diciembre 2, 2020

La fascinante trayectoria del fotógrafo alemán Gustavo Thorlichen

En la preparación de la segunda edición del Diccionario Biográfico de Archivistas de Bolivia, encontramos referencias sobre el trabajo realizado por el fotógrafo alemán Gustavo Thorlichen, quien en 1953 trajinaba por las minas de Catavi y Siglo XX, retratando fotográficamente los campamentos y las instalaciones industriales de la mina más grande de estaño del mundo, mostrando mediante sus fotografías, los grandes logros que había alcanzado el gobierno nacionalista de Bolivia, luego de la nacionalización de las minas de los Barones del Estaño, Patiño, Hochschild y Aramayo. Las divisas generadas por la exportación de minerales fueron el colchón financiero para el desarrollo de Bolivia, incluyendo en gran medida, el avance al Oriente.

Gustavo Thorlichen, nacido hacia 1906 en Alemania, llegó al puerto argentino de Buenos Aires en los años 30, según su propio testimonio, “con apenas 40 pesos de capital”. Miguel Ángel Cuarterolo, editor de Clarín Contenidos,con apoyo de los historiadores de la fotografía argentina Abel Alexander y Juan Gómez, estableció que en la década de los 40, atendía su estudio fotográfico en la calle Reconquista (entre Corrientes y Sarmiento). En 1941 Victoria Ocampo, directora de Sur, lo contrató para fotografiar San Isidro, barrio del que logró 68 excelentes tomas. En 1948, una exposición mostró sus trabajos en la Galería Kraft. [1]

Cautivado por la Revolución Nacional de 1952, visitó Bolivia en el primer semestre de 1953. Contratado por el gobierno de V. Paz Estenssoro, hizo un periplo por las minas de Catavi y Siglo XX y una pequeña gira en las alturas de La Paz. Con parte de sus fotografías realizó una exposición en La Paz, oportunidad en la que la casualidad lo reunió con un joven médico argentino, que paseaba por Latinoamérica a bordo de su motocicleta. En su Diario de viaje, el joven mochilero, relata: “Con él hicimos un recorrido que, saliendo de La Paz, toma el club andino de Chacaltaya para seguir luego por las tomas de agua de la compañía de electricidad que abastece La Paz. Gustavo Thorlichen es un gran artista como fotógrafo. Además de una exposición pública y de sus trabajos particulares tuve oportunidad de ver su manera de trabajar”. Thorlichen fue un maestro que transmitió al joven médico “una técnica sencilla subordinada íntegramente a una composición metódica que da como resultado fotos de notable valor”, acota en su bitácora. El Clarín afirma que el fotógrafo alemán “influyó en su propio proyecto de vida [del joven médico], a tal punto que cuando llegó a México, fugitivo de la represión anticomunista en Guatemala, lo primero que hizo fue comprar una cámara fotográfica de la cual vivió algún tiempo”, [2] lo que revela una faceta desconocida del futuro comandante Ernesto Che Guevara, que volvió al país en 1966, liderando una columna guerrillera con la que escribió la historia épica de Ñancahuazú.

Más tarde, Thorlichen, enamorado del paisaje visitó la región de Italaque, en la fiesta del Carmen del 16 de julio de 1956. A su retorno a la Argentina, publicó sus impresiones en el periódico La Nación de Buenos Aires, en un artículo ilustrado con 10 de sus fotografías, en la que describe la hermosa población: “Anidado en las montañas de Bolivia, está el pueblo de Italaque, famoso por su fiesta, a la cual vienen los pobladores de las regiones vecinas de los valles, de las orillas del Lago Titicaca y del Altiplano. Después de la misa, se juntan en la plaza al pie de la iglesia y con una danza solemne y ritual agradecen al divino protector el cumplimiento de sus deseos”. [3]

En Buenos Aires fue contratado en 1958 por la Dirección Nacional de Turismo para elaborar un libro de fotografías,La República Argentina, que pasaría a la historia al haber sido prólogado por Jorge Luis Borges, quien dice de Thorlichen que es protagonista de una “singular proeza” y le adjudica a esa colección de fotografías de la Argentina, “lucidez, pasión y felicidad”, citando a San Juan de la Cruz y Chesterton, Bergson y Schopenhauer “para esta antología de imágenes que tengo el privilegio de prologar”, afirma el célebre escritor y bibliotecario. [4] La República Argentina, emblemática obra que mereció varias ediciones, lleva en su portada un caballo amarrado a un árbol, que refleja el deseo íntimo de Thorlichen cuando llegó a la Argentina, de comprar un caballo y recorrer sus campiñas, parte del imaginario de la vida gaucha. “Las aventuras que el fotógrafo alemán buscaba aquí [Argentina] estuvieron a la altura de su fantasía, y todavía más. Nunca pudo imaginar que su nombre quedaría en la historia, junto a los del Che y Borges”, añaden los historiadores argentinos.

A partir de 1955, dejó la fotografía y se dedicó a la pintura. En 1970 radicó en Torremolinos (España). Thorlichen donó su obra pictórica (un total de 2.500), al ayuntamiento de Alhaurín, que ordenó restaurar Las Cuevas del Convento de Alhaurín El Grande, para albergar 200 de sus cuadros restaurados por Cristina Lechuga. El fotógrafo malagueño Antonio Lafuente destacó tres importantes aspectos en la fotografía artística de Thorlichen: “el del paisaje con una técnica muy depurada con estilo propio, el reportaje humano y social, y la fotografía de arquitectura”. Cristina Lechuga mencionó que Thorlichen “fue conocedor de distintos estilos, siguiendo las vanguardias e influenciado por el cubismo, dadaísmo, futurismo o surrealismo, entre otras corrientes de la época”. Thorlichen falleció en noviembre de 1986, en Alhaurin, pequeña ciudad de 24000 habitantes, en Málaga, de la comunidad autónoma de Valencia, España. [5] Una fundación lleva su nombre y una de sus calles lo inmortaliza.

¿Cuál fue el destino de su obra fotográfica boliviana de Thorlichen? Lamentablemente no llegó a publicar un libro de fotografías de Bolivia, como lo hizo en la Argentina. Su obra fotográfica se encuentra dispersa y alguna se ha perdido. Las fotografías que tomó de Italaque están impresas en el periódico argentino, La Nación, pero de aquellas fotografías de los alrededores de La Paz, no se tiene noticia. Felizmente para Bolivia, las fotografías que registró en su viaje a las minas, se conservan hoy en un Álbum de alto valor para la historia, en el Archivo Histórico de la Minería Nacional de la Comibol, un gran legado que muestra de forma explícita, la transformación del trabajo y el hábitat minero.


*    Director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

1    “El alemán que fascinó a Borges”, en El Clarín, edición del domingo 21 de enero de 2001 (http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2001/01/21/z-00702.htm).

2    Citado por El Clarín.

3    Cejudo Velásquez, Pablo: Colorista del Collao. Una biografía de Italaque y del pintor Leonardo Flores. La Paz, Talleres Gráficos, Bolivianos, 1966: 71-73.

4    El Clarín, op. cit.

5    “Las Cuevas del Convento acogen a la luz de las velas una conferencia y exposición del artista Gustavo Thorlichen”, en http://www.alhaurinelgrande.net. 4.12.2012. (27.1.2014).

Be the first to comment

Deja un comentario