diciembre 1, 2020

El “Xscape” de Michael Jackson

por: Amaury Pérez Vidal

Quince Grammys, veintiséis American Music Awards, más de 400 millones de copias de sus discos vendidas alrededor del mundo. Dos veces incluido en el Rock and Roll Hall of Fame (con The Jackson Five y solo). Como solista, trece álbumes de estudio (hasta ahora dos póstumos), múltiples compilaciones y cinco películas, donde se destacan su participación en “The Wiz” y “Captain EO”, son apenas una pequeña muestra de su éxito y legado.

Hablo, como lo indica el título del artículo, de Michael Joseph Jackson (Gary, Indiana, 1958 – Los Ángeles, California, 2009) cantante, bailarín, coreógrafo, compositor, productor y filántropo.

M.J fue un genio. Desde la niñez, con sus hermanos en el quinteto The Jackson Five, creó una manera de bailar, de cantar, y después de hacer videos clips, de presentar shows en vivo, de sonar como nadie en fonogramas y conciertos, de imponer modas y hasta moldeó una forma, es cierto que extraña y a veces incomprensible, de vivir. Como buen empresario que también fue se anticipó a la muerte dejando también como patrimonio varias decenas de canciones grabadas como demos pero nunca publicadas como si presintiera que, de alguna manera, uno nunca se muere del todo. Sony Music Entertainment acaba de pagar a sus herederos 250 millones de dólares por los derechos de editar en discos esos temas (no pasan de setenta) a partir de 2009 y hasta 2017.

Comentaré brevemente su más reciente disco póstumo llamado “Xscape” de 2014.

Xscape” contiene apenas ocho canciones ¡pero que ocho canciones! escogidas y “reinventadas” por el productor y Presidente de Epic Records, su sello discográfico desde su debut como solista, Antonio “LA” Reid y su coproductor Timbaland para ajustar el sonido sobre los demos que Michael dejó pre hechos.

El resultado, demás está decirlo, es espectacular porque ahí están las ideas de M.J, su manera de concebir los arreglos solo que vestidos definitivamente para ser expuestos al público de hoy. No hay traición, ni trucos de estudio, ni trampas que por otra parte la familia Jackson, y sus representantes en el disco, John Branca y John McClain, jamás hubieran permitido. En la edición de lujo están los demos originales; cualquiera puede comparar el antes y el después y comprobar lo que afirmo. El álbum pues es fascinante, con ese toque ochentero que tan lejano se me hacía ya, y que regresa con la tersura de la piel en los jóvenes. M.J tuvo una vida infeliz, pero su música nos trajo, y nos trae a todos aún, una dicha imperecedera.

Para hablar de la existencia terrenal de M.J ( y en toda su discografía se revela) no basta un artículo, pero voy a transgredir mis propias normas para traducirles un fragmento de una de las entrevistas publicadas en su biografía “Michael Jackson: The Magic, the Madness, the Whole Story (Michael Jackson: La magia, la locura, la historia completa) escrito por su amigo J. Randy Taraborrelli (no sé si está traducida al español) donde Michael revela sus angustias y le responde alterado una pregunta que el periodista le lanza en 1995:

“Amigo ¿Por qué no le dices a la gente que soy un extraterrestre de Marte? Diles que me alimento de gallinas vivas y que a medianoche hago una danza vudú. Van a creer cualquier cosa que tú les digas porque claro eres periodista. Pero si yo, Michael Jackson dijera: ‘Soy un marciano, como gallinas vivas y hago una danza vudú todas las noches”, la gente dirá ¡Oh vaya, ese Michael Jackson está completamente loco, no puedes creer una maldita palabra que salga de su boca.”

Pobre Michael y benditos nosotros que nos alimentamos musicalmente de él sin percatarnos, o juzgando, sus desdichas existenciales. El éxito también acarrea sus inconvenientes ¿o no?

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