con sentencia definitiva cumpliendo su condena; los otros, las tres decenas de fallecidos se encontraban con detención preventiva, es decir, no pesaba sentencia alguna sobre ellos.

Esta situación se repite en la totalidad de los recintos carcelarios del país, donde el hacinamiento se origina en la masiva presencia de detenidos preventivos, que llegan a esos reclusorios por decisión de jueces cautelares con la venia y complicidad de los fiscales en la mayor parte de los casos.

La detención preventiva, que de acuerdo a la doctrina es la medida cautelar extrema, se ha convertido en la habitual y esto tiene que ver directamente con los niveles de corrupción que corroen al sistema judicial. Apenas llega a conocimiento de los fiscales una denuncia sobre la comisión de un delito antes de que se desarrolle la audiencia cautelar hay que negociar con el fiscal a cargo para que no pida detención preventiva, esto tiene un costo variable de acuerdo al delito que se trate; inmediatamente después hay que gestionar con el juez cautelar que este tampoco determine la detención y, desde luego, esto también tiene un costo.

Allí empieza la cadena. En adelante, cada actuado judicial, una notificación, una audiencia, un peritaje, un inspección in situ, en fin, cualquier diligencia que sea parte del proceso requiere del “impulso procesal” de parte interesada, que desde luego tiene un costo. La responsabilidad del fiscal y del juez de llevar adelante el proceso con celeridad se traslada a las posibilidades económicas de las partes.

Ese el origen de la retardación de justicia, pues ningún proceso no avanza si no se le echa unos buenos pesos para que se impulse el proceso y para que tomen impulso jueces y fiscales; y en adelante en todas y cada una de las instancias del proceso se irá repitiendo la misma historia y si no hay ese “impulso procesal” traducido en coimas, el proceso podrá dormir indefinidamente el sueño de los justos. Obviamente, de esa manera nunca terminan los procesos y seguirán sumando los detenidos preventivos y cada vez serán menos los que tengan condena y así se construyan más y más cárceles, de poco o nada servirán, se llenarán rápidamente, pues el problema es otro.

La justicia boliviana está herida de muerte, la corrupción, la retardación, la antojadiza interpretación de las normas, siempre en atención al mejor postor, son los síntomas de la situación en que se debate. Acontecimientos como el de Palmasola son solo una muestra de los graves problemas que puede traer a la sociedad un sistema que se muere.

Los esfuerzos por democratizar la conducción de la justicia en sus más altos niveles han caído en saco roto ya que toda la estructura judicial está a punto de desmoronarse y es muy difícil encontrar soluciones parciales. Es por demás evidente la necesidad de una verdadera revolución de la justicia.


*    twitter @osilvaf

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