agosto 20, 2026

Chile y su temor ¿están ganando tiempo?

En Chile el asalto al poder del 11 de septiembre de 1973, marcó un quiebre en los intentos revolucionarios de América del Sur. El imperialismo ahogó en sangre la revolución democrática de Salvador Allende. Hoy el Estado Plurinacional de Bolivia está caminando por la senda abierta de Allende a través de la revolución democrática y cultural, enmarcada en un proceso descolonizador.

Se ha gastado mucha tinta y saliva en proclamar la “unidad latinoamericana”, en el “abrazo de los pueblos”, también se han creado mecanismos para lograr estos deseos, tenemos el MERCOSUR, la CAN y la UNASUR, ALBA, CELAC y la vieja OEA, tal parece que las élites conservadoras y colonizadas se han enquistado en las burocracias de las relaciones internacionales, porque el acompañamiento a ésta centenaria demanda boliviana, ha sido estrictamente formal.

En una medida audaz el actual gobierno ha tratado el problema desde el punto de vista jurídico presentando su caso ante el Tribunal Internacional de La Haya, esta demanda ha sido aceptada. Un primer paso en suelo firme para el Estado Plurinacional; especialmente en el contexto chileno del gobierno neoliberal de Piñera.

En varias ocasiones, los movimientos sociales chilenos han dado muestras de su apoyo a la demanda de salida al mar boliviana, por supuesto son hermanos de clase, hermanos apasionados por la revolución inconclusa de América del Sur.

Los anteriores argumentos son la base para plantear que el tema marítimo boliviano, se encuentra estrechamente vinculado al avance de las fuerzas populares y revolucionarias en Chile y los demás países del sur.

La postura del gobierno chileno, desconociendo la competencia del Tribunal Internacional de La Haya, es una muestra de la debilidad de los argumentos jurídicos del Estado Chileno, es casi una derrota anunciada, en estos tiempos futboleros podríamos decir que “están ganado tiempo”.

Lamentamos la coincidencia, pero este tema será central en el debate electoral y por supuesto la única postura válida es la que asumió el gobierno, y su posterior desenlace depende también de este gobierno, poniendo énfasis en la llamada Diplomacia de los Pueblos y en el acompañamiento de los movimientos sociales y revolucionarios del continente.

El tema marítimo boliviano es el mejor catalizador para la construcción de la patria grande, ese territorio desarticulado por las oligarquías locales y que espera su reencuentro en el hermoso mosaico de la wiphala.

No podemos dejar que la solidaridad se convierta en un saludo hueco, la cruzada contra los buitres de los bajos fondos, que pretenden cobrar bonos a la Argentina es el otro escenario de la unidad continental, buitres imperialistas o Patria latinoamericana, debe ser la consigna movilizadora hoy, mañana será Mar.

La deuda con Salvador Allende es el camino escogido por Bolivia, es el camino de la revolución democrática para cerrar las heridas abiertas por intereses imperiales, negar una salida soberana al Pacífico para Bolivia es mantener la política imperial del siglo XVIII.

Es el tiempo de Pachakuti y eso lo saben nuestros hermanos aymaras que viven al otro lado de los andes y, todos sabemos que vendrán otros tiempos.


* Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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