noviembre 27, 2020

El camino sirio a las urnas

por: Manuel Vázquez

Las autoridades sirias anunciaron la celebración de comicios presidenciales como vía para preservar la institucionalidad del Estado y garantizar un gobierno que conduzca el enorme desafío de reconstruir el país tras el actual conflicto armado. De esa manera queda en el limbo la pretensión de personas y grupos contrarios al presidente Bashar al-Assad, patrocinados por países occidentales y aliados regionales, de conformar un llamado gobierno de transición que, según sus esperanzas, desmontaría toda la institucionalidad siria.

Con el llamado a las elecciones, los sirios podrán elegir en pocos meses de manera directa un presidente entre tantos candidatos se presenten, incluidos de la oposición asentada en el país. El camino quedó abierto por la Asamblea del Pueblo de Siria (Parlamento) el 21 de abril, cuando acordó iniciar inmediatamente el proceso de candidaturas a la Presidencia del país, y fijó la fecha de las elecciones para el próximo 3 de junio.

La presentación de las solicitudes por los aspirantes a encabezar el Estado, explicó el presidente del Parlamento, Mohamed Yihad al-Laham, deben entregarse ante la Corte Constitucional Suprema desde el 22 de abril y antes del primero de mayo de 2014. Según se acordó, los comicios para los sirios no residentes en el territorio nacional se realizarán en las embajadas de Siria, y comenzarán el miércoles 28 de mayo a las 07:00, cerrando a las 19:00 según la hora local de la ciudad donde esté enclavada cada legación diplomática. En el país, las urnas quedarán abiertas el martes 3 de junio desde 07:00 hasta las 19:00.

Declaramos que las elecciones presidenciales se llevarán a cabo en la fecha prevista, manifestó al-Laham, sin demoras, y sin prestar atención a lo que algunas personas dicen desde el extranjero en un intento por socavar la confianza en nosotros mismos y romper nuestra vía política y democrática. En la sesión parlamentaria, al-Laham realizó un llamado a todos los sirios dentro y fuera del país a ejercer su derecho al voto, y a quienes deseen postularse para la Presidencia, expresar así su derecho constitucional a hacerlo.

Al referirse a la posición mantenida por el gobierno sobre el carácter puramente nacional del proceso eleccionario, el presidente del Parlamento enfatizó que no existe voluntad superior (para la elección presidencial) que la del pueblo sirio.

En esta ocasión, como resultado de enmiendas constitucionales aprobadas en 2012, podrán aspirar la jefatura del Estado tantos candidatos como reúnan los requisitos establecidos por la ley. Entre otros aspectos, el aspirante deberá tener únicamente la nacionalidad siria y haber residido en el país de manera ininterrumpida durante los últimos 10 años. De esa manera, los miembros de la llamada oposición en el exilio, quienes se han organizado siguiendo los dictados de potencias extranjeras interesadas en derrocar al gobierno, y apoyan a los grupos de irregulares armados que han generado el actual derramamiento de sangre en Siria, no podrán postularse.

Como era de esperarse, antes de conocer siquiera los posibles candidatos, esos grupos se han pronunciado contra cualquier resultado que emane de las urnas, independientemente del porcentaje de la población votante, o de cuan transparentes y limpias resulten las elecciones, sencillamente porque ellos no pueden aspirar al poder. Se evidencia así cómo el concepto de democracia para la oposición siria asentada en el extranjero está directamente relacionado a las posibilidades que ellos vean de hacerse con el gobierno.

Camino tortuoso

Sin embargo, el camino del pueblo sirio hacia las urnas no será sencillo. En el cuarto año de guerra, varias zonas del país se encuentran aún controladas por los grupos de extremistas islámicos, como la ciudad de Raqqa, en el noreste sirio. En otras urbes y provincias, como Alepo, Homs, Latakia, Idleb, Deraa, Quneitra y Damasco, existen municipios en los cuales los combates son cotidianos, y donde la apertura de un colegio electoral es sencillamente imposible.

Mientras, la votación de los millones de desplazados, cuya mayoría se encuentra dentro de las fronteras nacionales, aunque factible, representa un reto a superar en cuanto a organización.

No obstante, los recientes avances estratégicos del Ejército Árabe Sirio en la franja occidental del país, con mucho la más poblada, posibilitan celebrar los comicios en condiciones de relativa estabilidad, cumpliéndose así un requisito básico de la democracia: que la mayoría ejerza el derecho a expresar su voluntad.

Y, sin dudas, las últimas victorias de las fuerzas armadas, sobre todo en numerosas ciudades en la cadena montañosa del Qalamoun (donde una vez los extremistas islámicos se hicieron fuertes) contribuye a reforzar la posición de quien sea el candidato a la Presidencia que se presente por el actual partido gobernante.

Al respecto, sirios consultados por Prensa Latina consideran como algo seguro la postulación del actual presidente, Bashar al-Assad, quien, estiman, de aspirar nuevamente a la jefatura del Estado ganaría sin muchas dificultades. Su confianza en ello, analizan, parte del hecho de que incluso sectores de la población que en el pasado fueron críticos con el gobierno, en estos momentos ven en él a la mejor posibilidad de mantener la integridad de Siria ante la arremetida extremista que, fomentada desde el exterior, desangra al país.

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