diciembre 3, 2020

La oposición boliviana y el proceso de cambio en Santa Cruz

por: Adriana Salvatierra

El mapa electoral y las alianzas políticas en relación a los comicios de octubre del presente año han sido modificados vertiginosamente. Hemos asistido a una especie de teatro con una movilidad de escenografía envidiable por cualquier director de obra.

La unidad en base a los cuoteos que citó el dirigente del MNR, Erick Morón, es una realidad que se asienta en quienes no debaten programas de gobierno, principios de unidad o puntos de convergencia en la movilización de fuerzas políticas. No existe la ética cuando discuten quien tendrá el sillón parlamentario para visibilizarse y presentar supuesta oposición. O por lo menos eso ha demostrado la alianza inconclusa entre Rubén Costas y Juan Del Granado, quienes públicamente decían haber consensuado 10 puntos de sus planes de gobierno y posteriormente terminaron optando por sus propios planes en diferentes frentes.

La alianza entre Doria Medina y Ernesto Suárez ha fragmentado aún más al inicial Frente Amplio, que tuvo que resistir al abandono de dos de sus iniciales aliados. A esto se suma que pese a haber sido Proclamado en Cochabamba en Congreso de Demócratas, Rubén Costas no eran tan presidenciable como el coro seguidores le hizo creer.

Insisto y repito: La diferencia entre ellos y nosotros es que mientras el pueblo se une por la continuidad de la lucha, ellos buscan alianza en base a sus intereses. Es por eso que sus lanzamientos políticos no duran, porque la base sobre la cual se sostiene su alianza es la distribución del poder, misma práctica que tuvieron hasta hace de 10 años y a la que desean retornar con vehemencia.

Lo único que los puede unir es esa abstinencia de poder que se vuelve enfermiza y que cala profundamente en cada uno de los que hacen de su militancia política un cálculo de sumas y restas a la hora de los comicios electorales.

Han buscado por todas partes integrar Oriente y Occidente no por la unidad del país, sino por lograr extender dominios. Han buscado que sus referentes de duplas presidenciales estén enfocadas en las sumas porcentuales de las intenciones electorales sin siquiera medir la suma resta de los principios que deberían abandonar en pos de la anhelada unidad.

Para finalizar, no sólo han sumado en base a cálculos fríos, sino que al fallar los mismos han tenido que conformarse con la unidad insípida de los caprichos, aquellos mismos que postulan por tercera vez a Doria Medina sin recordar que en sus otros dos intentos presidenciables jamás superó el 10 a 12%. También se vieron reducidas las aspiraciones del MSM, quien sin poder consolidar una alianza con Rubén Costas, optó por la compañía de Adriana Gil, quien es militante de su propio ego y por tanto puede pasar sin remordimiento alguno de acompañar al MAS-IPSP a apoyar a Manfred Reyes Villa, y ahora a Juan del Granado.

En el caso del MAS-IPSP, no sólo corresponde una batalla sin cuartel, el cuidar uno a uno los votos que son resultado de una gestión de gobierno que ha recuperado la dignidad para el pueblo, ha recuperado la posibilidad de soñarnos a largo plazo y pensar en un 2025 sin pobreza.

Desde Santa Cruz, el aterrizaje y avance del Proceso de Cambio ha contado con dos hitos que han sido letales para el bloque opositor: Septiembre 2013 y el G77 de enero a junio 2014. Estos hitos tienen como base fundamental la consolidación del Proceso de Cambio en Santa Cruz mostrando una gestión eficiente, una presencia de Estado en todos sus niveles, una vocación no sólo integradora a nivel país, sino que también respetando particularidades del departamento.

Estos hitos dan muestra de un avance significativo donde las cifras y los resultados electorales pueden proyectarse de la siguiente forma:

De continuar la fragmentación opositora, nosotras y nosotros, el bloque popular, campesino, indígena y trabajador podríamos no sólo ganar las elecciones presidenciales a nivel nacional y en el departamento de Santa Cruz, sino también alcanzar el tercer senador, situación que ciertamente debería escribirse en el epitafio de los protagonistas de la oposición cruceña.

En el caso de las diputaciones plurinominales, que van como los senadores seguidas del voto presidencial, podríamos ampliar nuestra representación avanzando de 3 en la actualidad, hasta 4 o 5, en dependencia del cálculo de factores de división.

En los uninominales, podemos efectuar la repetición de cálculos electorales del 2009 y avanzar un poco más obteniendo 5 de 6 circunscripciones en el área rural, y en el área urbana pasar de 1 representante a 3.

Nuestras perspectivas no son pocas, nos planteamos ciertamente alcanzar 13 de las 28 diputaciones uninominales y plurinominales, 3 de 4 senaturías y ganar en el departamento por un amplio margen de diferencia ante el inmediato inferior. Sin embargo, estamos plenamente convencidos que una gestión eficiente y un proyecto incluyente son nuestras mejores armas frente a quienes suman y restan sin tener como respaldo otra cosa más que sus propias mentiras.


as.arriaza1989@gmail.com

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