noviembre 28, 2020

Carta de una chilena a una boliviana

por: Linda Calderón Marín

Querida Compañera

Desde un Chile donde se respiran las sensibilidades patrias de solidaridad (a propósito de la tragedia que vive el norte del país) intentaré responder a estas reflexiones que vienen y van cruzando la cordillera.

Este análisis, y las categorías que tú has propuesto son sintomáticas de cómo se han construido los imaginarios de nación en nuestros pueblos. Allí, donde Bolivia recuerda con dolor la pérdida del mar, desde este lado de la cordillera se ha transmitido la historia como gesta heroica, con poca claridad para el entendimiento colectivo (da lo mismo cómo, “la cosa es que ganamos”). Es la reconstrucción histórica de las memorias de los vencedores y los vencidos desde donde se gestan los imaginarios de la historia oficial, donde anidan los hitos fundantes de la nación.

Pero ¿no es acaso necesario defender el nacionalismo en el actual contexto latinoamericano? Ese que movilizó al pueblo boliviano a defender sus recursos naturales frente a las trasnacionales en la Guerra del Agua o del Gas. El de Fidel Castro y Hugo Chávez para expulsar a los yankees de sus tierras. Un nacionalismo de defensa de nuestros recursos, territorio y territorialidad. Ese nacionalismo es absolutamente primordial para la lucha de los pueblos contra el capitalismo y sus artífices de poder. Un nacionalismo internacionalista y latinoamericanista inspirados por Martí y Bolívaral que los pueblos debemos aspirar.

Ciertamente nuestros pueblos incurren en la patriotiquería y el despreciable nacionalismo chauvinista. Ese surgido de los discursos dominantes de la burguesía que se perpetúa y difunde a través de los medios de comunicación, la farándula política, las escuelas reproductoras de símbolos designados por las elites criollaspara la comunidad imaginada. Sin dudaese otro nacionalismo (que ya denunciaba Lenin) es el que tenemos que erradicar de las memorias colectivas con miras a la cooperación e integración regional.

Pero la otredad, la diferencia y la diversidad nos constituyen como latinoamericanos. Por este lado del territorio Quechuas, Aymaras, Mapuche procedemos de culturas diferentes, y en lo contemporáneo somos sociedades distintas. En tu carta señalas desde las valoraciones populares, percepciones que diferencian a Chile y Bolivia con ideas como Chile como una sociedad europeoide y Bolivia como una sociedad localista-comunitaria al mismo tiempo que Chile país urbano, paralelamente Bolivia país fuertemente indígena-campesino. Estas apreciaciones coinciden con la visión de Chile que se ha querido mostrar hacia el exterior, pero lo que tiene más bien nuestro país son problemas de centralismo y reniego histórico a sus orígenes indígenas, donde el colonialismo sigue haciendo lo suyo. Aquí surge el tercer punto de tu carta: Chile tiene accesibilidad a los servicios por la capacidad crediticia, mientras que en Bolivia los servicios (educación, salud, gas) son garantizados por el Estado o administrados por la acción comunitaria. Estoy de acuerdo contigo, el sistema crediticio ha entregado a los chilenos el acceso indiscriminado al consumo y a la vez han surgido tremendos problemas como endeudamiento, consumismo, individualismo que nos convirtieron en una ciudadanía neoliberal despolitizada. Y respecto al último punto Chile tiene mar, Bolivia no tiene mar ¿Qué puedo decir? sólo se me ocurre replicar: “Bolivia tiene gas, Chile no tiene gas”, y es por eso que trabajamos en avanzar hacia la integración latinoamericana y complementariedad energética.

Comparto estos parámetros de cierta manera, pero sinceramente no sé si mi percepción personal resulta similar a la de las valoraciones populares, ese sentido comúndel antichileno o el antibolivianoque nos alienan desde lo más profundo. Esas expresiones de odioson prácticas no sólo antimarxistas, ¡son anti indigenistas y anti latinoamericanistas! No son más que infantilismos de nuestra clase que imposibilitan un trabajo conjunto en la lucha por el poder para el pueblo sencillo y trabajador en su emancipación. Pues los verdaderos responsables de nuestros abuelos muertos como carne de cañón en la guerra no son los bolivianos o los chilenos que apretaron el puño, fueron las burguesías incompetentes, irracionales y mezquinas que velaron por los intereses de sus tesoros familiares.Pero los odios burgueses son derrotados porque han dejado una grieta desde la cual brota el saber popular. De esa grieta nacemos muchos que gritamos ¡mar para Bolivia! porque tenemos claro que los recursos son de los pueblos.

Nuestro grito sobre el mar no es simple altruismo, es un reconocimiento a esa Bolivia que ha hecho historia en nuestro continente. Nuestro pueblo pasa por una etapa muy bonita de despertar, Chile está cambiando. Sin embargo el acceso de Bolivia al mar será una lucha de largo aliento, un proceso de educación, discusión, estudio, investigación… pero nunca más una guerra. Espero camarada, que las juventudes bolivianas sepan estar a la altura del momento histórico y sean, como dice la Violeta, la levadura del pan que saldrá del horno.

Desde este lado de los Andes, mucho newen para lo que viene y mis mejores augurios para la tertulia de los lunes en Radio Patria Nueva. Cariños miles,

Tu compañera chilena.


*    Es historiadora chilena

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