noviembre 28, 2020

Diez tesis sobre cultura precaria

por: Ignazio Aiestaran 

Cuando la PAH de Navarra-Nafarroa convocó una concentración frente a las oficinas de Bienestar Social pertenecientes al ayuntamiento de Pamplona, tras el desahucio de María y de su hijo con síndrome de Down, hubo un gesto que cargó de emoción y reforzó el sentido de aquel acto. Sin publicidad y sin previo aviso, Enrique Villareal, El Drogas, apareció de pronto, acompañado por la guitarra de Txus Maraví, para entonar esa canción que dice tantas cosas: “…qué mal rato no poder hacer frente al pago de las letras, qué mal rato nos ha dado el negocio inmobiliario…”.

Me acordé de aquel gesto en las Jornadas de Cultura Prekaria celebradas hace poco, así como de una entrevista reciente a Txus Maraví donde reconocía que no aspiraba a vivir de la música, sino con ella. Así es. Ya no se trata de vivir de la cultura, ni de someterla a mecenazgos e imposiciones, sino de crear y recrear nuevas manifestaciones. Cuando la sociedad es sometida a su grado más extremo de precariedad, la vida busca expresarse por otros mecanismos y gestos donde crear espacios y tiempos en común.

De los debates de aquellas jornadas quisiera subrayar unas pocas ideas, como un eco de nuestros imaginarios y cuerpos, aunque estas sean provisionales y precarias:

1.    En lugar del estrecho paradigma de la participación, se vuelve perentorio crear espacios de autonomía.

2.    La cultura no puede repetir el modelo económico de la alta cultura, ni de la cultura oficial.

3.    Sin minusvalorar la importancia de lo público gestionado por la administración y de lo privado comercializado por la empresa, hay necesidad de impulsar lo común.

4.    En contra de un prejuicio generalizado, lo común no es acceso gratuito sin compromiso. Los comunes siempre han estado insertos en prácticas sociales y políticas.

5.    Las redes tecnológicas son herramientas muy útiles, pero no constituyen una finalidad por sí mismas.

6.    La innovación y la creatividad son necesarias, pues los viejos tiempos ya no volverán.

7.    En un contexto de crisis aguda la cultura no nos salvará, pero sin cultura no cabe salvación alguna.

8.    Igual que ocurre en otros campos, si cedemos en los gestos pequeños, no seremos capaces de llegar a lo más alto.

9.    Toda mujer y todo hombre son intelectuales, como bien supo ver Gramsci.

10.La cultura no es sino expresión de la vida, dado que la base de la vida es la precariedad.

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