noviembre 28, 2020

El caballo de Troya del siglo XXI

Mantener a una sociedad mal informada es conservar un país manipulable. Una vez más repetimos que los medios de comunicación son hoy los arietes de la penetración imperialista y la consolidación de la colonización, ya no existe medio de comunicación que no tenga una orientación política –nadie puede asumir una “imparcialidad” –, así como no existe la noticia “objetiva”, aunque, pese a las evidencias académicas, existen hoy cierto tipo de periodistas y medios que se reclaman “imparciales y objetivos”.

Tomemos como ejemplo la radio, esa que dice ser “independiente” y de orientación católica, Erbol. Al agendar diariamente el referéndum y afirmar que “el tema se está caldeando”, olvida que ella es el primer calentador, pues lo convierte en su único tema de comentario, opinión, etc. Otros medios, por lo menos, abordan el referéndum como un tema más en el universo de la compleja realidad socioeconómica y política del país.

En el medio que nos ocupa, el recambio de sus relatores, tras breve connato de “rebelión social” fallida, no atrajo grandes cambios y continúa el abuso de la técnica manipuladora llamada agenda-setting, para establecer una masa crítica contraria al gobierno.

Es posible que el equipo de control no se haya percatado que los “micrófonos abiertos” son para un cerrado número de caseritos y caseritas, que sospechosamente a la misma hora tienen el privilegio de ser “escuchados”.

Los relatores de la agenda-setting prescinden de la contextualización, elemento fundamental para pensar holísticamente y tener elementos críticos de la realidad que siempre es co-dependiente y compleja.

De esta forma, el desechar una contextualización relega los grandes debates nacionales, como, por ejemplo, ¿a qué llamamos Estado de derecho, cuando todos coincidimos que el Tribunal Supremo de Justicia se encuentra en una crisis aguda, debido no solo a las personas sino a sus contenidos?

Lo mismo se puede argumentar del Tribunal Supremo Electoral Plurinacional, que no está logrando conjugar sus decisiones con el conjunto de principios y normas que forman el cuerpo de garantías de la ciudadanía. Por ejemplo, no se puede prohibir un derecho universal homologado por el Estado, como es el derecho a la libre expresión y comunicación, consagrado en la actual CPE.

El debate que innecesariamente ha promovido el TSE parece más bien una desesperada actitud para “limpiar” la imagen opacada de la anterior composición del Tribunal. Pensamos que es una mala estrategia pues estaría reaccionando solamente a las demandas de la oposición política que, independientemente de las acciones que realice, ya tiene el dedo acusador apuntando a “un tribunal sumiso”, en otras palabras, haga lo que haga ya tiene un estigma.

La solvencia de un órgano del Estado actual radica en el horizonte de consolidación del eje plurinacional en todos los ámbitos, es aquí donde se encuentran y afloran las condiciones coloniales que arrastramos desde la fundación misma del Estado nacional boliviano.

Durante siglos hemos vivido en el marco occidental-liberal, impuesto por la posición de los poderes imperiales de todos los tiempos. Esa mentalidad no ha podido evolucionar en varios sectores de nuestra formación social, tanto colectiva como individual.

Actualmente la comunicación y sus múltiples medios se han convertido en un factor de poder, hecho innegable aunque existan algunas expresiones que relativizan este aspecto.

Volviendo al inicio, vivimos una verdadera guerra comunicativa, y los que tienen la iniciativa son los medios que sirven a la estrategia del Estado colonial.


* Escritor e historiador potosino.

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