noviembre 25, 2020

ALBA, 10 años de integración emancipadora

El domingo 14 de diciembre, en La Habana, se celebrarán los 10 años de vida de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), un mecanismo alternativo de integración y concertación política que ha sido vital para la articulación de varios Estados y pueblos entorno a principios radicalmente distintos a los incorporados durante décadas por el concepto neoliberal del “regionalismo abierto”.

El ALBA nació de la cabeza de dos audaces líderes –Fidel Castro y Hugo Chávez- y se salió a la luz en diciembre de 2004 en Cuba, cuando todavía Estados Unidos mantenía la esperanza de que un año después, en Argentina, se concretará el proyecto anexionista del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA). Pero lo que empezó a recorrer el camino victorioso un año después fue el ALBA con la incorporación de Bolivia tras el triunfo político-electoral del presidente Evo Morales.

El ALBA -que ya cuenta con nueve países miembros y otros observadores- ha sido fundamental para darle una forma continental al proyecto emancipador de los pueblos al girar entorno a los principios de la solidaridad, la cooperación y la complementariedad en todos los planos, de los cuales los más importantes han sido la educación, la salud, la cultura y el deporte. También se hicieron cosas en la economía y el comercio, aunque en esos niveles es importantes dar pasos más efectivos y audaces.

El ALBA también ha sido de gran importancia para fortalecer el nacimiento y surgimiento de la UNASUR, la reformulación del MERCOSUR y la constitución de la CELAC, así como para tomar iniciativas contra golpes reaccionarios promovidos por los Estados Unidos en todos los planos. Quizá su reducido peso en la economía y el comercio se ha más que compensado por su activa y madura participación en la política.

Al cumplirse los 10 años de vida, se abren otros desafíos. Políticamente hay que reforzar la tendencia latinoamericanista en toda la región. Pero quizá los mayores desafíos están en al plano de la economía y el comercio. Hay que ser más efectivos con lo que se ha propuesto hacer hasta ahora en materia de inversiones –dentro y fuera de América Latina y en intercambio comercial. Hay que ser más audaces para el rediseño de la arquitectura financiera y otros campos vinculados a la base material de la integración emancipadora.

El ALBA tiene límites, si, pero sobre todo tiene el gran desafío de seguir alimentando nuestros sueños de construir la patria grande y el Gran Estado Plurinacional Continental.

Be the first to comment

Deja un comentario