diciembre 3, 2020

Segunda parte- Las claves de los diálogos entre la Habana y Washington

Los diálogos entre La Habana y Washington continúan y, esta semana, congresistas norteamericanos visitaron la mayor de las Antillas para tratar temas concernientes a los dos países.

En esta edición publicamos la segunda parte de la entrevista que le hiciéramos, el miércoles 28 de enero, al compañero Benigno Pérez Fernández, Embajador de la República de Cuba en Bolivia, referida a los diálogos entre Cuaba y Estados Unidos.

La Época (LE).- ¿Qué puntos se han tratado en los diálogos de enero realizados entre los dos países en la ciudad de La Habana?, ¿en qué temas ha habido acuerdos y en cuáles se mantienen diferencias?

Benigno Pérez (BP).- El 21 hablamos de temas migratorios, y el 22, de los pasos para el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Es importante que los lectores bolivianos, comprendan que estamos hablando de relaciones diplomáticas, que la “normalización” de relaciones conlleva otros temas porque, por ejemplo, lo más importante que es el bloqueo de EE.UU. contra Cuba, Obama no lo puede levantar ya que lo tiene que hacer el Congreso, aunque Obama sí podría ampliar, usando sus facultades ejecutivas, las medidas que anunció en este mes de enero; podría ampliar las licencias pueblo a pueblo para que más ciudadanos norteamericanos puedan viajar a Cuba.

Además, seguimos los cubanos sin poder importar productos que tengan más de un 10% de materia prima norteamericana, y tampoco es posible que productos de otros países que tengan componentes cubanos puedan entrar al mercado norteamericano. Tampoco podemos comprar a las subsidiarias norteamericanas en terceros países.

Hay una serie de temas que el presidente Obama pudiera ampliar pero no lo ha hecho aún.

Hablando de las conversaciones del día 21, puedo decir que el representante de EE.UU. expresó que la Ley de Ajuste cubano y la política de “pies secos y pies mojados” iban a seguir siendo la esencia de la política migratoria hacia Cuba. No sé si los lectores bolivianos tendrán conocimiento de qué se trata. Esta ley fue aprobada por el congreso norteamericano a fines de los años sesentas y les da a los cubanos el “privilegio” de que todo ciudadano que llegue a EE.UU., de la forma que llegue, al año y un día, se le conceda la residencia. Eso no pasa con ningún país del mundo.

Por otra parte, la política de “pies secos y pies mojados”, que es una política y no una ley –lo que posibilita que Obama la puede quitar mañana si lo desea–, propone que cualquier ciudadano cubano que llegue por mar, si es interceptado en el agua por autoridades norteamericanas, será devuelto a Cuba, pero el que llegue a su territorio y pise tierra norteamericana ya se pueda quedar.

Ambas leyes incentivan la migración ilegal de Cuba a EE.UU.; miles de personas deben de haber muerta en esa travesía, lo que vuelve incongruente que estemos negociando acuerdos migratorios y que una de las partes promueva la migración ilegal.

LE.- ¿Cuáles son los temas de mayor interés para Cuba?

BP.- Son varios. Aunque destacan tres para llegar a la “normalización” porque, como expliqué, estamos dando un primer paso decisivo en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Un tema es el bloqueo. Para que haya “normalización” tiene que haberse levantado el bloqueo.

Los EE.UU. ocupan un territorio cubano ilegalmente, contra la voluntad del pueblo cubano, que es la Base Naval de Guantánamo. Esto debe resolverse antes de llegar a una “normalización” plena.

Tienen que acabar también los intentos de EE.UU. de subvertir el régimen cubano. Las medidas tomadas recientemente por Obama tienden a influir sobre la llamada “sociedad civil” cubana; por ejemplo, ha declarado que va a permitir a las empresas de telecomunicaciones establecer relaciones con Cuba, en el entendido –por parte de ellos– que eso tendrá una influencia en la sociedad cubana. ¿Por qué le permite a las empresas de telecomunicaciones y no a otras que fabrican medicamentos o equipos médicos?

Estos temas son claves para nosotros en un proceso de plena “normalización” en las relaciones.

LE.- ¿Cuál es el real alcance de las palabras de Fidel publicadas hace una semana: “No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra”?

BP.- Pienso que hay poco que comentar de esas palabras, ¿no? Había muchas especulaciones respecto a que Fidel no hablaba o no había dicho nada de este proceso, incluso llegaron a especular sobre la posible muerte del compañero Fidel.

Creo que fue claro, en el párrafo siguiente de la carta que Ud. menciona, habla de que el presidente Raúl Castro usó sus facultades para llevar este proceso. Fidel ha dicho que está de acuerdo en todo este proceso que se está llevando a cabo y que, por supuesto, él como muchos, después de tantos años de hostilidad, desconfiamos de la política de EE.UU.

LE.- Algunos analistas –inclusive de izquierda– leen el nuevo acercamiento entre Cuba y EE.UU. como una nueva estrategia de aislamiento y agresión hacia la Revolución Bolivariana por parte del país del norte, ¿cuál es la postura de Uds. al respecto?

BP.- Algunos han dicho más, han llegado a decir –por supuesto no nos conocen– de que Cuba está dando la espalda a la Revolución Bolivariana de Venezuela. Les remito al discurso del presidente Raúl del día 28 de enero en la CELAC; para nosotros los principios valen mucho y jamás hemos abandonado a ni un hermano ni a un amigo, y eso nos lo ha enseñado Fidel, quién, incluso antes del triunfo de la revolución, cuando venía en el GRANMA y se cayó uno de los expedicionarios al agua, dijo que había que buscarlo, a riesgo de no llegar y haber naufragado. Estuvieron horas buscando a aquel expedicionario, hasta que lo encontraron. Eso es un ejemplo para todos los que seguimos a la Revolución y a nuestros líderes, sabemos que nunca nadie quedará abandonado.

Seguimos esas ideas en política exterior, para nosotros los principios valen más que cualquier relación. Estamos dispuestos y queremos tener una relación normal con EE.UU. pero sin que se mueva un milímetro de nuestros principios, nuestra independencia o soberanía.

Venezuela es nuestra hermana y está sufriendo una agresión brutal de la derecha continental, hay mucho dinero en juego. Algunos ex presidentes se están prestando a estas acciones, es muy lamentable. Al compañero Maduro no lo dejan gobernar.

Muchos compañeros nos han preguntado cómo es posible que EE.UU. esté conversando con Uds. y paralelamente agrede a Venezuela. Esa es su política y nosotros estaremos al lado de Maduro y su pueblo hasta el final.

LE.- ¿Qué importancia tienen para Cuba los nuevos procesos de integración nuestroamericanos que se manifiestan en organismos internacionales como la ALBA, UNASUR y la CELAC?

BP.- Esos son los ejemplos más palpables de los cambios que han tenido lugar en nuestra América, como decía Martí.

En los años 60’s era impensable algo de esto. El continente requería de una CELAC porque creo que el resto de las sub (UNASUR, los centroamericanos, etc.) tenemos que buscar la integración.

Estos organismos son un ejemplo de que América Latina se ha levantado y camina, que nos respetan en el mundo. Incluso las crisis económicas que ha habido en el mundo nos han afectado menos. Vemos hoy con sana envidia como a Bolivia han llegado numerosas delegaciones del mundo a celebrar con el presidente Morales, y los bolivianos, el triunfo de aquel hermano.

En fin, vemos todos estos cambios con mucha alegría. Nosotros, que luchamos solos durante tantos años, nos sentimos muy contentos y felices, muy acompañados.


* Javier Larraín P., es el Director de La Época.

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