noviembre 29, 2020

Informe Presidencial: “Abundante en cifras, contundente el resultado y las propuestas”

El informe del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, emitido el 22 de enero del presente, estuvo apoyado con una abundante demostración de cifras y situaciones que se caracterizaron por un ordenamiento en tres momentos: a) lo que dejó el modelo anterior; b) los logros del proceso de cambio de modelo y; c) lo que se proyecta como resultado de consolidar y profundizar el proceso hacia el 2025.

Las críticas desde la ortodoxia económica y el conservadurismo político, en su gran mayoría fueros vulgares. La mayoría de estas opiniones se quejaron del cansancio que les produjo el ver tantas cifras. Aspecto que debería preocuparnos, sobre todo si viene de académicos y de “analistas económicos y políticos”. Se supone que un profesionista que se ocupa de analizar debería ser un investigador por esencia y, un investigador si de algo se nutre para cumplir un trabajo eficiente, es pues, de cifras. Mientras más información obtenga, el investigador, mejores resultados tendrán sus análisis.

Analista que emite opinión sin haber analizado información es, lo que socialmente se considera: “un pajpacu”, un charlatán, un especulador, un dogmático.

En materia económica, la estructura o forma del informe debe ser cuidadosamente considerada en sus tres momentos:

¿Por qué referirse al pasado?

Importa el pasado porque de ahí vienen los problemas estructurales que llevan tiempo para cambiarlos. En ese pasado se tomaron decisiones que desembocaron en dependencia y subdesarrollo de nuestra economía, ataduras difíciles de desatar pero no imposibles de lograrlo. Estos aspectos se pueden y deben apoyar en la exposición de datos, de cifras, de políticas, de posiciones de grupos de interés y de sus operadores políticos, como los que apoyaron las privatizaciones conformes con matrimonio y no concubinatos. Cifras e intereses de clase nos permiten hacer análisis de economía política.

Por ejemplo, el sector de la minería estatal que con la relocalización echó a la calle a miles de trabajadores, desprotegidos por el Estado neoliberal, llegó hasta el 2005 con 117 trabajadores en la minería estatal, actualmente se tiene 7.902 trabajadores en este rubro estatal, sumadas a la privada y la cooperativa se tiene a 119.340 trabajadores. ¿Qué significa este incremento? ¿No es creación de empleos? Cierto que queda por trabajar la situación de la precariedad del trabajo y en este aspecto se requieren propuestas no críticas vulgares.

Véase las cifras del pasado en ese sentido, al 2025 se proyecta tener 208.845 puestos de trabajo en este sector, trabajemos pues en las condiciones en las que debe estar nuestra fuerza laboral en ese periodo.

¿Para qué las cifras que muestran cambio?

Las cifras que demuestran cambios cuantitativos y cualitativos del manejo de las políticas y las transformaciones en el entorno mundial, de la economía y la política, nos ubican en el rol que estamos cumpliendo actualmente y de las posibilidades de influir en la recomposición del nuevo orden mundial. Esta responsabilidad no es una tarea de uno, es una tarea de todos, paro hay que saber con quienes estamos bien acompañados.

Las nacionalizaciones muestran claramente un cambio cuantitativo en las cifras y cambios cualitativos en la administración de las empresas nacionalizadas y de las que se van creando, estas últimas son producto de las necesidades que no pudo cubrir nuestra empresa privada.

En materia de crecimiento es significativo que las políticas económicas ejecutadas, en los últimos ocho años, tuvo su efecto en el conjunto de la economía. Por ejemplo en hecho de haber heredado el 2005 un Estado que tenía 19.778 empresas privadas y tener, a diciembre del 2013, 122.995 empresas privadas, un crecimiento del 80% entre el 2012 y el 2013. ¿Cómo habría que interpretar esta situación? ¿No es creación de puestos de trabajo y de incremento en la producción?

¿Cómo visualizar el futuro?

También hay que preguntarse el por qué y el para qué referirse al futuro. Un político o grupo que sólo se limite a proponer un programa de corto plazo, de cuatro o cinco años, y con ello pretenda manejar los destinos de un país, no es líder. De estos casos tuvimos vasta experiencia en el país, pudimos ver que en los cuatro años que se hicieron del poder, gobernaron el país con la consigna del “ahora o nunca”, e hicieron lo que ya es de conocimiento público. Montaron maquinarias de corrupción de las que, al parecer, no nos libramos hasta ahora.

Un buen liderazgo, personal o de grupo, debe ser como una buen padre de familia; pensar en el futuro de sus generaciones venideras, sus hijos, sus nietos. En función de esa visión de futuro se actúa ahora y se proyecta el mañana.

Las cifras que propone la agenda patriótica al 2025, deben tener esa lectura. El informe presidencial presento muchas cifras o metas proyectadas el 2025, cifras visualizadas en proyectos ambiciosos, agresivos, posibles bajo ciertas circunstancias.

Compañero presidente aquí va una reflexión necesaria: “los proyectos son tan necesarios como la planificación. Los primeros son las metas y objetivos concretos, por ejemplo tener 7.864 carreteras pavimentadas que integren el espacio plurinacional. La planificación diseña el camino que hay que seguir y en su momento corregir para llegar a esas metas y objetivos. La planificación y sus instrumentos le permiten una concepción, estrategias, reconducción o retroalimentación si fueran necesarios. Al parecer necesitamos un debate en esos aspectos”.

Hemos analizado brevemente el informe presidencia en su estructura, lo prometido cumplido para los lectores de este medio y del suplemento “Observatorio Económico”


*    Docente investigador titular de la UMSA, economista crítico.

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