diciembre 3, 2020

Ucrania y el plan perfecto de Estados Unidos

por: Max Murillo Mendoza

Estados Unidos hundió a Yugoeslavia, le llevó a una guerra fratricida para desintegrarla y dominarla como mensaje de poder a toda Europa. Apoyó a los sectores más reaccionarios en esa guerra: croatas y burguesías locales que después le serían fieles, con armas, mercenarios y dinero, como siempre repiten ese libreto invasor. Ellos no se ensucian las manos, sino utilizan su sucio dinero para comprar mercenarios. Yugoeslavia se ha desintegrado. Dividido y fragmentado no tiene ningún poder de respuesta ni resistencia, frente a la invasión de la globalidad y mercantilismo gringo. Hoy el libreto se repite en Ucrania. Las excusas siempre son las mismas: democracia, libertades, prensa libre, etc. Lo señoritos de todo el mundo son los mismos, les gusta la chacota y la joda económica, a lo que ellos llaman libertad. Estos, en Ucrania, salieron a las calles para pedir limosna al occidente europeo. Desestabilizaron la región; pero los dineros que se utilizaron para esas aventuras son dineros de la cooperación europea y norteamericana, vía ongs de ayuda humanitaria, vía asesores para el desarrollo e instituciones de beneficencia humana. Y en las calles mercenarios llegados de varias partes de Europa, dizque democráticos y luchadores por las libertades. En realidad mercenarios gringos, hambrientos de guerras y destrucciones, negociantes globales de armas y miseria.

Ucrania es disputada por los poderes centrales de Europa; con las manos norteamericanas, manos sucias que están por donde los negocios turbios tienen futuro. Y si los acontecimientos van viento en popa, Ucrania será desintegrada. Los fabricantes de armas gringos se frotan las manos. Pues tendrán años de ventas jugosas sobre la sangre de los ucranianos. Pero sus voceros en las naciones unidas se lucirán hablando de paz y democracia, hablando de negociaciones y libertades. Ucrania será el nuevo experimento gringo, de cómo destruir culturas e idiosincrasias milenarias, para domesticarlas a las normas mercantilistas de los mercados negros gringos. En épocas de crisis profundas, los gringos buscan nuevos mercados desestabilizando regiones. Convulsionando regiones, para ventas masivas de noticias, armas, modelos de democracia gringa y fe gringa.

Los europeos no tienen dinero para protegerles a los pobres de España, Grecia, Portugal e Italia; pero tienen miles y miles de millones de dólares para darles a los fachos de Ucrania. Esa doble moral e hipocresía gringa, será la guillotina de ellos mismos. Por ahora los pueblos están adormecidos y aturdidos por la crisis, sin movilidad posible. Sin embargo están despertando, se notan voces de llamado al estallido social. En Grecia el descontento ya hace llamados a desordenes armados y violentos, eso sí en nombre de los hambrientos y humillados porque a ellos no les sirve ningún carajo la libertad sin comida, la “prensa libre” sin trabajo y sin seguridad social. Mientras sus oligarquías se farrean en reuniones a nombre del pueblo, el hambre y la desilusión cotidiana tortura a millones de europeos, todavía drogados y sedados por los espejitos de los ofrecimientos y los encantos de la democracia gringa. En estos días mirando estupefactos el circo de sus gobernantes, ofreciendo miles de millones de euros a la oligarquía ucraniana cuando en sus propios patios sienten hambre y frustraciones. Oligarquías ofreciendo democracia a Ucrania, cuando en sus patios traseros se desmontan sus democracias y sus estados del bienestar. En ese juego de poderes oligárquicos, los norteamericanos les obligan a ser los testaferros de sus objetivos, incluso insultándoles abiertamente, como hizo una gringa yanqui cuando insulto con “jódanse europeos” hace unas semanas. Pues bien, es otro momento donde se ven los escenarios de quién manda a quién. Y los europeos gringos ya ni siquiera tienen autoestima propia, peor algo de dignidad. Han perdido todo, por ser ciegos sirvientes del orden norteamericano desde la segunda guerra mundial. Esa ceguera les lleva a esos extremos vergonzosos de no tener la más mínima autoestima europea.

Ucrania es hoy el escenario de las pulsetas de los poderosos del mundo. En un terrible ambiente de convulsión social mundial, de crisis gringa mundial donde todo es posible. Incluso una guerra mundial. Los objetivos de los pueblos, sin embargo deben estar claros: destruir a las oligarquías del mundo. Ellas son las portadoras de los males, de los desequilibrios humanos, mundiales e injusticias globales. Si estas crisis desembocan en las resoluciones violentas, sangrientas, de los desequilibrios económicos, no perdamos de vista quiénes son los culpables. Culpables que merecen la guillotina, en nombre de nuestras libertades, en nombre de nuestras costumbres, en nombre de nuestras culturas hasta hoy asesinadas, violentadas y ensangrentadas por los negocios turbios de las democracias gringas. Los gringoides democráticos de nuestras tierras también son parte de esos juegos sucios. Y ser ingenuos es ser tontos, y ser democráticos anglosajones es ser todavía más tontos, cuando esa democracia hace gala de violencia y crueldad por todas partes del mundo. Hoy en Ucrania.

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