noviembre 24, 2020

Los gemelos, hijos del rayo

por: Raúl Reyes

El mito de los gemelos, a lo largo de la historia de la humanidad, es una tradición ancestral que generalmente está ligado a la divinidad creadora o a héroes culturales. Desde Mesoamérica hasta la Grecia clásica, desde el lejano Oriente hasta la selva amazónica –y por supuesto en los Andes– el papel de los gemelos en el imaginario social y religioso un hecho de primera importancia.

Especialmente el mundo andino ha mantenido una veneración singular a este hecho natural. Lo excepcional es que ha implicado de alguna manera un vínculo de conexión entre el mundo de los humanos y el mundo de los dioses, especialmente la concepción y el nacimiento de gemelos ha significado un contacto único entre Illapa, el dios del rayo –que durante la colonia se ha identificado con Santiago– y la comunidad. A continuación rastrearemos su huella histórica en el territorio andino, para entender el designio de su nacimiento.

La historia de un sacrificio

Las culturas con origen prehispánico han mantenido varias características de sus cosmovisiones ancestrales, aún a pesar de la intromisión del catolicismo y la modernidad. La cultura aymara en particular ha mantenido vigente muchas de sus tradiciones así como un gran número de rituales efectuados por los yatiris. Ellos son considerados los líderes religiosos para la realización de ofrendas a los Achachilas en las sagradas de las Apachetas. Antes, más que hoy, los yatiris eran respetados como los hijos de la divinidad. Es decir como mediadores entre el mundo espiritual y el mundo terrenal. Más allá del mito las creencias y costumbres sociales dejan huella en la historia.

La premonición

El manuscrito quechua sobre los Ritos y tradiciones de Huarochirí de comienzos del siglo XVII, relata que el nacimiento de gemelos era un suceso que no pasaba desapercibido. Según las creencias, este alumbramiento era anunciado por el nacimiento de un ata, un niño con un parca en el cabello como señal de curis [1].

A la llegada del ata, los padres y los parientes masculinos realizaban un ritual. Todo comenzaba la noche antes de que el ata cumpliera tres años y ocho días. Esa noche ofrendaban cuyes y ticti. Al día siguiente se realizaba el corte de cabello del ata. Los parientes masculinos por parte de la madre (llamados cacas) y los parientes masculinos por parte del padre (llamados masas). Los padres del ata se reunían con los masas cacas entre el baile y la chicha. Luego sentaban al ata en el suelo, y decían “Padres, hermanos, hoy vamos a cortarle el cabello de este ata”.

En aquel momento, un pariente cercano del niño ofrecía una llama. La llama era conducida con un cothuato (cabestro de llama) al santuario del Rayo. Y luego comenzaban a ofrendar lana, oveja y otras gracias. El padre concluía el ritual con las palabras “este illa es tuyo (…) ¡Que a partir de hoy ya no me envíe otro más! Me portaré bien” bailando y divirtiéndose. Si los padres no obedecían la advertencia del Rayo con el nacimiento del ata, nacían los gemelos llamados curis. El nacimiento de gemelos del mismo sexo, era considerado como el anuncio de una época de mucho sufrimiento para la comunidad –una sequía por ejemplo–; más no así los gemelos hombre y mujer, tomados como un buen augurio.

La llegada de los gemelos

Una crónica de Guamán Poma de Ayala relata que en el pueblo de Asque (Perú) se consideraba hijo del Rayo a uno de los recién nacidos de un par de gemelos, así como a los que nacían de pie, o con labio leporino. De estos últimos queda el siguiente relato del sacrificio que realiza la madre al ser echada del pueblo:

“Es que enaquel pueblo nació un niño nariz hendido queellos les llama cacya cinca, y que le encerróa la dicha india y a su hijo diciéndole hijo deSantiago… todos le azotaron a la india y laecharon del pueblo, y cubierto echa a huir delpueblo con su hijo la dicha india a un cerrillo…y allí dicen que estuvo un mes y que sele murió el hijo y le enterraron al niño… y allísacrificaron al rayo Santiago; y de allí trajerona la india muy vestida con sus taquíes alpueblo”.

Es decir que una vez “devuelto el hijo alrayo”, la madre pudo retornar purificada. El cura José de Arriaga, uno de los cronistas hispanos que vivieron en esta región, cuenta en La extirpación de idolatrías en el Perú (1621) que “cuando nacen dos de un parto que […]lo tienen por cosa sacrílega y abominable, y aunque dicen que el uno es hijo del Rayo, hacen grandes penitencias […] Cuando nacealguna criatura de pies, […] tienen tambiénlas mismas abusiones, y lo que peor es cuandopueden escondellos no las bautizan, y simueren chiquitos, así […] los guardaban ensus casas en unas ollas…”.

En el mundo aymara denominaban a cada uno de los gemelos según su sexo. Así, para los gemelos hombres, al primero se llamaba Vissay al segundo Cakha Ccakha. En cuanto a las gemelas, a la primera se le llamaba Ahualla y a la segunda Hispalla. Ximena Medinacelli (¿Nombreso apellidos?, 2003) señala que al considerarse a los gemelos como personas marcadas o divididas por el Rayo, era previsible el infanticidio de uno de ellos. Analizando los nombres y las edades de tres comunidades aymaras para el siglo XVII, encuentra que los nombres Uissa, Vissaya y Visalla se mantenían hasta que estas personas lleguen a ser ancianas y no así los nombres Cahaya o Caha. Así es posible señalar que “sobrevivía solamente el gemelo que nació primero y en menor medida la melliza. Las parejas de gemelos que eran hombre y mujer parece que no tenían el mismo destino”.

Si la pareja de gemelos hombre y mujer no tenían el mismo destino, se puede comprender entonces el buen augurio de este nacimiento descrito en los ritos del Rayo.

Recientes trabajos antropológicos en el área rural boliviana, muestran que hasta casi fines del siglo XX la práctica del sacrificio ritual de uno de los gemelos para ser entregado a su padre, el dios del Rayo, todavía se mantenía vigente (Javier Itzkó et al, Tiempo de vida y muerte, 1986).Es claro entonces que cuando se producía el nacimiento de gemelos del mismo sexo, uno de ellos debería ser devuelto al padre, al Rayo. Mientras que el que se quedaba tenía el poder de mediar y de transmitir los deseos de los dioses a los seres humanos; es decir, de ser el líder para regular el orden religioso de la comunidad.

El Rayo, padre de los gemelos

Se sabe que el Rayo en sus diferentes denominaciones(Illapa, Pusicacka, Libiac, Pariacaca,

Chuquilla, Catuilla, Catequil e Inti-illapa, Yaro,Curi y Cacha) fue el principal dios del Collao

“fingiendo que es un hombre que está en elCielo con una honda y una porra, y que estáen su mano el llover y granizar, y tronoar, ytodo lo demás que pertenece a la región delayre donde se hacen los ñublados” (Juan Polode Ondegardo y Zárate, La relación de los adoratoriosde los indios en los cuatro ceques, 1561). Como han mostrado Pierre Duviols, Wari y Llacuaz (1973), y Teresa Gisbert en sus estudios acerca de las migraciones aymaras (1987);el Rayo era la divinidad principal de los pueblos pastores del altiplano. También, según Theresse Bouysse y Olivia Harris (1987), al parecer el Rayo fue la deidad de los Choquelas (Caquiilla).Posteriormente, Illapa fue incorporado al panteón incaico como uno de los tres dioses primordiales. Estaba representado en el Coricancha junto con Viracocha e Inti, teniendo un templo y una cancha particulares en el Cusco.

En tiempos coloniales el dios del Rayo asumió el nombre de Santiago, con el que sobrevive hasta el día de hoy. Ludovico Bertonio que escribe el primer diccionario aymara-español (1612), traduce Illapuatha como el “enviar el rayo del cielo, hacerle caer, es propio de Dios”. Pero además como granizo, arco iris, terremoto, volcanes, fuego de la tierra, remolinos, tempestades, torbellinos y agua en abundancia. Su cualidad de dividir se expresaba en el tener dos hijos -gemelos-en lugar de uno que era lo corriente. Illapa, como Wallallu Qarwincho (otra expresión delrayo), habrían promovido que los seres humanos tuvieran hijos gemelos: “era Huallalloquien transmitía la fuerza vital a los hombres, no consintiendo que engendrasen másde dos hijos. Uno se lo comía. El otro, el preferido, era criado por sus padres”. El contacto de la comunidad con el mundo divino es dado entonces por el camino de los gemelos.

Como se ha observado a lo largo del texto, el contacto de las comunidades andinas con el mundo divino es mediante los hijos de rayo, especialmente los gemelos. Su nacimiento era un fenómeno social que causaba preocupación ante un posible peligro de subsistencia frente a una catástrofe. Pero sólo cuando se producía el nacimiento de gemelos del mismo sexo se debía apaciguar al dios del Rayo mediante una ofrenda humana, retornando al niño, generalmente el más débil, a su reino, mientras el otro quedaba como el lazo, el mediador entre el AkaPacha y las míticas y desconocidas fuerzas del Alax Pacha.


* Historiador

catalejo.laepoca@gmail.com

1 gemelos, en quechua.

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