noviembre 27, 2020

VIII Jornada Monetaria del Banco Central de Bolivia

La VIII Jornada Monetaria del BCB dedicó sus exposiciones y debates al tema candente de los Recursos Naturales y el rol que desempeñan en la región de ALC (América Latina y el Caribe). En este marco, las ponencias de los invitados internacionales y de los expositores locales, evaluaron el actual desempeño de nuestras economías y la necesidad de diseñar la imagen objetivo de nuestras sociedades, cuidando no volver a cometer los errores del pasado neocolonial.

La temática se prestaba para evaluar categorías o afirmaciones a la que nos tienen acostumbrados aquellos que difunden el pensamiento único, el paradigma neocolonial neoliberal. Nos referimos, por ejemplo, a la hipótesis de la “maldición de los recursos naturales”, como “la enfermedad holandesa”. Falacias que tienen y tuvieron el objetivo de saqueo de nuestros recursos naturales por parte del capital transnacional, en su afán de concentrar y centralizar los beneficios del progreso en las elites dominantes.

En todos los casos y visiones de los expositores se llegó a la conclusión de que los recursos naturales no tienen nada de maldito. Sin embargo, en nuestra opinión, faltó un análisis de clase, en relación a las clases o fracciones de clase que permitieron y/o coadyuvaron al saqueo de nuestros recursos naturales y a la concentración de la riqueza. Creo que la tendencia a no evaluar el pasado en ese sentido está aún vigente en el trabajo y la reflexión de los economistas, quedan los resabios de la formación y el estilo que nos dejó el pensamiento único, la teoría convencional, la ausencia del análisis desde la economía política crítica. En aras de la honestidad en la crítica, debemos excluir de ella a las reflexiones y provocaciones que hizo el vicepresidente García Linera, al momento de inaugurar el evento.

Al margen de las apreciaciones, en relación a las ausencias en el análisis de los expositores, las coincidencias son rescatables y ameritan ser tomadas en cuenta por la población, para no dejarse engañar por aquellas opiniones vulgares de los opinadores de medios, cuya tarea se limita a repetir los credos de sus gurúes, los ideólogos del pensamiento único, que en su versión económica se los conoce como neoliberales. ¿Cuáles son esas coincidencias? ¿Qué reflexiones nos deben permitir? ¿Qué lecciones podemos sacar de ellas? Veamos algunas:

• En primer lugar, está claro que nuestra región se ha dedicado a la extracción de recursos naturales y su consecuente exportación a los centros hegemónicos del sistema mundo, desde que llegaron los invasores. Más 500 años de saqueo, después de los invasores fueron las oligarquías las que continuaron con esa tarea, en favor del capitalismo mundial.

• A pesar del tiempo transcurrido y de la inconmensurable cantidad de riquezas saqueadas, la región continua con recursos naturales importantes, esta es una bendición. Es bendición, siempre y cuando, su administración este bajo la dirección del poder popular y no de fracciones de clase que permitieron el saqueo de estos recursos.

• Romper las prácticas del saqueo y de la concentración de los frutos del progreso en pequeños grupos, pasa por la apropiación de estos frutos por parte de las clases mayoritarias de nuestras poblaciones.

• No tiene sentido quedarnos en la práctica del rentismo, es decir, dedicarnos a extraer los recursos para exportarlos tal cual, es decir con poco valor agregado. Hay que emprender la tarea de la industrialización de estos recursos naturales.

• Actualmente, hay un potencial importante para la industrialización de nuestros recursos naturales. Varios de nuestros países, incluidos los menos desarrollados, tienen un considerable potencial de recursos naturales para industrializarlos, en sectores de alimentos, bebidas, textiles y vestuario, minería e hidrocarburos, etc. Estos procesos de industrialización ofrecen perspectivas de creación de empleo y aumentos en la productividad de manera sostenida.

• Las economías de ingresos medios, en la región y al interior de cada país, podrían obtener importantes incrementos de productividad accediendo a industrias como las de metales básicos y fabricación de metales. Estas industrias ofrecen bienes intermedios, de gran uso por industrias más avanzadas, y que enfrentan un rápido crecimiento de la demanda internacional.

• La necesidad de vigorizar las capacidades del Estado para reconstruir los regímenes tributarios actuales para consolidar la progresividad impositiva en materia de renta a los recursos, sobre todo en tiempos de auge.

• Es imprescindible el esfuerzo coordinado entre países para evitar competencia fiscal, como se lo hizo en tiempos neoliberales, una competencia por qué país cobraba los impuestos más bajos. Los ideólogos del pensamiento dominante le llaman “seguridad jurídica”.

• Emprender mecanismos de transparencia, información pública y control social sobre los flujos de renta generados de la explotación de recursos naturales y el uso o destino que hacen los gobiernos.

Estas conclusiones coinciden en que, las tareas de la industrialización en nuestras economías deben ser encaradas con nuestros recursos o aquellos que vengan de la integración regional. No repetir las experiencias frustradas del pasado, significa no someternos al capital transnacional ni a sus insinuaciones teorico-ideológicas. Pensar por nosotros en función de nuestras soberanías nacionales y la integración regional, así como de nuestra internacionalidad y solidaridad con los pueblos del sur.

Nuestras felicitaciones a los organizadores del evento y a los expositores, tanto internacionales como nacionales. Las exposiciones del evento están colgadas en la página web del BCB, www.bcb.gob.bo


* Docente investigador titula de la UMSA, miembro de la “Red Boliviana de Economía Crítica”.

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