diciembre 4, 2020

Algunos datos sobre lo que se puede esperar en La Haya

Aunque toda la atención mediática está concentrada actualmente en el referendo constitucional del próximo febrero, consideramos que vale la pena reflexionar un poco acerca de la demanda marítima que nuestro Estado impulsa en la Corte Internacional de Justicia. La euforia del pasado 24 de septiembre, consideramos, debe ser abordada con algo de cautela. Después de todo, sólo nos hemos ganado el derecho a pelear (jurídicamente).

De acuerdo al CIA World Factbook en el planeta existen actualmente 193 Estados con disputas territoriales de algún tipo, sea por límites marítimos o terrestres. Esto quiere decir que si consideramos que la ONU está compuesta por 193 Estados reconocidos, absolutamente todo el planeta tiene algún tipo de conflicto sobre límites con otro Estado o entidad de algún tipo. Actualmente, en Latinoamérica existen 15 disputas territoriales.

Desde 2001 hasta la fecha, registra un artículo de la BBC Mundo, nuestro continente tiene la mayor cantidad de demandas en la CIJ en comparación con otros continentes del mundo.

No obstante, no todos estos países recurren a la Corte Internacional de Justicia para resolver sus discrepancias.

De hecho, de acuerdo a una investigación realizada por el diario digital chileno T13, desde 1948 hasta el presente la CIJ ha atendido 48 casos o demandas por territorio. Tomando en cuenta que esta entidad fue creada en 1946, podemos suponer que esta clase de impases son muy comunes.

De esos 48 casos solamente 13 fueron resueltos a favor del demandante. En 19 casos se declaró neutral y en otros 16 falló en contra del demandante. Esto quiere decir que, ahora que la CIJ se declaró competente en nuestro caso, existe cerca de un 45% de probabilidades de que falle a nuestro favor, a juzgar por la tendencia de sus decisiones.

También es bueno tomar en cuenta algo que nos señala el profesor Brian Taylor, en su ensayo “Territorial Disputes at the International Court of Justice”. De acuerdo al académico, los Estados en disputa justifican la propiedad de determinados territorios en base a seis tipos de razones: control efectivo sobre el territorio, derecho histórico a su título, uti possidetis, geografía, tratados internacionales y homogeneidad cultural.

De estas justificaciones, se anota, la CIJ suele favorecer a los Estados que evidencien su propiedad sobre un territorio con las razones de: un tratado internacional que determine dicha titularidad, uti possidetis (que quiere decir que lo que tenías antes lo seguirás teniendo ahora) y, finalmente, el control efectivo sobre ese territorio.

Aún no sabemos cuál será la estrategia de nuestro equipo jurídico en la Corte Internacional de Justicia, pero sí sabemos que se trata, con todo, de un logro que ha unido a políticos de todos los colores y tamaños. Las intervenciones del ex presidente Mesa tanto dentro como fuera de la Corte demuestra el alto nivel de nuestros representantes.

Si alguna vez Zavaleta concluyó que Bolivia perdió la Guerra del Pacífico por no ser verdaderamente una nación, hoy podemos decir que no ha habido otro momento en la historia de nuestra patria en la que sus ciudadanos se hayan sentido tan parte de un Estado y tan necesarios los unos para los otros.

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