noviembre 23, 2020

Vuelve la mano negra de la USAID

por: Joaquín Santander

La mano negra de la Agencia para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID) volvió a aparecer, ahora en Cuba, bajo la fachada de programas de promoción de la democracia y la sociedad civil, para lo cual utilizó sin escrúpulos a jóvenes de países latinoamericanos.

Revelaciones recientes de la agencia estadounidense Asociated Press (AP) dejan al descubierto acciones de la USAID en la isla caribeña, con la abierta intención de provocar un cambio de sistema, para lo cual intentó reclutar a jóvenes y utilizó como fachada, incluso, temas tan sensibles como el VIH/SIDA.

Con la supuesta intención de promover la lucha contra la referida enfermedad, entre otras cosas, la USAID envió a Cuba a costarricenses, venezolanos y peruanos, quienes reclutarían a cubanos para poner en marcha una rebelión.

Los enviados por la USAID recorrieron diferentes regiones del país, haciéndose pasar muchas veces por turistas, en busca de caldo de cultivo en las personas que pudieran convertir en activistas políticos, acciones que una vez más fracasaron, como tantas otras orientadas desde Washington contra la isla.

Una vez más, quedó al descubierto la falta de escrúpulos del gobierno estadounidense y de sus agencias, cuya mano no tiembla a la hora de poner en riesgo a personas de terceros países, a quienes insta a violar las leyes soberanas de una nación, con el riesgo de ser apresados, como sucedió con el contratista Allan Gross, recluido en cárceles cubanas por suministrar medios de comunicación a grupos que conspiran contra el gobierno cubano.

Las revelaciones de AP dejan claro que la USAID trabajó en secreto para manipular a jóvenes cubanos con la intención de crear una fuerza opositora capaz de destruir a la revolución, y lo hizo, incluso, con la utilización de métodos propios de los servicios especiales de aquel país.

Los jóvenes que llegaron a Cuba usaron vías secretas de comunicación para informar y recibir orientaciones de sus agentes en el exterior, además de fachadas y leyendas para evadir los controles de los servicios cubanos de seguridad.

Entre los objetivos principales de sus acciones estaba la identificación de jóvenes con liderazgo, capaces de encabezar acciones subversivas, una posición similar a lo que intentan en otros países de Latinoamérica, cuyos gobiernos trabajan por el bien de sus pueblos, como en Bolivia y Ecuador.

El accionar de la USAID deja claro que le interesa poco la suerte que puedan correr sus agentes, porque el referido programa comenzó a implementarse apenas unos meses después de la captura de Allan Gross, quien acaba de manifestar su decepción con las autoridades de Estados Unidos, a las cuales acusó de no haber hecho mucho ante el gobierno cubano por lograr su libertad.

Al mismo tiempo, la contratación de los jóvenes peruanos, costarricenses y venezolanos deja al descubierto las intenciones de estimular conflictos entre Cuba y otros países, y advierte de la verdadera intención de la USAID, ajena a la ayuda para el desarrollo y muy cercana a la desestabilización de los gobiernos.

Este accionar entorpece las iniciativas para promover las mejorías en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Las revelaciones de AP dejan claro que el accionar de la USAID viola todos los preceptos del derecho internacional y son contrarias a la opinión pública mundial, la cual condenó en reiteradas ocasiones las acciones de Washington contra La Habana.

Lo revelado por la AP sobre lo ocurrido en Cuba da fe de la claridad del presidente Evo Morales al expulsar de Bolivia a la USAID.

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