Mientras nuestra masa estudiantil se mueve entre el silencio y la explosión pero sin claros contenidos sociales, el Chile la renovación del sistema político se produjo cuando las aulas se desplazaron hacia las calles. Es cierto que la mayor abstención, que en conjunto superó al 50%, se produjo entre sectores juveniles, descreídos de la política tradicional; pero igualmente no es menos correcto decir que fueron jóvenes dirigentes como Karol Kariola, Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Gabriel Boric., quienes obtuvieron de las más altas votaciones en sus distritos.
Es sabido que las reivindicaciones estudiantiles, que pusieron en jaque a Sebastián Piñera, tuvieron como primer horizonte la gratuidad de la Educación Superior. En un país donde registrarse y cursar una Carrera, cuesta unos 50.000 dólares, una familia con dos o tres hijos o hijas simplemente queda endeudada de por vida. Recuerdo haber visto en una de esas marchas, un trío de mujeres semidesnudas que portaban un cartel: “Las universidades nos dejaron en pelotas”. Y no se crea que se trataba de entidades privadas, que en Chile como en Bolivia lucran de la educación, sino de tradicionales casas de estudio superior, como la Universidad de Chile, que cobraban altas matrículas a sus desafortunados estudiantes. Mercantilización acabará cuando el 15 de diciembre triunfe Bachelet.
En Bolivia, donde un 75% se acogen a universidades autónomas y gratuitas, las demandas de sus pares chilenos no tienen la misma exigencia. Podría pelearse por algo más de “Presupuesto para la U”, pero el principio de la gratuidad es intocable y no moviliza. La protesta en Chile iba sin embargo mucho mas allí de reivindicar el derecho de no pagar por estudiar, y se manifestaba contra la mercantilización universitaria y la emergencia del lucro en la educación privada. En Chile una vieja norma señala que la universidades privadas solo pueden ser fundaciones y que sus utilidades deben obligatoriamente que reinvertirse en las universidades; en otras palabras no pueden ser negocios rentables para sus socios como ocurre en Bolivia. El objetivo era muy simple, que no se viera a la educación como un negocio! Y esta determinación al tomaron los neo liberales!!! Nuestra legislación permite —en los tiempos de cambio— que las utilidades universitarias privadas, que no son pocas, sean retiradas del sector educativo por los dueños hacia cualquier otro rumbo de inversión o de alto consumo. Problematizar este verdadero capitalismo académico es pues una tarea pendiente tanto para estudiantes como para la Sociedad.
* El autor es historiador
Correo: keynes73@yahoo.com

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