noviembre 26, 2020

Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, pilar de la revolución cultual

por: Rider Jesús Mollinedo

Los libros se distribuirán en bibliotecas municipales, secundarias, universitarias, centros de documentación y también espacios comunitarios en el campo.

El próximo jueves 26 de noviembre se presentarán las primeras obras del proyecto editorial más ambicioso de la historia nacional, la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, que pretende publicar y difundir doscientas de las más representativas obras del pensamiento y conocimiento de nuestro país hasta 2025, año del bicentenario.

Para contarnos detalles de esta experiencia pionera, La Época conversó con Marco Montellano Gutiérrez, poeta tarijeño y coordinador general del proyecto.

Rider Jesús Mollinedo.- ¿Cómo se gestó la idea de conformar una Biblioteca del Bicentenario de Bolivia?

Marco Montellano Gutiérrez.- La idea es originalmente del Vicepresidente Álvaro García Linera y se enmarca en la celebración del bicentenario de Bolivia, en la Agenda Patriótica 2020-2025, y en el marco normativo que otorgan la nueva Ley del Libro “Óscar Alfaro” y la Ley de Educación Elizardo Pérez-Avelino Siñani.

Esos tres instrumentos jurídicos y de planificación estatal conforman el escenario dentro del cual se inserta el proyecto de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB). Es importante precisar que el proyecto no es una biblioteca, un espacio físico, sino un proyecto editorial.

¿Cómo se realizó el proceso de selección de los 200 libros de la Biblioteca del Bicentenario?

Una vez que el Vicepresidente anuncia la creación del proyecto se toman dos rutas. Primero, la conformación de un Comité Editorial, mismo que estaba compuesto por más de 30 expertos de diferentes áreas (historia, ciencias sociales, literatura, etc.), la mayoría de ellos bolivianos, de todas partes del país, hombres y mujeres de diferentes generaciones. Este grupo de bolivianos, y algunos extranjeros expertos radicados en Bolivia, tuvieron la misión de conformar la lista de los 200 en base a un catálogo construido sobre sugerencias, tanto de ellos como de otros expertos, a las que se sumaron la de gente que votó por la página web.

Fue un proceso amplísimo de participación con el que se logró elaborar un catálogo de más de mil libros a partir de los cuales el Comité Editorial, desde julio hasta diciembre de 2014, eligió las 200 obras finales que ahora forman parte de la BBB.

En segundo lugar, de manera paralela a la creación del Comité Editorial se crea la Coordinación General del Proyecto, del cual me hago cargo. Este equipo primero tuvo la misión de diseñar el proyecto en todas sus etapas y acompañó el proceso de selección del Comité Editorial.

El proyecto está dividido en cuatro etapas. La primera de ellas ha sido la selección de las 200 obras; la segunda, la edición que ha comenzado en febrero de 2015 una vez obtenida la lista; la tercera se hará efectiva con la distribución de las obras y la cuarta es el Plan Lector.

¿Cuáles son las obras de “indiscutible” ingreso a esta colección?

Si bien parece un número muy grande el de 200, queda pequeño porque se trata de hablar no sólo del país sino de toda su historia. Dentro de este proyecto editorial están 200 obras fundamentales pero este número ha quedado muy pequeño. Quizá si hubiésemos hablado de mil también hubiera resultado pequeño. Una forma de resolver este problema ha sido la elaboración de muchas antologías (cuento, poesía, arqueología, gastronomía, etc.).

Hay 42 antologías en la colección, esto con el objeto de que en torno a una temática puedan ingresar varios autores. Es verdad que hay clásicos de las letras, de la historia, de las ciencias sociales bolivianas pero en realidad no me parecería serio decir “estas son fundamentales” porque las 200 lo son.

Entre datos sobresalientes, ¿cuáles son los libros más antiguos o más voluminosos que tendrá la colección de la BBB?

Por ejemplo, voluminoso tenemos a El Loco de Arturo Borda, dentro de la colección de Letras y Artes, que son varios tomos. No tan antiguo pero sí muy voluminoso La historia de la Villa Imperial de Potosí de Arzáns de Orsua y Vela que también son varios tomos. Mucho más antiguo y creo que uno de los más importantes Nueva crónica y buen gobierno de Guamán Poma de Ayala que es un libro fundamental que narra sucesos de la época colonial de nuestro país, que también es muy voluminoso porque tiene varios tomos.

¿Cuál es la clasificación temática o cómo está subdividida esta colección?

Por fines de clasificación, de organización, se ha dividido en cuatro grandes colecciones. Éstas son: Historias y Geografías (69 libros), que va con un distintivo de color rojo; Letras y Artes (72 libros), que va con un distintivo de color amarillo; Sociedades (49 libros), que va con un distintivo de color verde; y Diccionarios y Compendios (10 libros) que va con un distintivo color cian o cielo.

En marzo de 2015 se hizo el lanzamiento del concurso de portadas, ¿cómo se desarrolló el mismo y quién fue el ganador?

Es importante mencionar algo. Después de escoger las 200 obras comenzó la etapa de la edición que ha demandado mucho trabajo y un mayor desafío técnico ¿por qué? Porque se trataba de pensar y diseñar algo que nunca se había hecho: una colección de 200 títulos representativos de Bolivia, un proyecto ambicioso que ha sido pocas veces hecho, incluso, en el mundo. Tenemos ejemplos como la Biblioteca Ayacucho o el Fondo de Cultura de México, etc. que no son idénticos al BBB porque tienen otro tipo de mirada. En uno, una mirada más latinoamericanista; en otro, más enfocada en la literatura.

Asimismo, había que generar muchos instrumentos para poder editar la colección y estandarizarla. Entre los más importantes, destaco la línea gráfica editorial y el manual de estilo de la colección.

Las portadas de los libros son un acápite dentro de la línea gráfica editorial del proyecto, que es algo mucho mayor y que tiene que ver no solamente con diseño sino también con estándares de edición. Dentro de ese proceso de la línea gráfica se ha decidido, no tanto por razones técnicas sino por una lógica de inclusión, hacer partícipes de este proyecto a los diseñadores gráficos del país. Por este motivo, para involucrarlos en el tema del diseño editorial, se ha decidido lanzar el concurso de portadas.

Más de 70 personas participaron y el ganador fue Obed Omar Gómez Fernández, un joven de la ciudad de El Alto. Todos los modelos de tapa que se han enviado, más el trabajo que hemos hecho con un equipo muy importante de diseñadores (el laboratorio digital de la BBB), fueron debidamente evaluados. En algún momento tuvimos tres opciones de línea gráfica y tuvimos que decidirnos por una. Algunas de las ideas que hemos rescatado del concurso de portadas, efectuando las cancelaciones correspondientes, ahora están en el diseño de la línea gráfica de la colección.

Además del concurso de portadas se han hecho grupos focales en todo el país, con estudiantes de colegio y universidad, padres de familia, etc. Ha sido un proceso muy largo, riguroso y profesional para llegar a un producto que creemos contempla todas las posibilidades y desafíos que otorga la colección por sus dimensiones, por su duración en el tiempo y por su carácter de hito histórico.

¿Cuáles son las primeras obras que publicará la BBB?

El jueves 26 de noviembre estamos presentando en el auditorio del Banco Central de Bolivia, a horas 19:00, las dos primeras obras. Una, la Antología de documentos históricos fundamentales de Bolivia, recopilación encabezada por don José Roberto Arze y en la que también trabajaron Mariano Baptista Gumucio, Rossana Barragán y Carlos Mesa. La otra, Antología de literatura infantil y juvenil de Bolivia que ha sido dirigida por Isabel Mesa Gisbert, acompañada de Manuel Vargas, Rosalba Guzmán y Mariana Ruiz como asesores.

¿Por qué estas dos antologías?

Porque son parte de otra decisión editorial. Era más fácil empezar por reeditar libros como La Chaskañawi. Lo vamos a hacer, por supuesto, pero hemos querido comenzar haciendo libros nuevos, en este caso antologías, que son libros más complejos de hacer y en particular estos dos. Antología de literatura infantil y juvenil de Bolivia que compromete al mismo tiempo teatro, poesía, cuento, novela, y la Antología de documentos históricos fundamentales de Bolivia que reúne documentos de cuatro siglos, entre cartas, discursos, documentos jurídicos, etc.

Quisimos comenzar con dos libros difíciles de hacer, precisamente, para ejercitar nuestro manual y ponerlo a tono. Pero también hay otra razón: estos son dos libros importantes para los estudiantes de todo el país. En el caso de la antología de documentos históricos, el mismo reúne más de 80 documentos históricos que, además, incluye comentarios, índices, bibliografías, estudios introductorios.

En el caso de la antología de literatura, ésta rescata lo mejor que se ha escrito en Bolivia para ese público, dividido etariamente. Muchos dirán que la literatura es literatura, que no hay literatura infantil, ni juvenil, pero no podemos negar la existencia de un público en los estudiantes del país por lo que era importante publicar este texto.

¿Cuáles serán las obras a ser publicadas próximamente?

Hay una lista de 15 libros que tenemos en proceso. Estamos trabajando en este momento en la Antología de Gastronomía de Bolivia, la poesía completa de Franz Tamayo, el libro Cartas para comprender la historia de Bolivia de Mariano Baptista Gumucio. Hay un libro fusionado que son dos crónicas noveladas o dos novelas históricas del Oriente: una es Siringa de Juan Coimbra y la otra es Arreando desde Moxos de Rodolfo Pinto Parada. También está en proceso el texto con la poesía completa de Roberto Echazú, entre otros.

Estamos tratando de combinar cuestiones temáticas, que pertenezcan a las cuatro grandes colecciones; estamos tratando de combinar cuestiones regionales, que sean del oriente, del occidente, del norte, del sur, del centro del país; estamos tratando de combinar tiempos históricos.

El proyecto es muy grande y complejo. En ello intervienen otro tipo de cosas, como por ejemplo, los derechos de autor. Si un extranjero ha escrito un libro sobre Bolivia y sigue vivo y está viviendo en Dinamarca es mucho más difícil conseguir los derechos de autor que de una obra que está en el dominio público. Ese es un factor importante a tomar en cuenta en esta fase.

Bolivia es un país en el que se lee poco, ¿qué estrategias adoptará la BBB para que esta valiosa colección sea mucho más conocida por la población?

Ahí entramos precisamente a la tercera y cuarta etapa del proyecto: la una es de distribución y la otra es la de difusión por medio del Plan Lector.

Lo primero que tenemos que hacer es que los libros lleguen a todo el país porque antes se hicieron muchas experiencias editoriales que no salieron de La Paz y/o se han quedado en círculos letrados muy reducidos. No estamos haciendo ediciones enormes como quisiéramos. Por ahora estamos empezando con la edición de 4.000 ejemplares, que para el mercado comercial es un montón, pero si ya te pones a distribuir en bibliotecas municipales, estudiantiles, universitarias, centros de documentación, etc. ese lote queda pequeño porque ahora hay también bibliotecas comunitarias en el campo.

Vamos a tratar de llegar a los nodos principales del país, de distribuirlos gratuitamente en otros lugares, pero también vamos a ponerlos a la venta en librerías a precios bajos. También vamos a ponerlos en los mercados informales de venta de libros porque muchos estudiantes van allí precisamente para comprar sus libros, pero también vamos a distribuirlos en formato digital. Esperamos que ha futuro en Bolivia estén a disposición, para descarga, en la página web. También esperamos poder venderlos en Google Books o en Amazon. Lo que se buscará es lograr una distribución masiva y que rompa lo puramente institucional.

Lo segundo es el plan nacional de lectura. Esto sí es muy importante porque de nada sirve que hagamos libros muy bellos y que los pongamos en todas las tiendas del país si nadie los lee. Entonces hemos diseñado un Plan Lector, que se va seguir construyendo y alimentando de la experiencia, dividido en cinco pilares y que trabaja con muchos públicos, por supuesto el sistema educativo, los colectivos ciudadanos, el sistema de bibliotecas, etc., utilizando muchas actividades que pretenden salir de lo convencional (hacer también el típico concurso de ensayos), pero también buscar otro tipo de estrategias para despertar el interés por leer y escribir.

En lo personal, esta experiencia de recopilar obras fundamentales escritas en y sobre Bolivia ¿cómo le ha marcado a Ud.?

Para mí es muy hermoso estar cerca de los mejores autores que hemos tenido, que ya no están, pero también de los mejores de hoy. Estamos trabajando con las mejores mentes del país, tanto de antes como de ahora. Es una experiencia bella y fructífera a pesar de que obviamente no tenemos el tiempo de leerlos al mismo tiempo que nos encargamos de elaborar los 200.

Otra experiencia que tomamos es sobre cómo es hacer este tipo de proyectos culturales desde el Estado y cuán difícil es. No va en sentido de queja sino en sentido de reflexión en torno a la falta de experiencia porque estamos siendo pioneros en muchas cosas (hacer conversar el mundo editorial con el mundo administrativo, por ejemplo).

Jamás calculamos que iba a ser tan difícil. Lleva a la reflexión sobre cómo el Estado puede emprender proyectos culturales y cuántas trabas hay para ello y cómo tenemos que reacondicionar nuestros reglamentos, nuestras políticas públicas para que la cultura esté en el centro de la acción estatal junto a la educación, la salud, junto a lo que reclamamos todos, pero no en la visión de que dependa del Estado, sino en cómo el Estado puede dinamizar políticas culturales. Cómo puede poner a disposición su institucionalidad, no para tutelar el sector cultural sino para dinamizarlo. Creo que por un lado ese aprendizaje y, por otro lado, ese desafío es con lo que me quedo del proyecto.

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