diciembre 1, 2020

Comicios mediáticos

por: José Luis Exeni Rodríguez

Con precocidad a prueba de reglas, los comicios mediáticos 2014 en Bolivia ya empezaron… ¡El 2013! Bastará recordar las auto)proclamaciones de candidatos, la publicación de principios y bases programáticas, la promoción de organizaciones políticas y/o frentes más o menos amplios o laxos… Aunque todavía no hay convocatoria para las elecciones, la campaña y la propaganda electoral ya están aquí. Y no existe institucionalidad ni norma que pueda impedirlo o, al menos, moderarlo.

¿Qué significa hablar de “comicios mediáticos”? Es la incidencia de los operadores mediáticos y sus agendas sobre el desempeño del proceso electoral y sus resultados. Y ello tiene varias caras, ya en acción. La más obvia y relevante es la informativa. Hasta ahora todos los actos públicos y aprestos íntimos de las organizaciones políticas para la definición de candidaturas y su posicionamiento en temas de coyuntura han sido regularmente incluidos en la agenda mediática.

Otra cara, por ahora menos evidente, es la propaganda electoral en medios. Cierto que ninguno de los hasta ahora cuatro candidatos en carrera (todos hombres) salió en un spot solicitando el voto, pero algunos de ellos (desde la función pública, desde la arena privada) aparecen proclamando virtudes y delineando promesas. Se publican también en los diarios programas de gobierno y bases principistas.

La tercera cara de los comicios mediáticos 2014 es la opinión mediática. Con más ahínco que la información y menos costo que la propaganda, las diferentes fuerzas políticas generan opinión y análisis como parte de la anticipada campaña electoral. Lo hacen de manera declarada (con voceros) o en forma encubierta (sus analistas “independientes”). Los medios saben lo que sus o-pi-na-to-do van a decir y, por ello, los convocan (“analistas de cabecera”).

Están también en agenda las encuestas de aprobación de gestión o de intención de voto y los dirigidos sondeos del “soberano”. Esta otra cara es por supuesto un importante instrumento de campaña. “Si hoy fueran las elecciones…”. “Si solo hubiese estos cinco candidatos…”. “Si tuviese que elegir Presidente entre estos dos…”. ¿Por quién votaría? La gran novedad es que ahora existe una regulación al respecto… que todavía no se cumple.

Una quinta cara de los comicios mediáticos son las redes sociales. Es quizás la expresión más impetuosa, cotidiana y creativa de la propaganda y la campaña electoral. Si bien las organizaciones políticas, en general, no han asumido aún estrategias sistemáticas en este campo, hay muchos activistas (en su mayoría de la oposición) anticipando lo que será la disputa por el voto –y la anónima guerra sucia– en las redes sociales.

¿Y qué decir de todo aquello que, desde la función pública –nacional, departamental, municipal–, aparece como gestión de gobierno pero que difícilmente deja de tener “efectos electorales”? ¿Cómo situar las políticas públicas, los programas de gobierno, los actos oficiales, la entrega de obras, en fin, en un año electoral, más aún con candidaturas en reelección? ¿Qué hacer con los medios “estatales” al servicio de los gobiernos? ¿Y los funcionarios públicos en sus horas de trabajo?

Creciente información de los actos de (no)campaña, propaganda electoral en paredes, calles y medios, activa agenda mediática de opinión-vocería, periódicas encuestas de intención de voto, agitado intercambio en las redes sociales, aparato estatal en año electoral, operadores mediáticos en faena política… Los comicios mediáticos 2014 se anticiparon en mucho al formalismo de la convocatoria oficial de las elecciones y desbordan sobradamente la legislación vigente.

De ello nos ocuparemos quincenalmente, como veeduría, como provocación, en esta columna.

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