noviembre 30, 2020

Pollera, manta y sombrero

por: Carlos Macusaya

Recientemente se viralizó en redes sociales la noticia de que el alcalde de Caquiaviri fue obligado a vestirse con pollera, manta y sombrero (elementos hoy vistos como “naturales” de la “chola paceña”), como una forma de sanción. El hecho es muy revelador y desdice toda la fraseología respecto al chacha warmi o la supuesta igualdad entre hombres y mujeres entre los andinos.

Pero es bueno apuntar que también en el cuartel hay “usos y costumbres” relacionados a ridiculizar a alguien obligando a ponerse “vestido” (supuestamente “propio” de las no “indígenas”), como forma de castigo. Muchos comediantes bolivianos suelen vestir pollera, manta y sombrero, haciendo muecas parecidas a los movimientos de monos, ridiculizando a la “mujer de pollera”, pero nadie se escandaliza. En mis años escolares era normal que cuando llegaba el día de la mujer algún muchacho se acercara a otro diciéndole: “felicidades por tu día”; lo mismo se repetía el “día del indio”.

Los intentos despatriarcalizadores y descolonizadores parecen no haber servido de nada, pues se partió de un supuesto totalmente falso respecto a los indígena originario campesinos: el chacha warmi. No se puso atención a acciones que condicionan los aspectos y gestos; no se puso atención a espacios donde las personas interiorizan valores: el cuartel y la escuela, por ejemplo. Por lo tanto, todo quedó en idas románticas pero que al final sólo sirvieron para no ver los problemas que nos atingen y que hacen parte íntima de nuestra cultura.

El reconocer nuestros problemas es para muchos “descolonizadores” una expresión de “occidentalización” y, por lo mismo, de “deformación” de lo que supuestamente sería nuestra “verdadera identidad”. Pero el reconocer nuestros problemas no debería ser un tormento “occidentalizante”, sino una condición básica para enfrentar dichos problemas.

Lo que pasó con el alcalde de Caquiaviri es fácilmente tomado como cosa de gente que vive en el campo, pero siendo serios, este hecho debería obligarnos a pensar el problema que se explicitó en dicho “castigo” y que está relacionado a otros aspectos que no se salen “a primera vista”.

En general, lo que va pasando en el país, y entre quienes son colonialmente considerados “indígenas”, desmorona abruptamente toda una mitología que ha permitido Vivir Bien a algunos favorecidos por la diseminación positiva. Nadie se complementa con la naturaleza ni hay armonía ni complementariedad entre hombres y mujeres. Si partimos de esto, en lugar de engañarnos, es más factible buscar encarar los problemas.

Sin lugar a dudas, el discurso pachamamista ha encontrado su límite en el “proceso de cambio”, luego de hacer estragos por varios años. Ese límite son los propios “indígenas”, quienes desmienten a diario ese discurso. Pero de lo que se trata, teniendo en cuenta esos desmentidos fácticos, es de buscar otras formas de comprender el problema para que las acciones que busquen resolverlo sean lo más efectivas, superando las buenas intenciones o los sentimientos de culpa.


* Comunicador social y miembro del Movimiento Indianista Katarista (MINKA).

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