diciembre 1, 2020

(“Hugo Chávez: Mi Primera Vida”) De Sabaneta para América Latina y el Caribe

por: Eduardo Paz Rada

Un análisis sobre la base del libro “Hugo Chávez: Mi primera vida”, que presenta las conversaciones del líder bolivariano con el periodista francés Ignacio Ramonet.
Con una brillante reconstrucción histórica y política de América Latina y el Caribe, de Venezuela y de sí mismo, el comandante Hugo Chávez Frías, de manera abierta, sincera, fraterna, apasionada y comprometida, relata su trayectoria, desde su nacimiento en la llanera y perdida Sabaneta del Estado de Barinas hasta su llegada triunfal a Miraflores, el Palacio de Gobierno de Venezuela, proyectando la unidad bolivariana de la Patria Grande, sin dejar de referirse al encuentro con sus ancestros guerrilleros, a su familia, sus amigos, sus camaradas y a las vicisitudes de su intensa vida como niño trabajador, estudiante, deportista, militar y revolucionario.

Y no se trata de mitificar o glorificar a un personaje fundamental de la historia contemporánea, sino de entender las facetas de su experiencia para recuperar las profundas raíces de rebeldía y lucha que existen en los pueblos, hombres y mujeres, de América Latina y el Caribe y de quienes vanguardizan sus luchas de liberación y emancipación, sobretodo frente a las versiones oligárquicas e imperialistas de la historia que se fundamentan en el desprecio propio y la valoración de lo ajeno, signo de la colonización mental.

El libro “Hugo Chávez. Mi primera vida” presenta las Conversaciones del ex Presidente venezolano con el periodista Ignacio Ramonet (2013, 726 páginas, Editores Vadell hermanos, Caracas) realizadas en largas charlas durante distintos momentos entre 2008 al 2011. Como indica el autor, se trata de una primera etapa con testimonios que van desde el nacimiento de Chávez en julio de 1954 hasta su ascenso a la Jefatura del Estado en febrero de 1999, después del levantamiento militar, su apresamiento y posterior triunfo electoral.

La esperanza popular se instala en miraflores


El 2 de febrero de 1999 la esperanza popular se instaló en el Palacio Presidencial de Caracas cuando el comandante Hugo Chávez es posesionado y se abre el proceso revolucionario que alcanza las transformaciones económicas con la recuperación del petróleo, el impulso del endogenismo, la realización de la Constituyente, la expulsión de los partidos tradicionales (COPEI y ADECO), -que desde el Pacto de Punto Fijo de 1959 habían monopolizado el gobierno-, y se extiende el discurso y el proyecto bolivariano de la unidad e integración de la Nación Latinoamericana con miras al siglo XXI hacia otros países de la región. No otra cosa representan la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

En las Conversaciones Chávez recuerda que la oligarquía venezolana en pleno apareció en el palacio para alabarlo, “querían absorberme como vampiros”, dice, e incluso señala que Fidel Castro, quien estaba presente en los actos de posesión, le dijo con ironía “¿Esta es la quinta República?”. La respuesta del flamante Jefe de Estado fue contundente desde el inicio: derrumbar desde sus bases el poder tradicional manejado por el imperialismo y la oligarquía venezolana.

Después del frustrado golpe militar que encabezó en 1992, como respuesta a las masacres del Caracazo, y de su detención, es cuando madura un proyecto político-militar de largo aliento, el comandante Hugo Chávez destaca que recorrió todos los rincones de su Patria y varios países de América Latina lanzando un claro discurso antiimperialista, realizando contacto con varios lideres y dirigentes locales e internacionales como Fidel Castro y Lula Da Silva y organizando el Movimiento Bolivariano.

Reivindica su papel de soldado de la Patria y hace referencia a la influencia que recibió de los procesos militares antiimperialistas del General Juan Velasco Alvarado en el Perú, del General Omar Torrijos en Panamá y del General Juan José Torres en Bolivia, anotando que desde los primeros años de su formación en la Academia Militar sus inquietudes frente a la desigualdad social, la injusticia y la marginalidad en que se encontraban las mayorías del pueblo venezolano eran de asumir un rol protagónico en el cambio de orientación de las políticas y los políticos. Su experiencia de joven cadete procedente de un pueblo llanero lejano de la capital lo impulsó a desarrollar una mayor sensibilidad sobre los problemas de su país.

Pelotero y soldado venezolano

Chávez destaca, con una serie de descripciones y experiencias, cómo llegó en 1971, a la Academia Militar, a pesar de la pena y la oposición de su entrañable abuela Rosa Inés, a partir de su entusiasmo y fanatismo por el béisbol, siendo él mismo un gran jugador desde adolescente, durante sus estudios secundarios en la ciudad de Barinas, lo que lo impulsó a buscar su proyección en las Ligas Mayores a través de su incorporación a la institución de formación militar. Si bien el día de la prueba como pitcher, por cansancio dice, no pudo rendir como esperaba, el entrenador Héctor Benitez le dio una chance que le abrió el horizonte militar y luego político.

Al ser consultado sobre las características de los cadetes de la Academia, Chávez manifiesta que los mismos venían de los distintos sectores de la población venezolana, “aunque la gran mayoría procedía de los sectores pobres, de las clases medias bajas y clases bajas. Históricamente ha sido siempre así, y así lo sigue siendo”, luego reconoce que “la Armada era mas aristocrática, pero el Ejército siempre ha sido muy popular. La Aviación asimismo es una fuerza con mucha gente del pueblo, la Guardia también”.

Recuerda que antes de viajar a Barinas para seguir la secundaria y destacarse en los estudios, donde además recibía clases de pintura y se destacó en el juego y la organización de su equipo de béisbol y tuvo sus primeros amores, desarrollo siempre un liderazgo basado en la solidaridad con sus compañeros y en el trabajo y constancia en sus actividades, en el contexto del apoyo de su familia: sus padres, su abuela y sus hermanos.

Su bisabuelo maisanta y su abuela Rosa Inés

Al rememorar sus primeros años, el comandante Hugo Chávez describe cómo era el pueblito pequeño y llanero de Sabaneta, su primer hogar al lado de su abuela Rosa Inés, quien lo formó en los fundamentos de la lucha por la vida en una situación de pobreza, trabajando, soñando y jugando en una huerta, produciendo frutas y elaborando dulces de frutas y vendiéndolas en las calles, en los bares y en la escuela; formando su carácter y desarrollando la responsabilidad en cada una de las tareas que le correspondían realizar. Lo llamaban el “arañero” porque la forma de los dulces era parecida a las arañas.

Al iniciar su relato también recuerda que fue averiguando y rastrillando los ancestros familiares de los que procedía y se encuentra con Maisanta, Pedro Pérez Delgado, su bisabuelo guerrillero y luchador por la justicia de comienzos del siglo XX, quien vivió luchando como llanero y murió encarcelado en Puerto Cabello.

Cuando la segunda cumbre de la CELAC aprobó, el pasado 29 de enero en La Habana, su Declaración Final se manifiesta el máximo homenaje de los pueblos de América latina y el Caribe al comandante patriota Hugo Chávez Frías, a un año de su muerte, reconociéndolo como el baluarte del proceso difícil y necesario de la emancipación y la unidad de Nuestramericalatinaycaribeña, como la nombró en su mensaje a la primera cumbre realizada en 2013 en Santiago de Chile.


*    Eduardo Paz Rada es sociólogo, actual Director de la Carrera de Sociología de la UMSA.

Be the first to comment

Deja un comentario