noviembre 24, 2020

La Cumbre del Grupo 77 + China: un escenario propicio para repensar el futuro

A poco menos de un mes de la realización de la Cumbre del Grupo 77 más China, en Santa Cruz de la Sierra, donde Bolivia ocupa la presidencia del grupo de naciones que conforman esta organización de países, sin duda será el centro de atención del mundo entero y tendrá la oportunidad no sólo de dar a conocer sus propuestas de un “Un nuevo orden para Vivir Bien”, sino de establecer acuerdos y consensos con los demás países, en temas cruciales, con miras a lograr una mayor integración y solidaridad entre las naciones que conforman este bloque.

Se trata de un evento de gran trascendencia para las naciones en vías de desarrollo que conforman el llamado “G77 más China”, compuesto por 133 países de los continentes africano, asiático, Oceanía y América, en su región Latina y del Caribe, además de China, la segunda potencia mundial. Bolivia fue elegida para presidir en 2014 esta organización por el lapso de un año y tiene la misión de organizar la Cumbre que se realizará los próximos 14 y 15 de junio en la ciudad oriental. Un reto significativo y una oportunidad que no se puede desaprovechar, para hacer incidencia sobre los nuevos paradigmas de justicia, equidad e igualdad de oportunidades para las grandes mayorías que conforman estas naciones.

Mandatarios de los países miembros y representantes de gobiernos del mundo, celebrarán además los 50 años de la presencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Bolivia. El reto para el conjunto de dignatarios de los Estados será proponer, discutir y llegar a consensos sobre una nueva agenda de ‘desarrollo’, acorde a los desafíos que impone la necesidad de llevar adelante transformaciones profundas, capaces de ofrecer nuevos horizontes y esperanzas para superar la pobreza y visionar una vida digna para la población en general.

Bolivia, en los últimos años ha dado pasos importantes y viene mostrando que es posible generar cambios favorables para los sectores más deprimidos, también ha señalado que esos cambios sólo pueden ser sostenibles con la participación de la ciudadanía, y creando una nueva conciencia de la relación del ser humano con la naturaleza y la solidaridad; asimismo, viene enfatizando en la necesidad de crear una nueva “arquitectura económica financiera”, para hacer frente a la crisis del capitalismo que ha ocasionado el ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres y la degradación del medio ambiente; viene apostando también por la soberanía de los recursos naturales, elemento clave para salir de la pobreza.

Con tropiezos y cometiendo errores, también, este país se encuentra en un proceso de transformación complejo y necesario que exige cada vez más mayor compromiso, mayor humildad, intensificar la lucha contra la corrupción (el mal de males) que aún nos aqueja; requiere también mayor apertura y capacidad de escucha de todos los sectores; intensificar la lucha contra todas las formas de violencia, dar mayor prioridad e invertir más en la educación; profundizar las políticas de despatriarcalización y ponerlas en práctica, entre otras necesidades urgentes.

Sin embargo, como país, tenemos mucho que mostrar con los avances logrados, pues nos hemos convertido en pocos años en un ejemplo a seguir. Esta Cumbre servirá además para conocer experiencias y modelos de otros países de los que podremos nutrirnos y aprender. Sin duda, esperamos con gran expectación el desarrollo de esta Cumbre, que marcará las pautas para el próximo decenio.


*    Periodista y comunicadora
      Twitter: @TaniaDelgadillo / andamiajes@gmail.com

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