noviembre 29, 2020

Mal comienzo ¿será que otro se irá?

La responsabilidad en la información, principio fundamental del periodismo, parece que ahora ha sido reemplazada por la irresponsabilidad política. Un recientemente nombrado director de un matutino paceño ha declarado que su labor fundamental será fiscalizar al gobierno.

Con esta aseveración el flamante director se arroga un papel que la democracia ha reservado para los titulares de la Asamblea Legislativa Plurinacional o de la Asamblea departamental y, finalmente, de los Concejales Municipales.

Por supuesto que nuestra Constitución permite el derecho a todo ciudadano ejercer el control de sus gobernantes, para lo cual existe el referéndum revocatorio. Estando claros los instrumentos diseñados por el ejercicio democrático ¿es de primera importancia que un diario se dedique a la tarea de fiscalización, cuando sus noticias han sido demostradas como una falta a la ética y a la verdad?

Sin rodeos el citado director ha fijado su objetivo principal, lo demás como es una información imparcial, la verdad como principio informativo, la formación de opinión pública encaminada al ejercicio ciudadano, y otros, son solo accesorios.

Hace algunos meses atrás otro director, en este caso de una red de radios, sostenía que la misión principal de los medios es cuestionar el poder, siguiendo con esta línea de reflexión, los editoriales de radios, periódicos y canales de televisión deberían estar plagados de autocríticas, pues la gran mayoría son o forman parte del poder económico en Bolivia.

Cada día se torna verdadera la opinión que señala a los medios de comunicación como el reemplazó político de los partidos de oposición, dada la debilidad de propuestas y bases organizativas que les aqueja desde principios de siglo.

Un posicionamiento político de cualquier actor social es siempre positivo, especialmente si éste es abierto y claro de cara a la población, pero cuando se esconde detrás de la prensa se convierte en un peligro porque su práctica nace pervertida.

La batalla contra este flagelo mundial (la metamorfosis de lo político) tiene que ser librado en el mismo campo de batalla, es decir, desde la prensa, contrarrestar la mentira presentada como noticia y dirigida a debilitar un gobierno, ya no puede ser una práctica naturalizada, por supuesto sería coherente si se muestran como los voceros de una corriente política que busca el poder, actitud deseable que en su momento sería de público aplauso.

Como van los tiempos no podemos esperar grandes cambios en los conocidos medios que declarados imparciales son de la parcialidad de “arriba”, declarados independientes, seguirán siendo amarillos, mediocres y continuarán con sus estrategias de socavar las conquistas populares.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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