agosto 17, 2026

G77+China La opción del Sur a la crisis mundial

La presidencia de Bolivia del G77+China es un reconocimiento a los cambios que se llevan a cabo en el país y un desafío para que el gobierno posicione temas de interés universal desde la perspectiva de los intereses de los pueblos, según se deduce de la lectura del artículo.
Los logros de Bolivia, las tareas y retos que enfrenta

El ocho de enero Bolivia asumió la Presidencia pro tempore del G77+China para la gestión 2014, al interior de las Naciones Unidas. Su designación fue propuesta por los países de América del Sur y aceptada en consenso por el resto de los países del Grupo. En la exposición de motivos para la designación a cargo de algunos países se expresaban: los logros económicos del gobierno boliviano; su avance en la lucha contra la pobreza; la constitucionalización de varios de los ejes de trabajo de las Naciones Unidas en relación a: los objetivos del milenio, los derechos humanos y los derechos de la Madre Tierra; el modelo de Estado y economía que implementa; el liderazgo de Evo Morales como primer presidente indígena; y, los aportes de Bolivia en su participación en Naciones Unidas sobre estas temáticas, por ejemplo, su aporte sobre los Derechos de la Madre Tierra, el Derecho Humano de acceso al agua, su lucha por tomar medidas efectivas respecto del cambio climático y otros.

Es evidente que ésta elección es un reconocimiento a Bolivia por todos los cambios que se llevan adelante y a su capacidad para transmitir estos cambios a través de propuestas al interior de las Naciones Unidas. Pero también está claro, que representa un gran reto para Bolivia (en representación del pueblo boliviano y los pueblos de América Latina y el mundo), puesto que la gestión 2014 es muy especial para el Grupo.

El 2014 es el 50 aniversario del Grupo y se realizará una Cumbre para celebrar y reimpulsar el Grupo. También se definirá una propuesta para ser presentada a Naciones Unidas sobre el Desarrollo Post-2015 que serviría como parte de la evaluación y continuidad de los Objetivos del Milenio. Asimismo, están en agenda temas importantes y sensibles como el cambio climático o el calentamiento global. También requerirá un esfuerzo en relación a la facilitación del diálogo en la difícil coyuntura política mundial. O, trazar estrategias para temas generales como: avanzar en la paz mundial, los derechos de las naciones y de los pueblos; o estrategias en temas específicos del Grupo como ser: comercio, desarrollo, lucha contra la pobreza, servicios básicos, cuidado de la Madre Tierra, integración, derechos humanos.

El recibimiento de este reconocimiento es también una preocupación para encarar esta tarea y responsabilidad tan importantes. Es un reto que pondrá a prueba las capacidades de coordinación, elaboración de propuestas en las temáticas planteadas, generación de diálogo y liderazgo, lo que implica la combinación de una perspectiva histórica sólida, claridad política y un arduo trabajo técnico en todas las áreas, para el beneficio de muchos millones de personas de las 133 naciones que conforman este Grupo.

Por los Derechos Humanos y los Derechos de la Madre Tierra

La elección de Bolivia no fue casual, tiene como escenario el contexto institucional y político mundial actual sin el cual, en otras condiciones y otra temporalidad, no se habría dado.

Recordemos que las Naciones Unidas nacen postulando tres objetivos estructurales: a) garantizar la paz mundial, b) responder a la necesidad de desarrollo de los países pobres o no desarrollados a partir de la cooperación de los países ricos y, c) constituir una institucionalidad mundial de justicia. Se funda después de la II Guerra Mundial impulsada por los países vencedores, toma como precedente la Sociedad de Naciones con la pretensión de establecer también un sistema de seguridad pero más eficaz. De alguna forma, también la Conferencia de Bandung que aglutinaba a estados asiáticos y africanos, tuvo alguna influencia indirecta en su constitución. De esta forma, la ONU nace abanderando los derechos de las naciones y de los pueblos junto con los derechos humanos, además de tener como principio un carácter anticolonial muy marcado herencia de Bandung.

Inicialmente, la Carta de las Naciones Unidas postula el Derecho a la libertad de las naciones y de los pueblos, luego se aprueban los Derechos Civiles y Políticos junto a los Derechos Económicos Sociales y Culturales, posteriormente se van planteando otros grupos de derechos como los derechos colectivos y los derechos de los pueblos indígenas denominados derechos de 3ra generación, luego los derechos a la información y el derecho de las personas en la comunicación digital, finalmente, aparecieron otros grupos de derechos que todavía no están definidos con precisión y que son denominados de 5ta y 6ta generación.

Tales objetivos y temáticas son principios muy importantes y muy deseables para la humanidad, pero la existencia y funcionamiento de la ONU no ha derivado en la efectivización de estos principios, objetivos y derechos.

En primer lugar, en el tema del Derecho e independencia de las naciones, muchas de ellas debieron liberarse y obtener su independencia por su propia cuenta en procesos violentos con consecuencias muy graves para esos pueblos, por ejemplo, Argelia, Cuba, India, estos pueblos conquistaron ellos mismos su libertad y luego la ONU no hizo más que reconocerla; incluso hasta ahora muchos pueblos siguen sometidos sin una instancia que pueda apoyar su independencia. El anticolonialismo de la ONU no se efectiviza porque está regido por su sometimiento a los intereses imperialistas de Estados Unidos que controla el Concejo de Seguridad cuya labor se circunscribe exclusivamente a avalar las intervenciones militares en varios países del mundo, violando contradictoriamente aquello que señala la Carta de las Naciones Unidas: el Principio básico de libertad de las naciones y los pueblos.

En segundo lugar, en el tema de los Derechos Humanos, solamente los Derechos Civiles y Políticos fueron incorporados por la mayoría de los países en sus constituciones, son derechos que tienen que ver con el individuo. Aun así, estos derechos son violados frecuentemente por la atención de los Estados a los intereses económicos de las transnacionales y por la concepción imperialista de la relación entre naciones que germina en su interior al fascismo y al racismo en todas sus variantes. El resto de Derechos de las distintas generaciones se quedaron solamente en postulados, no fueron incorporados en las constituciones y tampoco se convierten en políticas públicas concretas, lo único que llega a hacer la ONU son algunos proyectos aislados y llevar la cuenta de indicadores de “desarrollo social” contabilizando la diferencia social, la pobreza y otros indicadores sin preguntarse por cuáles son las causas que provocan esta situación de la humanidad que describe en sus informes.

¿Por qué el funcionamiento de la ONU contradice estos dos principios: libertad de las naciones y derechos humanos? ¿Acaso todo lo que ha avanzado no garantiza los derechos de las naciones, de los individuos, de los pueblos, etc.?

Estos dos principios han quedado en simples postulados negados por una institucionalidad que funciona controlada por unos cuántos países gobernada por la hegemonía imperialista de Estados Unidos que ha subordinado a las Naciones Unidas con el objetivo de mantener y profundizar el sistema capitalista tanto en el orden económico, como en el político y cultural.

Esta característica responde a una concepción colonial que no surge solamente del mantenimiento de la ocupación colonial de algunas naciones bajo el amparo o silencio de la ONU sino también de su concepción, colonial y capitalista, de una especie de dominio natural de los países “desarrollados” que son portadores de un proyecto civilizatorio para los países “no desarrollados”, “en vías de desarrollo”, “pobres”, “bárbaros” o como lo acuñaba Hegel con cinismo “los pueblos sin historia”. Este colonialismo, redunda en que los países “con insuficiente civilización o sin ella” deben recibir la “cooperación” de los países bendecidos por el Estado Moderno Occidental que están obligados a llevar su “civilización” al resto de los pueblos. La “obligación” de los españoles que llegaron para “evangelizar” y “civilizar” a los originarios de nuestro continente “salvándoles las almas” y “evitándoles la barbarie” así como el colonialismo ejercido en otros continentes, se extiende en la ONU bajo términos más sutiles pero manteniendo esa misma naturaleza colonial, ahora su objetivo aparece como: ayudar a los países “en vías de desarrollo” llevando el “desarrollo”, la “cooperación técnica”, la “democracia”, la paz o el “apoyo en educación y salud”. La actitud de las potencias no es horizontal, es un dominio que esconde la verticalidad de esa cooperación, que en realidad lo único que consigue es apropiarse de los recursos naturales y del trabajo de los pueblos empobreciendo más a los países pobres y sometiéndolos a una mayor sujeción respecto de las potencias.

En tercer lugar, peor aún es la situación de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, los Derechos comunes, ambientales o de los pueblos indígenas, no se han concretizado ni constitucionalizado porque esta concepción colonial de dominación militar, política y económica que tiene la ONU se expresa en lo que dice Galeano: “la división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”. Su lógica capitalista tiene como mecanismos de “desarrollo”: los créditos esclavizadores, el libre comercio, la injerencia del Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional en la economía de los países destinados al fracaso.

El giro que exige las Naciones Unidas frente a la crisis mundial


En este artículo no nos alcanza para caracterizar la crisis del capitalismo-colonial actual pero podemos describir algunas de sus consecuencias: desempleo en los países occidentales industrializados; pobreza; cercenamiento de la democracia; recortes de la seguridad social, de los servicios básicos, de la educación y la salud; quiebra de sus aparatos productivos nacionales; debilitamiento de la hegemonía del dólar.

En América Latina el neoliberalismo se manifestó como un rotundo fracaso, incluso a sus mismos impulsores se les hizo imposible su defensa. Sin embargo, ahora en occidente, están empezando a utilizar esta receta para enfrentar la crisis aunque en el fondo esto solo significa el constreñimiento del gasto social y la continuidad de su estrategia de financiarización al sector financiero y bursátil para mantener el nivel de la tasa de ganancia a base de especulación. Es decir, en vez de detener las causas de la crisis se le mete más leña al fuego profundizando el neoliberalismo.

La expresión de esta crisis económica en el ámbito político, es la alta probabilidad de una inminente III Guerra Mundial nuclear entre el bloque de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN contra China y el bloque de países que han generado cierta integración entre ellos, por ejemplo, Rusia, India, Brasil, denominados BRICS, o los países emergentes y una cantidad grande de países más pequeños.

En esta situación, no hay otro camino para las Naciones Unidas que cuestionarse sobre su funcionamiento, sus problemas, su crisis y encaminar una búsqueda de alternativas reales para enfrentar la situación. Por el contrario, los países imperialistas continúan profundizando la lógica geopolítica imperialista, aceptan calladamente e incluso apoyan las invasiones de Estados Unidos, por ejemplo, a Irak, Afganistán y ahora, su intento de invasión a Siria e Irán. Este control sobre sus aliados se extiende a otras naciones a través de su subordinación por medio de presiones financieras, especialmente en medio oriente y algunos países de América del Sur y Centroamérica.

En el ámbito de la justicia, el Tribunal Internacional de Justicia, como pequeño ejemplo mencionamos el caso del espionaje internacional, debería haber tomado cartas en el asunto, sin embargo deja pasar estas prácticas de sometimiento a los pueblos.

En estas circunstancias se hace imprescindible la búsqueda efectiva de alternativas a la crisis. La priorización de los problemas fundamentales para los pueblos en términos de pobreza, de desarrollo, de integración, de solidaridad. La incorporación de nuevas temáticas que refuercen los postulados de las Naciones Unidas. La recuperación de los principios con un sentido humanitario para los pueblos en contraposición a la concepción capitalista y colonial de la ONU.

G77: Las Naciones Unidas de los pueblos del Sur

Justamente en relación a este carácter colonial, tanto en su constitución como en su funcionamiento, se crea el G77 que nace como una respuesta a la política de los países poderosos de las NNUU. Actualmente, este grupo se ha incrementado llegando a albergar actualmente a 133 naciones que representan las 2/3 partes del total de los países de las Naciones Unidas y el 60% de la población mundial.

Es la expresión de una base social de los pueblos de países que fueron marginados o relegados por eso tiene la potencialidad de ejercer una coordinación entre las naciones y los pueblos. Es decir, el G77+China tiene la capacidad de iniciar, al interior de las Naciones Unidas, un proceso de democratización de la institucionalidad mundial expresando la perspectiva de las mayorías pertenecientes a las naciones y a los pueblos del mundo. Por su naturaleza, este grupo ejerce este horizonte democratizador y se convierte en una instancia que puede generar alternativas a la crisis.

Una propuesta para cambiar el mundo

Durante el discurso de la ceremonia, el Presidente Evo Morales sugirió 10 puntos como propuesta inicial:


1.    Transitar del desarrollo sustentable al desarrollo integral en equilibrio con la Madre Tierra.

2.    Refundar la democracia, basada en una democracia participativa y comunitaria que democratiza la riqueza.

3.    Servicios básicos como un derecho humano universal.

4.    Descolonización de la economía, de la cultura, de los saberes, descolonizar el mundo.

5.    Erradicar el hambre en los países del Sur consolidando nuestra soberanía con seguridad alimentaria y acceso a los alimentos sanos y saludables para una salud digna de los pueblos.

6.    La ciencia y la tecnología al servicio de los pueblos y la humanidad para vivir bien.

7.    Frente a la crisis del capitalismo, nueva arquitectura económica financiera mundial al servicio de los pueblos y naciones que se sustente en la integración, en el desarrollo integral en armonía con la Madre Tierra, promover mecanismos de complementariedad Sur-Sur liderado por el G77+China.

8.    Soberanía sobre los recursos naturales como condición para la liberación de la dominación colonial.

9.    Una nueva institucionalidad para que los pueblos sean gobernados por los pueblos no por las transnacionales.

10.    Unidad de los países del Sur en una integración complementaria, paz y relaciones internacionales solidarias, frente a la diplomacia de la muerte construir la diplomacia de los pueblos.


Finalmente, en el acto de transmisión de la Presidencia del G77, todas las regiones, a través de sus representantes, expresaron un apoyo total a la gestión de Evo Morales y de Bolivia.

Importancia de un liderazgo hacia un nuevo gobierno de los pueblos

La intensidad y efectividad de la lucha de los pueblos exige la consecuencia de liderazgos que expresen consecuentemente la perspectiva de los pueblos, porque de esta forma se potencian estas luchas, se fortalece el proyecto colectivo y se cohesiona más aún la unidad de los sectores de explotados.

Evo es un gran líder que representa la lucha milenaria de los pueblos indígenas originarios y la lucha de las organizaciones y movimientos sociales en Bolivia. Él es la expresión de la demanda histórica anticolonial y anticapitalista de los pueblos originarios y ha sabido obedecer los mandatos del pueblo, por eso el pueblo se ve reflejado en él. Mientras que también el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, responde a una reivindicación histórica étnico-cultural del sector afroamericano sojuzgado por siglos en Estados Unidos, pero no obedece a este pueblo ni al pueblo de su país ni tampoco las naciones y los pueblos del mundo se ven identificados con el proyecto que personifica.

Frente a esta crisis capitalista también de liderazgos, se abre una posibilidad para la lucha de los pueblos de todo el mundo, especialmente del G77, países que tienen los mismos problemas, los mismos enemigos, la misma necesidad de defender la vida y la misma perspectiva histórica anticolonial y anticapitalista. El liderazgo de Evo Morales, se proyecta a potenciar el liderazgo de los pueblos, “del gobierno de los pueblos en oposición a la dominación de las transnacionales”.


*    Estudió economía y medioambiente.

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