diciembre 2, 2020

Estatismo en tiempos de descolonización

por: Norma Ríos 

Los dilemas de una sociedad como la nuestra pueden ser encarados a partir de muchos diálogos y discusiones; esta columna es una invitación a abordar un tema que consideramos capital a partir del diálogo sur–sur. Nos referimos al tema de la ideología estatista a partir de los aportes del grupo Estudios de la Subalternidad de la India.

Nuestra sociedad está acostumbrada a que los análisis giren en torno a un tema: el Estado. Somos muy estatistas a la hora de realizar cualquier tipo de reflexión, y muchas veces nos olvidamos de otros actores que pueden ser centrales en el desarrollo de los acontecimientos y los secundarizamos. Esto nos pasa no sólo cuando hablamos de política, también en otros campos, por ejemplo, la historia.

Los Estudios de la Subalternidad realizan una visión crítica del estatismo histórico, efectúan una revisión crítica de las narrativas históricas producidas en la India colonial y postcolonial, es decir, ponen en cuestión la forma de contar la historia moderna de la India. Discuten cómo las narraciones históricas, por ejemplo de las rebeliones campesinas, son configuradas a partir de una lógica de dominación colonial. Una de sus tesis es que la insurgencia en sí misma se mantiene como algo externo a la comprensión de los historiadores, ya que estos sitúan como protagonistas de la narrativa un poder que trasciende a la insurgencia, por ejemplo, un poder presente (el Estado que está en vigencia) o un poder futuro (el Estado a construir o la emancipación). El estatismo histórico busca constituir –a partir de definir que entra en la historia y que no, y quiénes son los protagonistas de los hechos– una hegemonía política, y así definir quiénes son ciudadanos y quiénes gobernantes.

En nuestro país, que tiene una realidad colonial, muchos intelectuales caen en este tipo de ideología estatista a pesar de que se autodefinen dentro de una línea de pensamiento de descolonización. Esto nos muestra que muchas veces incurrimos en ciertas ideologías sin darnos cuenta de que lo estamos haciendo, lo que nos puede conducir a entrar en contradicciones ideológicas.

Una de las formas en que la mayoría entiende actualmente la descolonización está centrada en la búsqueda de una nueva realidad social que se aleja de ciertas prácticas y comportamientos como el desconocimiento, la invisibilización y secundarización del otro. Por tanto, un discurso histórico de descolonización entra en total contradicción con un discurso estatista, porque este último es necesariamente de contrainsurgencia, es decir que reconoce como único sujeto de la historia al Estado y desconoce a los demás sujetos.

Existen muchos discursos que señalan ser descolonizadores, por tanto que escuchan a los otros; sin embargo, en los hechos no lo hacen. Esto no sólo pasa con el estatismo histórico, también se puede dar con otro tipo de discursos. Existen discursos que se alejan del estatismo histórico y entran en otro tipo de narración histórica, pero no por eso dejan de ser de contrainsurgencia porque también niegan a otros grupos. Un ejemplo de lo último se dio en Bolivia cuando la izquierda proletaria y marxista no tomaba en cuenta en su discurso a los indígenas.

Lo importante es darnos cuenta de que no todos los discursos que dicen ser descolonizadores o de izquierda lo son. Además, es necesario escuchar otras voces de la historia, esto “reintegrará a la narración la cuestión del protagonismo activo y de la instrumentalidad” (Guha) de los verdaderos sujetos de la historia. Esto sólo se logrará rompiendo y revolviendo los argumentos y la trama de la versión dominante de la historia.


* Norma Ríos, es una joven socióloga boliviana.

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