diciembre 2, 2020

III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Unidos, avanzamos más rápido

Sí, es cierto, desde hace casi un siglo y medio el joven cubano José Martí, hermano menor de Simón Bolívar y de todos los Libertadores, nos advirtió que la conquista del Perú sólo fue posible porque al llegar Piazarro a estas latitudes Atahualpa guerreaba con su hermano Huáscar. Situación similar ocurrida en México donde Xicotencatl ayudó a Cortés para derrotar a Cuathemoc, y así un sinnúmero de casos.

La tirada de orejas de Martí a sus contemporáneos –y también a nosotros– la realizó con una fuerte pregunta: “¿Que vulgar entendimiento, ni corazón mezquino, ha menester que se le diga que de la UNIÓN depende nuestra vida?”.

La importancia de la CELAC

Durante los días 28 y 29 de enero treinta y tres países de nuestro continente, representados por 21 jefes de Estado y otras autoridades de importancia, se reunieron en la ciudad de Belén (Costa Rica), para participar en la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Pero, ¿cuál es la importancia real de este organismo y de esta nueva cumbre?

Como Ud. puede ver la CELAC está integrada por poco más de una treintena de países que representan al conjunto de Estados y Naciones que encontramos en nuestra América, excluyendo a EE.UU. y Canadá, los de la otra América.

Este organismo, creado en México (2010), y cuya primera cumbre fue celebrada el 2 y 3 de diciembre en Venezuela (2011), es el único espacio, en la historia del continente, que de manera amena y dialogante aglutina a nuestros pueblos, procurando integrarlos en sus diferencias, buscando trazar caminos comunes a problemas comunes: paz, desarrollo, integración cultural, lucha por la soberanía, profundización de la democracia, políticas contra la pobreza y exclusión, etcétera.

Actualmente la CELAC representa el organismo de integración más importante del continente, influyendo con sus políticas en los destinos de casi 600 millones de habitantes, cuyas economías –en su conjunto– representan la tercera parte de la producción e ingresos mundiales pero que, sin embargo, aún deben enfrentar importantes desafíos como la superación de la pobreza que afecta a casi un tercio de su población, es decir, 200 millones de habitantes.

La III Cumbre de la CELAC

El nuevo cónclave americano demostró que unidos, avanzamos más rápido. Asimismo, el sentido estratégico de la alianza quedó fielmente plasmado en las palabras de Raúl Castro al señalar que: “desarrollar la unidad en la diversidad, la actuación cohesionada y el respeto a las diferencias seguirá siendo nuestro primer propósito y una necesidad ineludible, porque los problemas del mundo se agravan.”

Somos diversos, sí, en la CELAC se reúnen pueblos de habla castellana, inglesa, francesa, portuguesa, sin contar los decenas de dialectos y lenguas nativas de nuestros pueblos originarios. Pero, la tarea es la unión de esa diversidad para enfrentar conjuntamente los problemas que a todos nos aquejan.

De esta manera, en coincidencia plena de propósitos a mediano y largo plazo, nuestros mandatarios concluyeron:

• La necesidad imperiosa del levantamiento inmediato del bloqueo económico, financiero y comercial que EE.UU. ha impuesto sobre Cuba desde más de medio siglo.

• El apoyo incondicional al Proceso de Paz en Colombia.

• La devolución de Islas Malvinas a la Argentina por parte de Reino Unido.

• La lucha decidida –con objetivos a mediano plazo y medibles– contra la pobreza y desigualdad social en el continente.

Otros temas fueron tratados pero el tono fue el mismo: asegurar el bienestar de nuestros pueblos en un marco de cooperación, respeto y paz.

Evo, Raúl, Maduro y Correa

Los jefes de Estado de los procesos emancipatorios más radicales y avanzados de nuestra América, una vez más, hablaron con la verdad, representando los intereses de los más pobres y exigiendo lo exigible, lo imprescindible y lo justo: el derecho a vivir en paz, de manera solidaria, en respeto a la vida de la naturaleza y del hombre.

Nuestro presidente fue más allá, declarando: “algún día debería aprobarse un documento en Naciones Unidas donde se reconozca que Cuba es el país más solidario del mundo… Aprendí de Fidel que se da lo que se tiene y no lo que sobra”.

Pero, sin lugar a dudas, las declaraciones de condena a la guerra económica y psicológica que EE.UU. y su pandilla venezolana llevan a cabo contra la Revolución Bolivariana, fueron las más sensibles en tanto llamados urgentes a denunciar los planes golpistas contra ese hermano y valiente pueblo. Así, el presidente Correa dio en el blanco:“Basta de guerras económicas contra países como Venezuela que nos recuerdan bastante bien a la guerra económica de la burguesía chilena contra la de Salvador Allende cuando se dieron cuenta que no podían vencer en la urnas al ser contundentemente derrotados en marzo de 1973 en las elecciones legislativas”.

También fueron afectuosas las palabras de Evo y Raúl para con el presidente Maduro, quien, además, recibió el apoyo de todos los países de la CELAC.

Evo y Bachelet

Bolivia y Chile caminan por aceras opuestas: el primero enarbola las banderas de una real integración, mientras el segundo refuerza la contraofensiva de Washington a través de la Alianza Pacífico.

Claro, los gobiernos son una cosa y los pueblos otras, y, el espíritu constructivo del cónclave permitió que el hermano Evo y la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, conversaran treinta minutos, acción que ha sido solicitada permanentemente por nuestro país y que constituye la base de la demanda marítima en La Haya: establecer un diálogo franco entre ambos países.

¿Hubo avances? Sí. Ambos mandatarios coinciden en la importancia de resolver de manera conjunta problemas que atañen a amabas naciones, viendo la necesidad de retomar la llamada Agenda de los 13 puntos (2006), que intentaría dar soluciones a: 1. Desarrollo de la confianza mutua; 2. Integración fronteriza; 3. Libre tránsito; 4. Integración física; 5. Complementación económica; 6. Tema marítimo; 7. Silala y recursos hídricos; 8. Instrumentos de lucha contra la pobreza; 9. Seguridad y defensa; 10. Cooperación para el control de tráfico ilícito de drogas y productos químicos esenciales y precursores; 11. Educación, ciencia y tecnología; 12. Culturas; 13. Otros temas.

Como ve, la CELAC indudablemente se ha convertido en el espacio de encuentro de las diferencias.

De Cumbre en Cumbre

Fue en 1962 cuando ante la expulsión de Cuba de la OEA el notable canciller isleño, Raúl Roa García, con lengua perspicaz la definió como nadie: “Ministerio de Colonias de EE.UU.” Claro, habían apoyado el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala (1954), la invasión a Cuba en Playa Girón (1961), y posteriormente, la invasión norteamericana a República Dominicana (1965) y las dictaduras que agobiaron a nuestros pueblos por décadas.

Sin embargo, al tomar vuelo propio la integración continental, un conjunto de pueblos ha decidido invitar –en un hecho inédito– a Cuba para la próxima Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá en abril próximo.

¿Se da cuenta que este es el siglo de los pueblos?, ¿o nos ayudamos entre toditos para enfrentar al monstruo del norte o éste nos engulle?

Estaremos pendientes de la cita de abril, le informaremos.


Declaración de Costa Rica, III Cumbre de la CELAC

1. América Latina y el Caribe como Zona de Paz basada en el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional, incluyendo los instrumentos internacionales de los que los Estados miembros son parte, y los Principios y Propósitos de la Carta de las Naciones Unidas;

2. Nuestro compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región;

3. El compromiso de los Estados de la región con el estricto cumplimiento de su obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos;

4. El compromiso de los pueblos de América Latina y el Caribe de fomentar las relaciones de amistad y de cooperación entre sí y con otras naciones, independientemente de las diferencias existentes entre sus sistemas políticos, económicos y sociales o sus niveles de desarrollo; de practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos;

5. El compromiso de los Estados de América Latina y el Caribe de respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones;

6. La promoción en la región de una cultura de paz basada, entre otros, en los principios de la Declaración sobre Cultura de Paz de las Naciones Unidas;

7. El compromiso de los Estados de la región de guiarse por la presente Declaración en su comportamiento internacional;

8. El compromiso de los Estados de la región de continuar promoviendo el desarme nuclear como objetivo prioritario y contribuir con el desarme general y completo, para propiciar el fortalecimiento de la confianza entre las naciones.

Instamos a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta Declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC.

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