diciembre 5, 2020

Cecilia Quiroga, una vida entregada al audiovisual

El nombre y la memoria de Cecilia Quiroga San Martín en el audiovisual boliviano tienen un lugar especial. Consecuente con esta pasión de toda su vida, Cecilia contribuyó a este campo desde distintas aristas, por lo que sus aportes se constituyen en pilares y ejemplo de consecuencia y dedicación. Este breve artículo pretender ser un pequeño pero sentido homenaje a Cecilia que partió, hace pocos días al territorio insondable, dejando un profunda huella.

Apenas sea capaz de esbozar algunos aspectos de la vida de esta mujer que vivió y amó el cine, la televisión y el video. En ese sentido, vale mencionar que Cecilia no sólo fue una gran promotora y gestora de importantes proyectos, sino que además impulsó la investigación, la producción con sentido crítico, pues desde sus funciones como Coordinadora de Proyectos de la Fundación Friedrich Ebert, durante los últimos años, impulsó una serie de estudios, vinculados siempre al campo del audiovisual, así como supo estimular alianzas y tejer redes con instituciones que trabajaban en una misma línea.

Tenía mucho aún por brindarle a este campo que ha sido el motor de su vida. Estoy segura que su incansable espíritu la habría llevado a realizar un sinfín de proyectos aún. En lo que me ha tocado compartir con Cecilia, me viene a la memoria la alianza que establecimos, en el marco de la Veeduría ciudadana de medios “Comunicación con Derechos”, que estaba bajo mi coordinación, como uno de los proyectos del Centro para Programas de Comunicación. Cecilia fue, como en muchas otras ocasiones, una voz vital, un faro, y una aliada incondicional por el Derecho a la Comunicación, que impulsamos junto a otros y otras compañeras, ante la Asamblea Constituyente y en otros foros y espacios. Ella creía firmemente, al igual que muchos de nosotros, en que una democracia real no podía ser posible sin el ejercicio de este derecho.

Cecilia demostraba, en cada una de sus acciones, que estaba munida de sólidos valores, que los ejercía de manera tolerante, respetuosa y sobre todo con una generosidad y humildad infinitas. Ese sello hacía de Cecilia un ser luminoso, fuera de lo común, así como entrañable. Quien ha tenido el privilegio de interactuar con ella, seguramente podrá dar fe de esta apreciación.

Otro de los valores que pude apreciar en ella, era su enorme capacidad de articulación y creación de sinergia. Ella tejía redes, sumaba voluntades, reunía a la gente que como ella soñaba con una sociedad más justa y equitativa, y hacía posible proyectos que apuntaban en esa dirección.

Los pasados días han circulado en los principales medios del país, artículos y homenajes a esta noble mujer, tan querida por muchos. No quise, por tanto abundar en detalles de tipo biográficos que harto ya se difundieron, sino más bien rescatar y retratar a partir de los breves encuentros con ella, un lado más bien humano, desde mi percepción y experiencia.

Su pronta y repentina partida, ha sido para muchos, en quienes sembró afecto y amistad, algo difícil de aceptar. Cecilia Quiroga nos ha dejado un ejemplo de vida, y nos ha mostrado que con humildad -sobre todo humildad- amor, empeño, entrega y generosidad se puede dejar una obra de vida, que trasciende a la muerte.


*    Comunicadora y Periodista.
     Twitter: @TaniaDelgadillo / andamiajes@gmail.com

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