noviembre 29, 2020

Carta a una compañera

por: Valeria Silva Guzmán

Querida Compañera:

Estos días mucho se ha hablado de Chile. De varias formas se han presentado sentimientos desde el sentimiento si no nacionalista, mínimamente desde la otredad; eso se ha sentido en diversos espacios: las calles, la prensa, los almuerzos. El 23 de marzo es, sin dudas, un aniversario del “recordatorio” de la otredad boliviana/chilena –sin que esto signifique necesariamente rivalidad- que tiene ciertos parámetros claramente establecidos en los imaginarios populares. Para darte ejemplos anotaré algunos:

1) Tipo de sociedad: Por un lado, mientras se posiciona a Chile como una sociedad europeoide, con libre gasto, con acceso al mundo se posiciona, por otro lado, a Bolivia como una sociedad localista y, como no, comunitaria. 2) Chile es un país urbano, donde la ciudad es la forma de organización territorial casi homogénea; paralelamente, Bolivia es sentido y vivido como un país fuertemente indígena-campesino. 3) La accesibilidad a los servicios en Chile está dada por la capacidad crediticia que además se vive como un proceso natural; a ese respecto, en Bolivia el acceso a la educación, a la salud o al gas, por ejemplo, no están vistos como algo inalcanzable o como un lujo –incluso en los existen espacios donde estos servicios están dados al margen del Estado sin que esto signifique la mercantilización perversa del modo de producción capitalista si no, por el contrario, significa la acción comunitaria-. 4) Chile tiene mar; Bolivia no tiene mar.

(Intenta no reírte mientras imaginas mis gestos con el cuarto parámetro)

Ya me dirás tú si estos cuatro parámetros que anteriormente punteo son compartidos, desde la percepción tuya, en las valoraciones populares de los chilenos respecto a la otredad chileno-boliviana. Y seguramente no faltarán los miopes que intenten negar dicha otredad, entendiéndola -vulgarmente- como un estúpido nacionalismo populista; pero, ¿A caso no es evidente que incluso los más antinacionalistas en ambos países se reconocen como parte de ‘cosas’ distintas?, ¿a caso no se hacen comparaciones respecto a posiciones políticas –o ‘apolíticas’-, a deportes, a música, etc.?

Es necesario en esto momento que recalque, como bien tú sabes, que no tengo absoluto apego a los nacionalismo anacrónicos que sobreviven a los tiempos de guerras. Alguna vez ya te dije que para mí, como marxista, sería muy ignorante y categóricamente antimarxista alimentar la teoría de que Bolivia tiene un problema con Chile, problema que se presenta derivado en odios entre países. Recuerdo cuando me dijiste la poca paciencia que les tenías a los bolivianos y a los peruanos que incentivan el odio a Chile, a propósito del fraude en el festival de Viña del Mar. Recuerdo además perfectamente como inmediatamente sentí disgusto con tu percepción, a pesar de que la entiendo como progresista y que la comparto pero en un sentido más amplio, no limitado a Perú y Bolivia.

Volviendo, creo que fomentar los odios entre los países es categóricamente antimarxista porque eso es en si y para si la negación de la lucha de clases. Y perderse en este vicio de olvidar esta idea fundacional no parece ser tan complicado; de hecho, hace unas noches atrás, estando acompañando la charla por unas cervezas con mis compañeros, fue que sucedió: en uno de ellos se presentó ese vicio y elevando el tono de su voz justificaba su antichilenismo diciendo que cualquier boliviano sería maltratado y discriminado en Chile. Yo, insistiendo en que esa perspectiva es antimarxista, argüía que mi experiencia en mis diversas visitas a tu tierra nunca se había encontrado con eso. Y, ¿qué crees? Me dijo que la razón para que a “mí no me haya sucedido” era que soy mujer, joven y simpática. ¡Qué cómico eso, ¿no?!

Lo que es innegable es que la indiferencia respecto a la cuestión marítima esta siendo cada vez menos. El día del mar el Presidente Evo retó a Bachelet a superar el avance que dio Pinochet respecto a la salida al mar para Bolivia. Es inmensamente provocador ese reto; se trata del presidente más denunciador de los regímenes opresores productos del capitalismo, del presidente más respetado por las izquierdas retando a la reelecta presidenta chilena quien aparece representando a la izquierda –o mínimamente no a la derecha- y vinculada a la memoria allendista. Pero además, es el presidente Evo, quien ha antagonizando absolutamente a las élites tradicionales, retando a Bachelet, quien representa, o al menos en una parte, a los sectores privatizadores y descalabradores de Chile. Yo leo este reto como una manifestación de la otredad hecha de una manera muy inteligente, hecha desde la subjetividad de ambos presidentes.

En fin, este reto, planteado de una manera tan peculiar, muestra a sus seguidores en Chile. En estos días hay un spot en blanco y negro que muestra imágenes de la última concentración que hubo en Santiago con el presidente Evo y debo confesarte que yo, que soy bastante duro frente a esas sensibilidades, he sentido bonito al escuchar el ímpetu chileno reclamando soberanía y justicia para Bolivia. Al mismo tiempo, me ha estado llegando por redes sociales información sobre muchas muestras de solidaridad con Bolivia desde distintos lugares de la subalternidad.

Siempre es interesante para mí contarte como se vive aquí la relación entre nuestros mundos. Espero siempre, además, conocer las tuyas porque suele ser siempre posible encontrarme en ti, a manera de fusión o de matiz. No te olvides que Chukiago Marka está esperándote con los brazos abiertos.

Un abrazo fraterno hasta Santiago, de compañeras, de hermanas, de camaradas.

Pd.: Ha sido muy lindo verte en el acto de entrega del Honoris Causa del Vicepresidente, las cámaras te han enfocado. Las vibraciones de los aplausos cuando él habló del Estado Plurinacional Continental llegaron hasta aquí.


*    Es investigadora
     Twitter: @ValeQinaya

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