noviembre 23, 2020

¿La política también es para las warmis (mujeres)?

por: Saúl Flores Calderón 

En el mes de diciembre de 2014, los chachas políticos (varones políticos en el idioma aymara) de los municipios de la provincia Omasuyos han recibido un balde de agua fría al enterarse que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) aprobó una circular que garantizaba la alternancia y paridad para las elecciones subnacionales del próximo mes.

Dicha circular, TSE– PRES–SC–060/2014, garantizaba y daba preferencia a que las warmis sean las primeras titulares en las listas de candidatos/as a las concejalías.

Recuerdo que antes de publicarse la circular de TSE, varios chachas ya se habían perfilado y asegurado el primer puesto en la lista de candidatos/as, pero la circular desconfiguró sus aspiraciones.

A pocos días, e incluso horas, de presentar la lista oficial de candidatos al Tribunal Departamental Electoral, no hubo consenso, lo que generó pugnas entre los candidatos y los delegados de la organización política. Los chachas no estuvieron de acuerdo en que las warmis vayan como primeras en la lista de candidatos/as a las concejalías. Al final no tuvieron otra opción que acatar la circular. Los chachas tuvieron que ceder el primer puesto a las warmis y quedarse ellos en el segundo puesto; sólo los que tenían más influencia con los representantes máximos de la organización política pudieron mantenerse en la primera preferencia.

Los sucesos que describo demuestran, una vez más, que en la mente de los varones aún persiste esa concepción colonial de que la política está hecha solamente para los chachas y no para las warmis. Esa concepción se dio en la antigua Grecia y continúa hasta nuestros días, incluso está presente en las comunidades andinas donde, aparentemente –según los pachamámicos–, no existe la desigualdad de género.

Los pachamámicos del actual gobierno profesan que en el mundo andino existe la igualdad y la equidad de género pero, en los hechos –como hemos visto–, no existe tal concepción andina; quizás así fue en la pre colonia.

Los candidatos aymaras aspirantes a las concejalías no estuvieron de acuerdo, desde el principio, con que las warmis vayan como primeras candidatas, para aquellos la política no está hecha warmis. Por otra parte, cuando las warmis participan en política son vistas por los chachas como simples imágenes y símbolos de la política andina, y no como sujetos políticos autónomos. De hecho, si es que no hubiese una ley que garantice y controle la alternancia y paridad, todos los candidatos serían chachas.

A estas alturas ya están inscritas las listas de candidatos/as a las concejalías y, ciertamente, hay un mayor número de warmis que encabezan la primera titularidad. Es seguro que los concejos municipales, después de las elecciones, estarán conformados por una mayoría femenina, o sea, si antes un concejo municipal estaba conformado por tres concejales y dos concejalas, ahora lo estará por tres concejalas y dos concejales.

Por último, considero que el actual gobierno –como ningún otro– está abriendo las puertas a las warmis, como, también, a los “indígenas”, en diferentes esferas, por medio de leyes, decretos y circulares que aprueban las instituciones del Estado, por ejemplo: la circular emitida por el TSE que garantiza la paridad y la alternación. Estas acciones deberían ser bien aprovechadas por las warmis e “indígenas”. Ahora, la tarea que queda a las warmis es romper con esa mentalidad colonial y demostrar que la política también es para ellas.


* Saúl Flores Calderón, es sociólogo y miembro del MINKA.

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