diciembre 5, 2020

Ni chicha ni limonada

por: Edmundo Juan Nogales Arancibia

Una linda canción de Víctor Jara, cantautor chileno revolucionario, es “Ni chicha ni limonada”, canción que bien le queda a los que no toman partido por los de arriba ni por los de abajo.

Cito y recomiendo escuchar esta obra porque es buen momento para continuar la discusión sobre las clases medias en un contexto de varias elecciones en Latinoamérica y en las que el voto del pueblo decidirá sobre la continuidad de los procesos de cambio.

Estos días, a propósito de las recientes elecciones en Argentina, salió un gráfico que muestra en seis escenas la actitud pendulante de la clase media:

1.- Viene un gobierno popular 2.- aumenta la clase media 3.- la clase media empieza a creerse oligarquía y apoya a la derecha 4.- la derecha destruye a la clase media 5.- la clase media empobrecida vota por un gobierno popular 6.- viene un gobierno popular.

Ahora, los actores de los procesos de cambio se preguntan qué está pasando con el pueblo que los apoyaba abrumadoramente tiempo atrás; sin duda parte de la izquierda argentina no durmió por esa pregunta el domingo pasado.

En los países con gobiernos progresistas la clase media ha crecido bastante y posiblemente muchos de sus sectores sean los que ya no apoyan a los gobiernos que los llevaron allí. Es un crucial tema a debatir porque la crisis del capitalismo, cuya expresión más reciente es la crisis financiera, continuará afectando a la región, y muestra de ello es la reciente caída de la moneda china que ha causado un fuerte impacto en países sudamericanos que han devaluado sus monedas.

No está mal que se hayan mejorado las condiciones de vida del pueblo, lo malo es que ese proceso no se ha realizado junto a transformaciones estructurales en lo ideológico y económico, que le den carácter irreversible.

En lo ideológico, transformando la conciencia del pueblo, a través de proyectos que construyan el poder popular, que a la par de llevar programas en beneficio de la población fortalezcan sus lazos de comunidad, organización, debate y acción, para alcanzar los proyectos que se trazan como colectivos y no como individuos; por ejemplo, construir un colegio haciendo que la gente del lugar sea la que también tenga que trabajar, cuidar los materiales y que cada quien sepa con qué y cómo se está haciendo la obra y cuánto se está disponiendo, es decir, involucrando a todos y que todos asuman su rol.

En lo económico, modificando las relaciones sociales de producción y esto tiene que ver con la propiedad de los medios de producción, no se habla aquí de casas, electrodomésticos ni autos, sino de medios de producción como fábricas y minas, que siendo de los trabajadores puedan ellos disfrutar de la riqueza que generan, y sean ellos los que asuman el crecimiento de las unidades productivas en base a la autogestión obrera. También distribuyendo tierras productivas a las comunidades, fortaleciendo así la propiedad comunitaria o estatizando los sectores estratégicos que no pueden pertenecer a individuos ni a grupos de personas sino a todo el pueblo a través del Estado.

Estas son algunas tareas pendientes, y vale la pena puntualizar que mientras más avanza un proceso mayor es la amenaza al sistema.

La actitud tiene que cambiar, no podemos ser ni chicha ni limonada, o marchamos hacia la revolución o perderemos lo hasta aquí avanzado.


* Abogado.

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