diciembre 5, 2020

Lo que viene en adelante

En este último número de La Época en 2015, nos despedimos de nuestros queridos lectores con un mensaje no de descanso, a pesar de las fiestas de fin de año, sino de alerta, para prepararnos ante los desafíos que se perfilan en el horizonte.

Más allá de lo que pretendan revelar las encuestas, lo cierto es que los siguientes meses, hasta la celebración del referendo constitucional del 21 de febrero, serán de fuerte lucha. Se definirá entonces el futuro del país. Sea cual sea el resultado, la realidad que enfrentaremos los bolivianos será una muy diferente a la actual.

El mundo cambia todos los días. Las transformaciones políticas, como hemos podido comprobar recientemente, se dan de forma silenciosa y casi imperceptible, poco a poco, hasta que en un momento abrimos los ojos y nos damos cuenta que el planeta dio otro giro alrededor del sol y lo que solía ser día, ahora es noche, y viceversa.

Ante esta certeza, y tomando en cuenta que la única batalla que se pierde es aquella que no se da, como alguna vez dijo Marx, le recordamos a nuestros lectores que los siguientes años, hasta la celebración de las próximas elecciones generales, son tiempos en los que se debe transformar todo aquello que pueda ser transformado, sin contemplaciones.

Se ha logrado mucho hasta el momento, pero sabemos que se puede (y debe) hacer aún más. A pesar de un contexto regional no tan favorable como el de épocas anteriores, de un mercado internacional no tan generoso y de la pérdida de valiosos aliados, los que defendemos la construcción de una Patria Grande, soberana y digna, de un Estado Plurinacional inclusivo y desarrollado, debemos impulsar y profundizar los cambios emprendidos desde 2006.

Nada está dicho hasta el 2019. Las limitaciones y las potencialidades de este proceso de cambio dependen más de la capacidad de nuestro gobierno para solucionar problemas urgentes que ya han sido identificados, y no tanto de las siempre presentes intenciones imperialistas para socavar lo cumplido.

La crisis del sistema judicial, la reestructuración de la Policía Nacional y la industrialización del país son sólo algunos ejemplos de obstáculos y metas que pueden ser conquistados desde el primer día del 2016 hasta el último de 2019. Se trata de tareas pendientes que sólo un gobierno con principios anti imperialistas puede lograr.

Las reformas implementadas hasta el momento han dado como resultado la construcción de un país más democrático tanto política como socialmente. Organizaciones sociales, juventudes y bolivianos en general, debemos considerar que estos logros no han caído del cielo y que los derechos deben ser conquistados todos los días, so pena de perderlos nuevamente.

La crítica constructiva y la propuesta serán nuestras mejores armas en lo que viene en adelante. Bolivia es hoy la vanguardia de los procesos progresistas de la región. Sus organizaciones sociales son las más fuertes e influyentes del continente. Todas las condiciones están dadas para dar una digna y victoriosa batalla.

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