diciembre 4, 2020

La cuestión nacional

por: Katerin Brieger Valencia

Quien quiera servir al proletariado deberá unir a los obreros de todas las naciones, luchando invariablemente contra el nacionalismo burgués, tanto contra el “propio” como contra el “ajeno” • Lenin

Barreras del progreso humano

Dentro de la teoría marxista leninista son dos las barreras para el progreso humano, la primera, y la principal, es la propiedad privada de los medios de producción, la segunda es el Estado nacional. La cuestión nacional es un tema que debe resolverse para quebrar las barreras que impiden que la clase obrera logre unirse de manera internacional para combatir a la burguesía.

La nación es un producto del capitalismo que surge con el objetivo de romper con las restricciones locales, los impuestos, las distintas monedas, los diferentes tipos de cambio y de medida y las normativas de pequeños territorios, que de alguna manera restringían la consolidación de un mercado más amplio, uno que abarque un mayor territorio.

La creación de la idea de nación fue, en su momento, un proceso revolucionario que surgía de las luchas contra el feudalismo, sin embargo estas disputas se quedaron muy rezagadas y no lograron superar la noción de Estado-nación. Con el paso de los años muchos de los modelos sólo desembocaron en la democracia burguesa.

Un hito para el análisis histórico de este tema es 1848, fecha que marca el punto de inflexión de la cuestión nacional, luego de la derrota de la revolución en Alemania, este país se encontró dividido en varios estados y principados, lo que presentaba una gran barrera para el desarrollo del capitalismo. El camino de la reunificación alemana vino entonces del ala conservadora y fue Bismarck quien cumplió esta tarea nacionalista con una misión reaccionaria.

En su momento Marx y Engels apoyaron esta medida de unificación, porque involucraba una acción progresista, después de todo, de la mano de esta unificación nacional venía la unificación del proletariado alemán. En una escala mayor la reducción de fronteras locales y la expansión del capitalismo, significa de igual manera la expansión de la explotación y por tanto de la clase obrera. A la larga y con la conducción adecuada, esta unificación podía desembocar en la toma de conciencia de la clase obrera y abrir paso a la revolución proletaria.

La nación

El análisis de lo nacional pasa por entender la nación, este concepto históricamente construido que constantemente cambia, al punto que se puede crear la nación o simplemente transformarla.

Uno de los elementos fundantes de la nación son las guerras, revoluciones, invasiones, que generalmente son procesos que quiebran, reconfiguran o construyen nuevos lazos de lo nacional.

Los elementos que construyen lo nacional son amplios y dignos de mucho debate, incluso dentro de las filas marxistas, pero existe consenso cuando se señala que la cuestión nacional es una cuestión de clase.

El trasfondo de lo nacional es la relación de explotación que construye el capital. Las ideas sobre las cuales se sientan las bases de cualquier nación son, en esencia, las ideas de la clase dominante. La cultura nacional es la aceptación de las ideas que impone la clase opresora, es la expresión de la violencia de la clase dominante para consolidar una idea ficticia de unificación, pero sobre la base de una relación real que unifica a las clases y que es su estatus de explotado o explotador.

La nación y el consecuente, y muchas veces inevitable, nacionalismo son las excusas sobre las cuales se ponen barreras para la unión de la clase obrera a nivel internacional y la excusa para empoderar aún más a la clase dominante reaccionaria, que no sólo flamea banderas y crea simbología alrededor del tema sino que inventa todo una esfera ideológica reaccionaria alrededor del mismo para mimetizar el trasfondo social y económico que lo sustenta y está construido sobre la explotación y subyugación de la clase obrera.

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