agosto 18, 2026

El proceso de cambio según Al-Azar 2008: El año que vivimos en peligro

por: José Luis Exeni Rodríguez

Al borde de cualquier cosa. El 2008 fue uno de los años más difíciles de nuestra convivencia en democracia. Fue el año que vivimos en peligro. Con ocupación de instituciones y aprestos separatistas. Con violencia exacerbada y amenaza de guerra civil. Pese a ello, hay que subrayarlo y celebrarlo, la contienda se zanjó políticamente, en las urnas.

Aquel año empezó con forcejeo de consultas. En tanto el texto constitucional esperaba la convocatoria a referendo aprobatorio (bloqueado por la oposición), cuatro departamentos fabricaron estatutos autonómicos inconstitucionales y, liderados por sus prefectos y el “Komité Kru-Kru” (Al-Azar dixit), organizaron consultas ilegales. No querían nueva Constitución para el país, sino reglas-parapeto propias.

Así, mientras en la ciudad de Sucre, manchada de racismo, decenas de campesinos eran humillados en plaza pública, la élite de la Media luna ondeaba su autonomía. Pero de pronto, vaya sorpresa, la oposición política en el Senado aprobó la convocatoria a revocatoria de mandato.

¿Mal cálculo? ¿Por qué convocaron un referendo del cual pronto se arrepintieron y trataron de frenar, sin éxito, con sinfín de escollos? Así, el 10 de agosto de 2008 Evo Morales fue ratificado con el 67 por ciento de votos. Hubo respaldo también para los prefectos de la Media luna. La manfredumbre fue revocada. Tablas otra vez.

Entonces vino el quiebre. El Ejecutivo convocó a referendo constituyente por decreto. Fue rechazado. Y la oposición regional alentó la toma violenta de instituciones públicas y aeropuertos. Si hasta mercenarios, se supo después, tenían consigo. Querían autonomías departamentales de facto. Hasta que cruzaron el límite, sellando su derrota, con la masacre en Porvenir.

Después vinieron los acuerdos que, bajo presión, viabilizaron el referendo constituyente. Gobierno y prefectos ajustaron primero el régimen de autonomías y luego el Congreso Nacional, sin mandato, modificó más de cien artículos del texto aprobado por la Asamblea Constituyente.

Hubo pacto in extremis aquel 2008. La aprobación de la nueva Constitución se hizo irreversible. Hasta nunca sepultureros precoces, dijimos.

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