diciembre 3, 2020

Carlos Villegas Quiroga en la resistencia a la dictadura de Banzer

por: Teresa Subieta Serrano

Considero necesario y oportuno referirme a una faceta poco conocida y menos difundida de la historia de nuestro querido compañero Carlos.

Es en la Universidad, donde nos conocimos, ahí forjamos y templamos nuestra voluntad revolucionaria. Es en la clandestinidad donde forjamos nuestro compromiso y lucha revolucionaria junto a los sectores populares.

En el septenio de 1971 a 1978, él participó activamente en las luchas universitarias, ligadas a las luchas populares, para combatir a la dictadura fascista militar oligárquica y proimperialista presidida por Hugo Banzer Suárez.

Su compromiso se expresó en su militancia en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), por entonces una esclarecida organización que contaba en sus filas a líderes como Gilberto Bernal, Domitila Chungara y Casiano Amurrio, entre otros. Él era conocido con su sobrenombre de ‘chorizo’.

Él bebió de estas fuentes inspiradoras para lograr lo que hoy hizo, junto al hermano Evo, de YPFB, empresa que nos sostiene y nos va sacando poco a poco de la miseria y pobreza en que nos encontrábamos.

Fue representante de la Facultad de Ciencias Económicas ante el Comité Interfacultativo de la UMSA, vanguardia de la resistencia universitaria, participando con sus análisis y orientación política en esta trinchera, la cual tuvimos el honor de compartir con otros líderes universitarios de las facultades de nuestra universidad. Eran tiempos en que el persistente trabajo clandestino se articulaba con las actividades públicas abiertas en las que junto a nuestra demanda de restitución de la Autonomía Universitaria, exigíamos el ejercicio de las libertades y derechos democráticos del pueblo boliviano.

Actuábamos en coordinación con la Central Obrera Boliviana, Federación de Mineros y organizaciones campesinas, todas clandestinas, para la lucha sin tregua con el objetivo de debilitar y un día derrotar a la dictadura que masacraba, unas veces selectivamente, a militantes revolucionarios o progresistas, otras veces indiscriminadamente, a campesinos como en Tolata y Epizana.

Los combates incesantes que libramos no fueron en vano. A fines de 1977 y principios de 1978, con la heroica Huelga de Hambre en torno a las mujeres mineras, marcamos la derrota de la dictadura militar oligárquica y proimperialista, abriendo el camino de la democracia, en inicio precaria, después utilizada por las fuerzas retrógradas y al fin, ahora, floreciendo en su calidad de democracia participativa, popular, comunitaria, en el contexto del proceso de cambio que vivimos.

Honor y gloria a Carlos Villegas, también por su participación consecuente en las luchas antidictatoriales, junto a otros valerosos universitarios y luchadores populares, muchos de ellos y ellas anónimos, que contribuyeron en los años setenta al avance histórico que hoy tenemos con orgullo.

Nuestro mejor homenaje es el de continuar en la lucha por la liberación y felicidad de los bolivianos.


* Teresa Subieta Serrano, es la ex Presidenta de Derechos Humanos – La Paz.

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