noviembre 25, 2020

Los ausentes que siempre estarán

por: Antonio Abal

Mucha tinta ha corrido para dar el último adiós a Gabo, todo no es suficiente para la enormidad de las palabras hiladas con un toque de magia, para la descripción del Macondo mundial, de ese orden desordenado por la avaricia y la explotación, en esa medida lo escrito por Gabo siempre tendrá ese sentido político que fue también práctica de su vida. Más allá del compromiso con Cuba y su líder, Gabo supo definir su posición de manera clara, sin aspavientos sin protagonismos, como algunos de sus colegas que terminaron atrapados en el discurso fácil del anticomunismo o en las críticas al marxismo después de la caída del muro de Berlín.

Estamos seguros que a Gabo nunca tendrá cien años de soledad, los ojos que cada día escudriñan el mundo de sus textos serán la compañía permanente que los inmortales se ganaron por devolver un poquito de animalidad a los humanos descarriados.

La poca tinta, en nuestro medio, ha sido para otra gran pérdida, no de las letras sino de la música: Paco de Lucia, que también se fue en este año, seguramente navegando entre dos aguas, escuchar a Paco en el bordoneo de un cante, rápidamente nos conectaba con García Lorca, por alguna razón siempre las imágenes terminaban en Guernica y la guerra civil española, otro hecho político aleccionador para todas las izquierdas del mundo. La imagen de Franco deteniendo la historia y sepultando las ideas. Los fantasmas de los desaparecidos de esos tiempos que aún deambulan por los las letras del pacto de la Moncloa, para destrabar ese candado puesto a la memoria, nos recuerdan que existe una deuda con la historia. Quizá los indignados, finalmente recuperen esa memoria encadenada y juzgada por los poderes que aún intentan hacer callar a otros pueblos.

Una tercera pérdida ha sido Ernesto Laclau, hombre dedicado a repensar la política, el marxismo y dar explicaciones novedosas acerca del “populismo” mala palabra para los que se encuadran en el léxico de la ortodoxia conceptual.

La muy trillada frase de “un fantasma recorre Latinoamérica, el fantasma del populismo” llegó a la academia y fue abordada sin prejuicios por Laclau en múltiples “debates y combates”.

En estos tiempos de la desigual batalla entre un imperio mediático enajenador y los pocos pensadores de la resistencia consecuente, una pérdida equivale a frenar el avance de la construcción del hombre del siglo XXI, ese hombre que soñó el CHE.

Nuestro denominado “populismo” boliviano, de manera despectiva por la elites del pensamiento señorial, tienen una gran dosis de lo que Laclau denomina “significante vacío” esa no explicación del acontecimiento, y es que el vivir bien está terminando de cuajar como para llenar ese vacío.

Tres pérdidas pero con mucho valor agregado diseminado entre quienes aprecian el ritmo de las letras que agitan las neuronas e invitan a la acción.

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