Chaparina se ha convertido en un caso político y judicial sin el cual, lastimosamente, una oposición, dispersa y sin luces, no tendría nada que decir. Por lo demás, las distintas fracciones opositoras se presentan a cada cual como la que mejor expresa el sentimiento de los indígenas del TIPNIS.
El MSM, que de la mano de Pedro Nuni perdió incluso las elecciones para gobernador en el TIPNIS, tiene a una de sus mejores abogadas dedicada al juicio que se sigue contra los presuntos responsables de la intervención policial de septiembre de 2011. Otro grupo de ciudadanos, muchos de ellos de otrora militancia de izquierda pero ahora cercanos a Samuel Doria Medina, no tiene operadores en el proceso legal pero hace bastante ruido en algunos medios de comunicación. La ultraderecha cruceña y beniana, que ya no sabe cómo detener el ingreso sostenido del MAS al oriente, organiza plantones para hacer conocer su solidaridad con los indígenas a los que en el pasado discriminaba y despreciaba. Rafael Quispe, aquel ex dirigente del Conamaq que recibió la llamada telefónica de un funcionario de la inteligencia estadounidense en plena marcha, organizó una caminata —que por su número mejor no la hacía— hacia la embajada de EE.UU. para pedir que Obama expulse al embajador de Bolivia ante las Naciones Unidas, Sacha Llorenti.
Mucho más patético es el papel del Defensor del Pueblo. Rolando Villena, quien ya no sabe qué hacer para ayudar al MSM en la difícil misión de convertirse en el referente de la oposición.
Pero todo esto ocurre por un juicio que debería concluir lo más pronto posible. Pero lamentablemente los tiempos de la política distan mucho de los tiempos jurídicos.
Mientras el proceso legal no culmine, la oposición en su conjunto tendrá una bandera para hacer política. Es de suponer que la crítica por la retardación del caso es más una pose opositora que un alineamiento sincero con los indígenas del TIPNIS, quienes en su mayoría participaron de la consulta previa organizada por el gobierno y acompañada por el Tribunal Supremo Electoral el año pasado, así como con su voto le dieron la victoria a la candidata del MAS en ese territorio indígena en las elecciones para gobernador en enero de este año.
Lo ideal es que el juicio avance y que se conozca el fallo antes de fines de año, pues 2014 debería convertirse en un escenario de disputa de propuestas y sobre todo para saber si existe un proyecto alternativo al que lleva adelante el presidente Evo Morales.

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