noviembre 30, 2020

¿Reconciliación desde dónde y para qué?

El 6 de agosto, el presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales, hizo un llamado a dejar de lado la confrontación, a conciliar los intereses de los bolivianos y a reconocer a quien resulte ganador de las elecciones generales del 12 de octubre próximo.

La respuesta de la oposición, tan confusa como su accionar táctico-estratégico desde enero de 2006, ha sido de nuevo la descalificación del proceso, del presidente indígena y la reiteración de que hasta ahora no comprenden el alcance y la profundidad de lo que está sucediendo en Bolivia.

En primer lugar, cuando Morales llama a conciliación de los intereses de los bolivianos no lo hace desde una posición de derrota o adversidad, ni mucho menos de angustia. Lo hace a partir de ser el líder político que mayor respaldo ha tenido en la historia de la democracia del país y de haber producido cambios profundos en todos los ámbitos de la vida social.

En segundo lugar lo hace desde un nuevo sentido común instalado en el país a partir de la sustitución del viejo sistema de creencias por otro. Es decir, hay que conciliar no entorno a las nostalgias coloniales del pasado que todavía está en la cabeza de una reducida oposición, sino entorno a los valores y los principios del proceso de cambio, cuya expresión institucional está en la Constitución Política del Estado.

En tercer lugar lo hace desde una alta aprobación social a su gestión y que se traduce en una posición favorable en la perspectiva de las elecciones de octubre próximo.

Entonces, las palabras de Morales son un llamado a la oposición a terminar de admitir que hay una nueva realidad política, económica, social y cultural, así como una nueva posición de Bolivia, digna y soberana, ante lo que sucede en el mundo. Es decir, es una convocatoria a que se hagan aportes para seguir construyendo una Bolivia con igualdad de derechos y oportunidades para todos.

La propuesta a dejar de lado la confrontación es reconocer que hay un modelo económico que ha obtenido resultados nunca vistos en nuestra historia y que nos ha colocado en 2013 como el segundo país con mayor crecimiento en la región, que hay un sistema político que ha incorporado a las amplias mayorías que fueron sistemáticamente excluidas por un estado capitalista colonial y que existe una política de redistribución de la riqueza social que progresivamente apunta a erradicar la extrema pobreza.

En definitiva, se trata de conciliar intereses entorno a una nueva relación de fuerzas y un nuevo sentido común que ha abierto un cambio de época para construir una patria para todos.

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